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Tasio Erkizia militante de la izquierda abertzale

Yo también con ellas

El homenaje que el Gobierno de Lakua rindió a una parte de las víctimas del conflicto que vive Euskal Herria el pasado domingo en el Kursaal fue, en opinión de Tasio Erkizia, un acto ideológicamente sesgado y en modo alguno de defensa de los derechos humanos, discriminatorio de víctimas y ciudadanos que no se sienten españoles, que no hizo sino apoyar el planteamiento de que no existe conflicto político alguno con el Estado español.

Yo también con ellas, con las víctimas. Yo también quiero rendir un sentido homenaje a todas las víctimas del largo conflicto que mantienen los estados español y francés contra las ansias de libertad de Euskal Herria. Yo también quiero expresar mi admiración y reconocimiento a todas las personas que durante largos años trabajan incansablemente por mantener las señas de identidad de nuestra nación vasca.

Que nadie se lleve a engaño. Es claro que el homenaje que se hizo en el Kursaal donostiarra el pasado domingo día 18 de mayo iba dirigido exclusivamente a las víctimas de una de las partes, precisamente al sector español que ha declarado la guerra a los vascos y vascas que queremos existir como nación propia. Quisieron presentarlo como un acto de defensa de los derechos humanos, pero nada más lejos de la realidad, porque ese acto fue ideológicamente tan sesgado que exclusivamente admitía a los de un determinado pensamiento. Fue un homenaje a la ideología española, aunque tristemente auspiciado e impulsado por un partido supuestamente nacionalista vasco.

Ese homenaje fue tan partidista y discriminatorio para con los gudaris de nuestro pueblo que lógicamente quien lo encabezó, el Sr. Ibarretxe, se autoexcluyó de representarnos a los ciudadanos que nos sentimos exclusivamente vascos, convirtiéndose únicamente en el lehendakari de la población que se siente española. Es la opción que realizan las instituciones vascas al convertir el sufrimiento como patrimonio de una de las partes e ignorar de manera hiriente a los abertzales víctimas directas en este largo y doloroso enfrentamiento. ¿Cómo se entiende esa discriminación sino como expresión inequívoca de guerra abierta contra todos los abertzales que plantan cara al Estado?

El PNV está tan sometido a la ideología dominante del Estado español que sistemáticamente utiliza raseros diferentes cuando se trata de los españolistas o de los abertzales independentistas, y casi siempre a favor de los primeros. Para con unos todo es comprensión, mientras que para los abertzales sólo represión, desprecio y abandono. Hace poco, en un acto de esas mismas características, el Sr. Ibarretxe fue no solamente criticado, sino formalmente despreciado por la viuda de Ordoñez y, sin embargo, los representantes del PNV no tuvieron el coraje de recriminar su conducta, ni siquiera de abandonar el acto. Sin embargo, unos días más tarde, por una pancarta desplegada en el exterior del Parlamento de Gasteiz se retira la invitación a los representantes de los presos que iban a participar en el acto. ¿Cómo es posible admitir tanta desconsideración y discriminación ?

En la «década negra» de Ardanza, en su afán de desprestigiar al abertzalismo progresista, inventaron que no existía un problema político con el Estado español, sino entre los vascos violentos y los no violentos. Y a pesar de que posteriormente el mismo PNV ha reconocido en su doctrina oficial que antes y aparte de ETA aquí existe un problema político con el Estado, como lo afirmó taxativamente el propio Ibarretxe en el Parlamento Español («aquí existen dos soberanías enfrentadas, la vasca y la española...»), ese mismo partido vuelve a las andadas intentando negar lo evidente. Organizan nuevamente -son varios en el último año- un acto de desagravio para las víctimas de uno de los bandos, pero haciendo ver a la sociedad la no existencia de un Estado que utiliza sin ningún escrúpulo «las bayonetas judiciales» para acallar la disidencia política contra un modelo centralista y negador de las diferencias nacionales. Es decir, negando las constantes injusticias y atropellos que están cometiendo los aparatos del Estado español contra los militantes vascos.

El dolor de todas las víctimas es tan respetable como su utilización despreciable. Pues en este caso el PNV, el PSOE y el PP, al rendir homenaje a torturadores, supuestos traficantes de drogas, a miembros de los poderes represivos, como policías o militares, están ensalzando a los continuadores de los facciosos del 36. Ellos, que siguen sin pedir perdón por las salvajadas cometidas en aquella horrenda guerra, como lo demostró la ausencia de UPN en Sartaguda el día 11 de este mes, aparecen como víctimas inocentes, como si nada tuvieran que ver con el sufrimiento que se vive en Euskal Herria, precisamente como consecuencia de un problema político nunca abordado. Rendir homenaje a los que sufren es muy respetable, pero aborrezco la discriminación ideológica y desprecio la carroñería política.

El domingo estuvieron en el Kursaal representantes relevantes del Estado que oprime lingüística, cultural y políticamente a Euskal Herria, estuvo representada la gran Banca e importantes empresarios, y sobre todo la llamada clase política. Contó con la presencia de muchos funcionarios del sistema, numerosos cargos políticos de confianza, algunos de los que viven de suculentas subvenciones públicas. Estuvieron en primera fila responsables directos del fracaso de los incipientes procesos de diálogo, responsables de no haber evitado muchas muertes. Poco les importa el dolor ajeno, simplemente se aprovechan del mismo para su propia rentabilidad política. Utilizan a las víctimas para reforzar la España una y grande.

Además, la caracterización que dieron al homenaje del día 18 lo convirtió en criminalización de cualquier rebeldía contra el Estado y de manera directa del proyecto independentista. Si el Gobierno Vasco no reconoce que existe una parte importante de la población sin derechos ni garantías para vivir en euskara y desarrollar la cultura vasca, miles de ciudadanos y ciudadanas privados de sus derechos civiles y políticos elementales, muchas decenas de dirigentes políticos encarcelados por defender el derecho democrático a la autodeterminación, centenares de presos políticos dispersados en numerosos países del todo el mundo, está haciendo creer que la única violencia que existe en este país es la de ETA. Es decir, si el Sr. Ibarretxe oculta que Euskal Herria es víctima de la represión sistemática del Estado, está ofreciendo cobertura para que el juez de turno nos trate a todos los abertzales como a alimañas carentes de derechos.

El Sr. Ibarretxe y el Gobierno vasco están generando una grave y preocupante fractura social y política en Euskal Herria. Su falta de sensibilidad abertzale y la sumisión ante las presiones de toda índole que provienen del sector españolista, con el apoyo entusiasta de los aparatos del Estado, le están llevando muy lejos, le conducen a una guerra abierta contra muchos de sus hijos e hijas que se sienten abertzales.

Con todo el respeto al dolor de las víctimas, he de decir que lo del día 18 no fue un homenaje respetuoso para con las mismas. Fue un ensalzamiento de una ideología, de una concepción de España. Por ello invitaron solamente a los de su cuerda. Pero en Euskal Herria hay muchas personas que sufren por defender una idea política distinta. Y el mejor homenaje, para todas las víctimas, sería impulsar un proceso de diálogo que nos lleve a respetar las distintas opciones políticas, incluida la independentista. Sería el gran homenaje.

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