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CRÓNICA Sherlock Holmes

120 años de aventuras detectivescas de la pluma del escocés Sir Arthur Conan Doyle

herlock Holmes, el detective más famoso de la historia de la literatura, cumple ahora 120 años de casos resueltos con su inigualable ingenio y la ayuda, cómo no, de su fiel colaborador, el doctor watson. S

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Pedro ALONSO

El escritor escocés Arthur Conan Doyle (1859-1930) dio vida al célebre sabueso en «A study in scarlet», una novela que se publicó por primera vez en 1887 en la revista Beeton's Christmas Annual. La revista salió a la venta en noviembre de ese año al precio de un chelín de la época, y se agotó antes de navidad. Los pocos ejemplares que existen de la Beeton's Christmas Annual de 1887 se han convertido en un valiosísimo objeto de colección para los admiradores de Holmes.

Sin ir más lejos, este año se subastó en la casa Sotheby's de Nueva York por 156.000 dólares (unos 108.500 euros) una copia de la legendaria publicación que había sido objeto de restauraciones. La revista sirvió, pues, de lanzadera para «Estudio en escarlata», que no apareció como libro hasta julio de 1888.

En la obra, escrita por Doyle a los 27 años, Watson enumera y examina al milímetro los conocimientos de Holmes, que en literatura y astronomía, por ejemplo, son nulos, y escasos en botánica, pues sólo le interesa la belladona, el opio y los venenos en general.

Sobre química, en cambio, el sagaz detective acumula profundos conocimientos, toca bien el violín (un Stradivarius), tiene cierta habilidad con el boxeo y la esgrima y conoce al dedillo las leyes inglesas.

No obstante, esas cualidades resultan engañosas, ya que Holmes demostrará en futuros episodios una mayor destreza intelectual, dejando claro que le «toma el pelo» a Watson en «Estudio en escarlata».

En ese primer libro, el sabueso debuta resolviendo un crimen cometido en Londres y cuya trama se relaciona con la secta mormona y su cuna, el estado de Utah (EEUU). Doyle acabó escribiendo cuatro novelas y 56 relatos sobre las peripecias de Holmes, que se ha convertido en el paradigma de detective y ha influido en la creación de otros insignes sabuesos ficticios, como Hércules Poirot, de Agatha Christie (1890-1976).

El detective más famoso

No en vano, Holmes inventa su propia profesión, la de «detective consultor», que consiste en ayudar a aclarar casos que se le atragantan a la Policía (Scotland Yard, en su caso).

No cabe duda de que Holmes continúa siendo el «detective más famoso del mundo», como dijo el presidente de la Sociedad de Sherlock Holmes de Londres, Guy Marriot, al subrayar que sus historias «han sido traducidas a muchos idiomas diferentes».

Además, el Libro Guinness de los Récords se refiere a él como «el personaje cinematográfico más interpretado», pues unos setenta actores -entre ellos Basil Rathbone, acaso el mejor Holmes de Hollywood- han encarnado al investigador con su eterna pipa en los labios y su inconfundible gorra de doble visera.

Obras teatrales, series televisivas y radiofónicas, dibujos animados, cómics y videojuegos han hecho del detective un «icono reconocible al instante incluso por quienes no han leído nunca sus historias originales», señaló Roger Johnson, director de The Sherlock Holmes Journal, una revista dedicada al personaje. Es más, mucha gente aún duda -aunque parezca mentira- si el mítico indagador es una ficción o llegó a existir de verdad. De hecho, «¿vivió realmente Sherlock Holmes?» es la pregunta más común de las 50.000 personas que visitan al año el Museo de Sherlock Holmes de Londres, radicado en un imaginario 221B de la calle de Baker Street, la célebre dirección del investigador.

Muchos ignoran también que la archiconocida frase «Elemental, querido Watson», atribuida a Holmes, jamás fue dicha por él en ninguna obra de Doyle, sino que procede de «El retorno de Sherlock Holmes» (1929), primer filme sonoro sobre el detective.

Sea como fuere, Sherlock Holmes sigue fascinando 120 años después de su nacimiento y, como exclamó el conservador ayudante del citado museo, Jhon Aidiniantz, quizás se deba a que «¡a todo el mundo le gusta resolver un misterio!».

Edgar Allan Poe

Por todo lo anteriormente citado, Holmes es el prototipo de investigador cerebral por excelencia. Aunque podemos considerar a Auguste Dupin, creado por Edegar Allan Poe, como un personaje predecesor muy similar, la genialidad excéntrica de éste no alcanzó la enorme popularidad que Holmes y su autor alcanzaron en vida.

Muchos leían las obras de Doyle en voz alta como una suerte de «radio» Victoriana, práctica ya habitual con la obra de Dickens.

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