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Lugo promete acabar con la corrupción en su investidura como presidente paraguayo

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El nuevo presidente de Paraguay, el ex obispo Fernando Lugo, dijo ayer que será «implacable» en la lucha contra la corrupción y prometió situar a su país entre las democracias consolidadas del mundo.

«Hoy termina la historia de un Paraguay», expresó Lugo en su discurso de investidura, para afirmar seguidamente que las nuevas autoridades que gobernarán hasta 2013 «serán implacables con los ladrones de su pueblo».

Lugo, de 57 años, se emocionó varias veces durante su alocución, seguida en la explanada del Congreso por varios miles de personas, entre ellas nueve presidentes extranjeros y Felipe de Borbón, heredero de la Corona española.

El nuevo presidente, vestido con camisa blanca, pantalón gris y sandalias, prestó juramento ante el presidente del Senado, Enrique González Quintana, y el Congreso en pleno.

61 años de Partido Colorado

«No existen instituciones corruptas sino funcionarios que se corrompen», expresó Fernando Lugo, quien sucedió a Nicanor Duarte tras poner fin a una hegemonía de 61 años del Partido Colorado con su victoria en los comicios generales del 20 de abril pasado.

Destacó que su llegada al poder, al frente de una coalición de amplia base ideológica, supone «el cambio, la oportunidad de Paraguay para asumir la copropiedad del proceso que no requiere otra cosa que producir aportes».

«Un signo de este tiempo nuevo será la austeridad para evitar el despilfarro», aseveró el nuevo presidente.

Añadió que entre las tareas de su Gobierno, que asumió también ayer sus funciones, se impone el reto de «derrotar el secretismo estatal y hacer que las instituciones rindan cuentas» y recordó que como sacerdote optó por «aquellos que están expuestos a la exclusión y a la miseria».

«Renuncio a vivir en un país donde unos no duermen porque tienen miedo y otros no duermen porque tienen hambre», añadió el nuevo presidente paraguayo.

Lugo fue durante poco más de una década obispo católico de la diócesis de San Pedro, la región más conflictiva y pobre del país.

En 2005 abandonó ese cargo y en diciembre de 2006 renunció a su estado clerical para dedicarse a la política.

El nuevo presidente paraguayo también prometió llevar a este país «de la interminable transición a una incorporación plena al universo de democracias consolidadas en el mundo».

«Obedientes al mandato, acudiremos ante nuestros pares para negociar mejores beneficios para el país», señaló en alusión de mejores condiciones para Paraguay en proyectos energéticos con Argentina y Brasil, que enarboló como eje de su campaña electoral.

Lugo considera que Paraguay debería recibir más beneficios del aprovechamiento conjunto de las hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá, que posee conjuntamente con Brasil y Argentina, respectivamente.

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