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Es «común», pero no puede ser «normal»

En una de sus acepciones, los términos «común» y «normal» son utilizados como sinónimos. Significan, más o menos, algo que es habitual, hechos que ocurren con frecuencia o que son corrientes. Sin embargo, no por el hecho de que algo sea común debe de ser considerado normal, ni mucho menos. Eso ocurre, por ejemplo, con la situación de muchos colectivos sociales que viven situaciones de injusticia estructural. Situaciones que, de puro volverse comunes, corren el peligro de llegar a ser consideradas normales en nuestra sociedad.

Ese es precisamente el caso de las mujeres en el ámbito sociolaboral. A pesar de que el discurso de la igualdad entre hombres y mujeres se ha convertido en un lugar común en nuestra sociedad, aunque ha adquirido rango de «políticamente correcto», la realidad que diariamente viven miles y miles de mujeres en sus puestos de trabajo dista mucho de acercarse siquiera a las condiciones que marcan las leyes. No ya las denominadas leyes de igualdad, sino las leyes más básicas como las cartas magnas o las referidas a los derechos de los y las trabajadoras.

El testimonio de una trabajadora de la empresa Indusal que hoy recoge GARA es paradigmático en este sentido. En esa entrevista Itziar Abrisketa denuncia una situación que no por ser común deja de ser inaceptable y que, en este caso, es además escandalosa: la discriminación de salario y condiciones laborales por razones de sexo.

Los responsables políticos quedan en evidencia cuando, a la vez que lanzan proclamas sobre la igualdad hacen dejación de sus responsabilidades en esta materia. ¿Cómo quieren cambiar la tan extendida noción social de que los hombres valen más que las mujeres si aceptan que se pague menos a éstas por el mero hecho de ser eso, mujeres? ¿Cómo pretenden cambiar esa realidad tan común si, por ejemplo, entre las empresas que lo permiten se hallan entidades públicas como Osakidetza? Lo dicho: esta realidad puede continuar siendo mucho más común de lo que se quiere públicamente aceptar, pero nadie debería asumir que esto sea normal.

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