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Jeremy Rifkin indica que el futuro pasa por la «generación distribuida» de energía

Maider EIZMENDI |

El prestigioso economista y presidente de la Foundation on Economic Trens, Jeremy Rifkin, clausuró ayer las jornadas Tolosa Naturaldia ofreciendo una ponencia en el museo Txillida-Leku. Momentos antes de esta cita, compareció ante los medios en la sede de la Diputación Foral guipuzcoana acompañado del diputado general, Markel Olano, y Shole Martin, organizadora de las jornadas que en esta edición se han centrado en las energías renovables.

Rifkin comenzó su exposición aludiendo a diversos estudios que alertan sobre la necesidad de tomar urgentemente medidas para dar respuesta al cambio climático. «Nuestros científicos ven la posibilidad de un aumento de tres grados centígrados en la temperatura media del planeta en este siglo, o incluso más», precisó, al tiempo que afirmó que de ser así «podríamos perder más de un 40% o un 70% de todas las especies animales y vegetales».

Matizó que hay oportunidad de dar pasos hacia lo que denomina la Tercera Revolución Industrial y enfrentarse al cambio climático y a la crisis energéti- ca si se siguen ciertas pautas de actuación. Rifkin indicó que la primera de esas directrices es el aumento del porcentaje de las energías renovables, tanto de la energía solar como de la eólica, de la hidroeléctrica, de la geotérmica...

Pero además de en este aspecto hay que profundizar en la investigación de las infraestructuras que atrapan esta energía. «Los nuevos avances tecnológicos hacen posible, por primera vez, diseñar y construir edificios que generen toda su energía recurriendo a fuentes de energía renovables disponibles localmente, lo cual nos permite reconceptualizar el futuro de los edificios como `centrales eléctricas'», manifestó.

El tercero de los pilares de esta revolución es el desarrollo de métodos de almacenamiento que «faciliten la conversión de los intermitentes suministros de estas fuentes de energía en activos fiables». En este aspecto, incidió en la eficacia del almacenamiento en forma de hidrógeno, cuyos subproductos son agua pura y calor. El cuarto pilar lo constituiría «la reconfiguración de la red eléctrica europea a semejanza de la de internet, permitiendo que las empresas y los propietarios de inmuebles produzcan su propia energía y la compartan entre ellos». De esta forma, el mundo pasaría de un sistema con un flujo energético «centralizado y jerárquico» a una «generación distribuida».

Plazo de pocos años

Rifkin incidió en que existe una oportunidad «muy pequeña». «La ONU, en su Panel Intergubernamental, nos dio un plazo de pocos años para alcanzar un régimen energético distinto». Aseguró que «todo el mundo debe estar incluido en esa hoja de ruta y no podemos basarnos en tecnologías equivocadas; no podemos recurrir a biocumbustibles basados en el maíz o en bioetanol». Se mostró igual de negativo en torno a la energía nuclear.

El conocido economista insistió en que el actual supone un «momento importante», porque el destino de este planeta dependerá de las decisiones que adoptemos «en una ventana de oportunidad de entre seis y nueve años».

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