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Olas en Euskal Herria

El surf se consolida en el deporte de base, en el de élite y como negocio

Olas de calidad, eventos de nivel, deportistas vascos compitiendo con la élite mundial y un importante aumento del número de practicantes en Euskal Herria han conseguido que el surf florezca no sólo como deporte, sino también como negocio. La incorporación de las mujeres, la creación de escuelas y los nuevos materiales han transformado una actividad exclusiva en una práctica en boga que ha pasado a formar parte ya de nuestro paisaje cotidiano.

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Miren SÁENZ | DONOSTIA

Hace más de 500 años los hawaianos ya cabalgaban sobre las olas. Las costas californianas y australianas tomaron el testigo surfero y contribuyeron a su popularidad. De las pesadas tablas de madera maciza se ha pasado a las de fibra de vidrio y poliuretano e incluso a materiales todavía más sofisticados. De la práctica exclusiva a la pelea masiva. Del puro contacto con la naturaleza a la irrupción como soporte de las motos de agua. Del juerguista incansable, más predispuesto a quitarse las resacas en salitre, al currante de la ola, en algunos casos, los menos, con ayuda de entrenadores que planifican su preparación física, su dieta y su temporada.

La puerta de Biarritz

El guionista de cine estadounidense Peter Viertel, casado con la legendaria actriz Deborah Kerr -ambos fallecidos durante el último otoño-, fue el primer hombre que practicó surf en Biarritz y sin saberlo se convirtió en su introductor en Euskal Herria y en Europa. 50 años después, o casi 51, esta actividad se ha convertido no sólo en una práctica establecida y cada vez más en boga sino también en un negocio sustancioso.

Las cifras apoyan la tesis. Euskal Herriko Surf Federazioa (EHSF) estima que en la actualidad existen unos 8.000 practicantes sólo en la CAV, sumando a los surfistas de la temporada estival, muchos de los cuales van por libre. El número de federados es importante en relación a otras federaciones, puesto que en los últimos siete años han pasado de tener 600 a los actuales 2.700.

Jokin Arroyo, gerente de la EHSF, define así la situación: «Es un deporte consolidado que forma parte de nuestra cultura. La gente ya no se escandaliza ni en Bakio, ni en Zarautz por ver a los surferos cambiarse. Tenemos un apartado competitivo interesante, como la prueba del circuito mundial de Mundaka, y una serie de competiciones bastante importantes además de surfistas destacando en los campeonatos. Ahora es el momento de confirmarnos como una potencia y tenemos que estar todos a la altura, desde la propia Federación a las administraciones locales. Hoy en día hay muchos clubes que no tienen una infraestructura mínima como es un local y una ducha. Eso tenemos que mejorar y también la tecnificación con los chavales. Creo que estamos en esa etapa».

Juan Pedro Sansinenea ha abarcado prácticamente todos los aspectos del deporte de las olas. Fue un surfista pionero en las costas guipuzcoanas, ha ejercido de periodista, es distribuidor de marcas y ha actuado como responsable de organización de unos cuantos campeonatos durante unos cuantos años.

De chaval conoció los tiempos en los que el surf era menos deporte y más diversión. «Simplemente se cogían olas a bordo de tablas grandes de una quilla. Los giros no existían y con los aéreos lo intentábamos y nos dábamos cada ostia de espanto», rememora.

Sansinenea ha asistido desde la primera fila a la transformación a un surf más moderno y agresivo, favorecido por los cambios tecnológicos, con tablas de otros tamaños y dos quillas, aptas para crecer en dificultades entonces impensables. Tres décadas después «hasta salen fuera de la tabla, de la ola y lo hacen todo en el aire», dice.

Fueron años en los que la mayoría ignoraba encontrarse en un lugar privilegiado para la práctica del surf, con un mar colaborador -que aporta joyas como la de Mundaka, catalogada como una de las diez mejores olas del mundo- y permite escenarios y tamaños variados. El desconocimiento era absoluto, aunque hoy es el día en el que Euskal Herria alberga pruebas de alto nivel y unos cuantos vascos destacan en el panorama internacional. Aritz Aranburu es, de momento, el que más brilla.

El zarauztarra iniciará el próximo día 23 en Australia su estreno en el circuito WCT, la competición estrella. La presencia de un vasco en la élite, en un selecto club con capacidad para 44 hombres, es novedosa y sus andanzas van a seguirse de cerca.

Internet ha contribuido a que esto sea posible y si el año pasado, cuando militaba en el WQS, la atención por parte de los aficionados de casa fue importante e incluso se pudo escuchar a algún speaker brasileño intentando leer los mensajes en euskara enviados desde casa a la playa de turno, esta temporada se espera una repercusión todavía mayor. Aranburu, actual campeón europeo, afrontará once pruebas en once de los lugares emblemáticos.

Pero no sólo el líder del ranking continental circula por los caminos más deseados. Otros, aunque estén un escalón por debajo, también se mueven por las alturas como los vizcainos Eneko Acero, quinto, su hermano Kepa, al que una lesión de hombro este temporada le ha dejado en el puesto 37º y Txaber Trojaola (25º); los guipuzcoanos Hodei Collazo (11º), Oier Illarramendi (33º), Iker Fuentes (35º) y Norman Landa (36º) o los labortanos Laulhe Romain (17º) y Simon Marchand (30º).

El vasco-brasileño Jatyr Berasaluze es otra de las apuestas de futuro y lo confirma su tercer puesto en el circuito europeo junior y su participación en el Mundial en Australia.

Tambien hay presencia vasca en el top-10 del circuito profesional europeo femenino con la irundarra Estitxu Extremo, en quinta posición, seguida por la zarauztarra Miriam Imaz en sexta. Garazi Sánchez es décima en la lista junior. Quién lo hubiera dicho en los comienzos. Sansinenea recuerda un panorama casi sin chicas. «Entonces había poquísimas». Las mujeres terminaron por incorporarse y la industria tomó nota del aumento de la clientela con poder adquisitivo y les dedicó productos en exclusiva e incluso revistas especializadas.

En otras modalidades con menor repercusión como el bodyboard, la actual campeona europea se llama Eunate Agirre. David Pérez, campeón del mundo en 2004, posee además dos títulos europeos. El subcampeón continental es Aritz Larrinaga y el donostiarra Beñat Elosua, de 20 años, ha sido tercero.

Escuelas

Uno de los factores que han contribuido al aumento de practicantes son las escuelas de surf. En ellas está el futuro, son la cantera que además accede a una formación con monitores que hace algunos años no se daba. Una veintena de ellas ya funcionan entre Bizkaia y Gipuzkoa y otras tantas ya existían con anterioridad en Lapurdi. «Allí nos llevan ventaja, en Biarritz empezó todo y nosotros, como quien dice, hemos aprendido de ellos», coinciden Sansinenea y Arroyo.

Desde la Federación Vasca, una empresa dinámica con 25 clubes adheridos, se organizan, se coordinan y se financian un montón de actividades. La marca textil EHSF, especialmente insertada en sudaderas, ha funcionado tal y como se puede comprobar en la calle. «El tema del patrocinio está muy duro así que gracias a la marca podemos desarrollar cosas como el circuito femenino o el junior, los clinics para los chavales o los cursos de monitores de surf», menciona Arroyo.

Y es que el vestuario es un asunto de peso. La EHSF calculó en 2005 que en un periodo de cuatro años la venta de ropa pasó de 1.000 prendas a 40.000 al año. «El mercado textil, aunque pegó un subidón, ahora está estabilizado e incluso puede acusar un pequeño frenazo, pero en el material duro -trajes y tablas- cuanta más gente más demanda lógicamente», reconoce Sansinenea que ha visto cómo algunas empresas de ser un grupo de amigos han llegado a multinacionales, cotizan en bolsa, venden en Europa y abren tiendas en lugares como Japón.

«Es como en todo, los grandes cada vez son más grandes y los pequeños cada vez lo pasan peor», dice quien durante años perteneció a la disciplina de una firma potente como Rip Curl y ahora explota marcas menos conocidas pero propias como Coolshoe, Redsand y 69 slam.

El mercado de las empresas del sector es amplio porque además de abarcar todo tipo de productos incluye la fabricación textil y los comercios. Los fabricantes han dado con un nuevo material denominado foxy, un plástico mucho más ligero con fama de irrompible que ha supuesto una pequeña revolución para esas tablas con precios entre 300 y 600 euros.

Los trajes de neopreno son los artífices de la conversión de un deporte de verano en una práctica para todo el año: «Antes era como colocarte una armadura y ahora son superflexibles, más elásticos y cómodos», compara Sansinenea. Su evolución ha permitido a los amantes de la intimidad perseguir olas en invierno, las mejores, en un mar algo menos saturado que cuando aprieta el calor.

Localismo

Esta costa da para lo que da, así que se impone la regla de preferencia, esa de la que antes sabían mucho en Hawaii, hartos de las invasiones de turistas y surfistas, y ahora conocen en medio planeta. «El que por habilidad, por fuerza o por colocación está mas cerca de donde la ola empieza a romper tiene prioridad y hay que dejarle», es la definición de un experto para un fenómeno conocido como localismo a través del cual se concreta el grado de aceptación de los habitantes de un lugar a la hora de permitir a los visitantes coger olas. Y es que la masificación ha terminado por originar este tipo de situaciones, antaño propias de los paraísos míticos y ahora habitual en demasiados lugares. «Hacer un viaje a Indonesia para buscar olas era como el sueño de tu vida. Ahora muchos de los que trabajan se van a Maldivas de vacaciones, alquilan un barquito entre ocho o diez chavales y se hacen un circuito de ola en ola. De no haber nadie, ahora de repente te puedes encontrar diez barcos y 50 tíos en el agua, vamos como aquí», relata Sansinenea.

La afirmación demuestra el final de los sitios vírgenes. No quedan, han sido descubiertos o están apunto de serlo porque existen equipos dedicados a buscar olas, explorando fondos marinos, analizando las condiciones y las circunstancias de las costas.

Otra de las novedades del nuevo siglo apunta a las motos de agua para montar olas gigantes. Un auténtico deporte de riesgo, por eso de manejarse entre el caudal y la velocidad que producen colosos de ocho y nueve metros. Ibon Amatriain, con sus cabalgadas en Zumaia y sus nominaciones a premios en Los Angeles, ha dado a conocer por estos lares esta especialidad cuya práctica requiere de casco, arneses y otros artilugios de seguridad ante el peligro.

«De momento no es masivo porque no todo el mundo tiene un colega con una moto de agua que te pueda arrastrar, aunque cada vez hay mas», admite Sansinenea, consciente de que coger olas gigantes es el objetivo de todo surfista que se precie.

«Para el purista que mantiene como lo importante el contacto y el respeto a la naturaleza no es lo más recomendable, pero hay olas que si no entras así con la fuerza de los brazos no puedes. Es una cesión al progreso y la batalla de siempre», explica.

Eternas contradicciones que terminan aflorando: «El proceso de construcción de una tabla también es muy contaminante porque cuando se pulen esos materiales, como el foam y la fibra de vidrio son nocivos para la naturaleza. Si fuéramos puristas de verdad tendríamos que talar un árbol y hacernos una tabla de madera y aún y todo nos estaríamos cargando un árbol».

El surf también cambia e incorpora maquinaria y tecnología que le permita el más difícil todavía. ¿Hablaremos de surf extremo?, quizás ya es una realidad con la irrupción de las motos de agua.

EL DESTACADO

Aritz Aranburu inicia este mes su participación en el circuito WCT, el más importante del mundo. Al zarauztarra, primer vasco que logra acceder al campeonato, le esperan once pruebas en competición con los 44 mejores surfistas del planeta.

LA SELECCIÓN

Euskal Herria contó con selección propia de surf durante más de una década. En 2001 fue expulsada de la Federación Europea, aunque los surfistas de Hegoalde, cuando compiten a nivel individual, figuran exclusivamente como vascos.

PROFESIONALES

Pese a que a nivel deportivo el número de surfistas profesionales no supere la decena, el surf ha generado en nuestro país una importante industria, repartida en comercios, talleres, fabricación textil y de materiales.

INTERNET

Internet, como en infinidad de actividades, ha transformado el panorama y ha conseguido cosas tan curiosas como que de repente cuatro chicas de Badajoz se inscriban en una escuela de Donostia y vengan a hacer un cursillo de una semana.

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