GARA > Idatzia > Jo puntua

Victoria Mendoza Psicoterapeuta

Inteligencia emocional para 2008

Comienza un nuevo año y todos deseamos que nos vaya mejor en la vida, que se vayan resolviendo nuestros problemas diarios y que podamos tener una mejor calidad de vida. Y entre las tantas cosas a mejorar, sin duda alguna, está nuestra actitud, con la que nos movemos a través de la vida, es decir, la forma de vivir nuestra vida.

Para poder funcionar mejor sería conveniente que todos aprendiéramos a desarrollar mucho más de lo acostumbrado nuestra inteligencia emocional. Para ello sería necesario que se impartiera en los colegios, en todos los niveles educativos, en todas las empresas, en las asociaciones y colectivos, en las instituciones, en nuestros hogares, en todos los ámbitos, culturales, artísticos, deportivos, sociales, políticos, en fin, en todos los sitios en los que nos movemos, alguna cátedra o unos cuantos talleres de formación acerca de lo que es la inteligencia emocional, de modo que todos pudiéramos gestionar y administrar más adecuadamente nuestras emociones y sentimientos para tener una mejor actitud en todo lo que hacemos y vivimos.

Mientras esto sucede, les resumo y les comparto algunas pinceladas acerca de algunos pasos que deben darse a la hora de trabajar nuestras emociones y sentimientos.

Primero identificamos la emoción, la observamos; identificamos sus causas y la forma en cómo la manifestamos, la reprimimos o la expresamos; procuramos conectar con la emoción, es decir, dejamos sentir esa emoción y la observamos. Más tarde la comunicamos, compartimos, decidimos qué hacer con nuestra emoción y debemos saber canalizarla; es decir, saber qué hacer y cómo sanar nuestras emociones.

No es tan sencillo, porque los seres humanos estamos acostumbrados a racionalizar e intelectualizar todo lo que hacemos, y lo que nos pasa -porque además muchos estamos acostumbrados a reprimir emociones y se nos dificulta conectar con aquellas emociones que nos producen dolor o sufrimiento, pero sobre todo porque nadie nos ha enseñado cómo identificar comunicar, canalizar o sanar las emociones- es que somos un tanto ignorantes en el tema y mucha gente confunde trabajar emociones con controlar emociones, y no tiene nada que ver con esto. Controlar una emoción no es sano ni mucho menos inteligente emocionalmente hablando, por eso mismo debemos comenzar por admitir que necesitamos aprender a desarrollar nuestra inteligencia emocional y saber qué podemos y debemos hacer con nuestros sentimientos y emociones. Especialmente procurar que nuestros hijos lo aprendan desde edades muy tempranas hasta conseguir que sea algo natural y constante en su desarrollo personal.

Seguramente que esto nos facilitaría actuar de manera más inteligente y además disfrutaríamos más de la vida y de todas esas pequeñas cosas que sí tenemos.

Así que hoy y siempre mi deseo de año nuevo para todo mundo es que tenga salud física y mental, paciencia en toda la extensión de la palabra, trabajo bien remunerado, organización en nuestra vida, justicia social y, por supuesto, que no nos falte nunca una gran dosis de inteligencia emocional.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo