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TENIS

«Romper el récord de Pete Sampras en 2008 sería una sorpresa»

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Roger FEDERER

Tenista número 1 de la atp

Nacido en Basilea (Suiza) en 1981, Roger Federer es catalogado por muchos como el mayor talento tenístico de los últimos tiempos. Sin embargo, al contrario de lo que pasa con la mayoría de los genios de cualquier disciplina deportiva, su «duende» no está reñido con la disciplina y el esfuerzo. De hecho, ahí radica la clave de su supremacía incontestable en el panorama internacional.

Miguel LUENGO |

A Roger Federer le encantan los retos y recién finalizada la temporada 2007, ya piensa en superar el récord de Grand Slams de Sampras en 2008

Podría explicar, cuáles han sido los peores momentos para usted en esta temporada y ¿por qué?

No me gusta decir lo peor. Yo hablaría del momento más duro. Ese llegó en la final del open de París y es un disgusto que no puedes esconder. Es algo que fue difícil de digerir para mí. Tenía esperanzas de hacerlo muy bien en París porque me había estado preparando mucho. Quizá fue una de las razones por las que tuve que darme de baja de Halle, porque no tenía tiempo para darme explicaciones a mí mismo y prepararme para Wimbledon justo después. Creo que hice lo correcto. Luego también señalaría la derrota contra Volandri en Roma, sobre todo, por la forma en la que se produjo y cómo cambiaron las cosas. También está la ruptura con Tony Roche. Todo ello configuró el peor momento de la temporada. Y no fue el mejor momento para llegar preparado a Roland Garros.

¿Y por qué ha señalado en su calendario del 2008 el torneo de Estoril? ¿Es quizás para preparar aún más Roland Garros?

Honradamente no. Una de las razones por la que voy a Estoril es porque ahora disponemos de «byes» (exentos en primera ronda) en los Master Series. Entonces en vez de jugar seis partido disputamos cinco, si se llega a la final y ya no tenemos que disputar ésta al mejor de cinco sets: Eso es lo que me ha decidido a jugar un torneo extra sobre tierra batida el próximo año. Quizás también por Roland Garros me exige más partidos sobre tierra. Pero, también es muy bonito jugar un torneo pequeño. En uno grande enfrentarte contra el 25 del mundo en primera ronda no es nada fácil. La atención es muy grande. Jugar un torneo así me gusta, puedo disfrutar mucho más porque tienes a la gente muy cerca, son solamente 32 jugadores y la atmósfera es increíble.

Usted dijo tras perder la final de Roland Garros este año que tenía que encontrar la clave para ganar a Nadal de una forma cómoda. ¿La ha encontrado ya?

Me siento cada vez mejor jugando contra Rafa. Al final del año pasado creía que había encontrado la clave para ganarle, pero desafortunadamente no la tenía. A pesar de ello siempre he sido muy positivo conmigo mismo. Por ejemplo, aquí, ante 14.000 espectadores me sentí muy bien jugando contra él. Eso no quiere decir que no me vaya a sorprender nunca más. Todo lo contrario, me sorprende cada día. Es un gran carácter, me gusta, nos conocemos muy bien y nos caemos muy bien y creo que él piensa lo mismo de mí. Nuestra amistad es muy bonita para el tenis. Supone un deporte limpio, correcto y para mí, que seamos el número 1 y el número 2 es algo muy grande. Recuerdo siempre la primera vez que jugamos, en Miami, hace dos años. Es un gran luchador, y mucho mejor de lo que él piensa. No lo olvide.

¿Cuál ha sido el mejor recuerdo de la temporada?

El mejor recuerdo de esta temporada siempre es la final de Wimbledon. Fue una mañana preciosa, desgraciadamente no había techo. Es un día especial, había mucha expectación y batiendo a uno de los jugadores más duros, y además en el quinto set. Había tenido partidos muy duros antes, en Paris, en Roma, contra Volandri y, de repente estábamos en la final de Wimbledon y ganarla en 5 sets ante leyendas sentadas en cada esquina de la pista como Borg, McEnroe o Connors hizo de ella un momento muy especial. Es algo que recordaré durante mucho tiempo.

Sus seguidores suelen llevar una pancarta que dice «Silencio, genio trabajando».

Quizá lo que querían decir es si soy un genio del tenis. Siempre busco el perfeccionismo y por eso me entreno. Y con estos seguidores me siento en casa. Llevan esa pancarta por todos lados. Me siguen durante todo el año, alrededor del mundo, y siento su apoyo. Al principio, están un poquito más tranquilos, pero luego, cuando ven que la situación empeora, comienzan a hacerse notar.

La próxima temporada cumplirá 27 años. ¿Es un desafío para usted enfrentarse con jóvenes jugadores que están iniciando su carrera y poderles vencer?

Para mí es muy interesante haberme enfrentado con jugadores de diferentes generaciones o hacerlo contra las del futuro. He jugado contra Agassi o Sampras después con otros como Safin, Hewitt, Roddick y ahora con Nadal u otros, y si me tengo que enfrentar con rivales que han nacido en 1991 por ejemplo, me encantaría. Esos son los próximos, ¡es increíble!, diez años más jóvenes que yo, pero me gusta y que puedan estar esperándome porque Sampras y Agassi, por ejemplo, jugaron hasta muy tarde. Es un desafío que me encanta. No sólo a mí, porque sirve para probar que puedo hacerlo, sino también a los medios de comunicación, así que ya podéis afilar los dedos.

¿Como se ve el 2008, cuáles son sus objetivos?

2008 se presenta muy interesante para mí. El ser número uno no me afecta para jugar la Copa Davis, y seguir ganando torneos del Grand Slam. Mi objetivo es seguir rompiendo marcas. En 2008 tenemos los JJ.OO., puedo romper el récord de Pete Sampras (14 títulos del Grand Slam) o igualarlo y ganar Roland Garros por primera vez. Es apasionante y eso me anima.

Si rompo el récord de Pete Sampras el próximo año sería una sorpresa. No es fácil ganar tres títulos del Grand Slam el mismo año, es un proceso largo y un trabajo muy duro. Veremos qué sucede en el Abierto de Australia, y después de allí ya tomaré alguna dirección al respecto.

¿Se puede usted imaginar viajando por el circuito sin la compañía de Mirka -su novia-?

No, realmente no lo pudo imaginar. Para mí, una de las cosas más importantes es despertarme por la mañana y verla cerca de mi en la cama. Para mí, es un sentimiento especial saber que ella está ahí. Ella me cuida, hace lo mejor para mí. No es el tipo de novia que te pregunta, «¿cuánto tiempo va a durar el entrenamiento?», «¿cuánto tiempo vas a pasar en el gimnasio?». Ella me dice, «Roger, tienes que ir al gimnasio». Ella es la que me empuja. Y luego hace que mi vida fuera de la pista sea mucho más sencilla. Puede parecer una mala persona diciendo `no' el 95 por ciento de las veces. Eso lo pueden entender algunas personas y otras no, pero ella es especial. De lo contrario, no estaría ya con ella siete años de mi vida.

«Necesito un entrenador que me haga seguir ganando, no que ayude a mejorar»

A estas alturas, ¿se puede mejorar todavía aún más?

Sé que puedo jugar incluso mejor. Podría hacer un juego más entretenido, pero entonces estaría jugando para el público y algunas veces lo he hecho y he perdido. Puedo realizar algún golpe genial, ir más a la red y el público lo agradece, pero tengo que jugar para ganar, porque si no acabo perdiendo.

La ruptura con su entrenador Tony Roche en Roma fue uno de los momentos más duros de la temporada para Federer, desde entonces ha seguido viajando y ganando por el mundo con la inestimable compañía de su novia, la ex tenista Miroslava Vavrinec.

Desde Roma usted viaja sin entrenador, ¿es algo que va a solucionar?

Voy a pensar en ello durante la siguiente semana e incluso durante las vacaciones. Creo que será una decisión crucial para mí y por eso debo meditarla bien. Necesito a alguien que me haga seguir ganando, no que me ayude a mejorar, a alguien que me haga jugar 10 años más, incluso. Me encantaba cómo jugaban Sampras y Agassi. Por ello, para mí es un desafío llegar a lo que hicieron ellos. No por ellos, sino por mí mismo. Y para probar incluso a los medios de comunicación que puedo hacerlo bien en tierra. Miguel LUENGO

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