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Crónica | Último lunes de Gernika

El restaurante Taskas de Mungia paga 4.000 euros por medio queso

La tan manida palabra crisis no llegó de lleno al Último Lunes de Gernika, donde el restaurante Taskas, de Mungia, pagó 4.000 euros por el medio queso de La Leze Sociedad Cooperativa, de Ilarduia, galardonado con el primer premio en el prestigioso concurso. Aunque las ventas, según la organización, resistieron el tirón, los productores sí se quejaron, al igual que los clientes por los precios.

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Agustín GOIKOETXEA

Gernika volvió ayer a ser cita ineludible para decenas de miles de personas que acudieron a la feria del Último Lunes, el gran escaparate del agro vasco. La llegada de la lluvia al mediodía condicionó su desarrollo y obligó a la organización, en manos del Consistorio de la villa foral y BBK, a rebajar las previsiones iniciales de asistencia de las 120.000 a las 100.00 personas. Fuentes municipales destacaron en su balance del desarrollo de la feria que la incesante lluvia «no deslució en ningún momento el panorama festivo».

Desde primera hora de la mañana, miles de personas abarrotaron las calles principales, conocedores en su mayoría de las previsiones meteorológicas que anunciaban fuertes precipitaciones para la jornada. En la calle Juan Kaltzada, alrededor de las 10.30, era casi imposible acercarse hasta los puestos de hortalizas, donde la alubia -mejor dicho su precio- volvió a ser motivo de comentario.

Mientras los productores se quejaban de que la mayoría de los asistentes había acudido «a pasear», desde el otro lado del mostrador se lamentaban de los elevados precios «en época de crisis». Poca de ésta había en txosnas y tabernas, donde los camareros no daban a basto para tratar de saciar la sed de la eventual parroquia y alimentarla a base de bocadillo y talo.

La mallabiarra Maider Uriarte, que ayudaba en el puesto de verduras y hortalizas a su madre, confirmó que la temida crisis «se nota bastante en la venta y en el dinero que se maneja. Normalmente la gente suele venir con billetes y ahora -subrayó- se ven más monedas». Habitual de la cita gernikarra y otras ferias en localidades de Durangaldea, explicó que «la gente compra menos. El que llevaba un kilo, ahora pide medio».

Uriarte reconoció que las ventas suelen ser mejores en otras ferias. «En Markina, por ejemplo, se vende mejor que aquí. Gernika se lleva la fama, tiene proyección en las televisiones. Es algo más que una feria. La gente -apostilló- compra pero también mira mucho».

En el mercado tradicional, a cubierto, Eloisa Larrinaga, de Ajangiz, no se cansaba de repertir «trece» cuando le preguntaban por el precio de las alubias. Al igual que todos los lunes y sábados del año, acudió a Gernika a vender sus productos y confesaba -eran las 11.30- que entonces era cuando comenzaba a notar que la venta iba bien. Al estar cerrado al tráfico las principales calles del centro de la villa foral, en su opinión, algunos habituales de la renombrada plaza de abastos habían tenido que aparcar el coche en las afueras y no querían ir cargados con género. «La gente viene a pasar la mañana», añadió.

Los cambios introducidos en la organización de los puestos también tenían un poco perdidos a habituales del Último Lunes. El markinarra Patxi Baskaran reconoció al mediodía que clientes habituales no le habían comprado su queso porque no le encontraban en su emplazamiento de otros años. «La venta va suave, aunque si empieza a llover...», se lamentó apesadumbrado mirando al cielo plomizo.

252 puestos de expositores

En esta edición, los 252 puestos de productores de hortalizas (42), flores y plantas (8), txakoli (16), sidra (7), frutas (14), quesos (62), miel (6), conservas (16), pan y pastel vasco (27), 38 artesanos, uno de lácteos y 15 de maquinaria se situaron en las calles Juan Kaltzada, Artekale, Industria, Pasealeku y Ocho de Enero. No se instalaron, en esta ocasión, los vistosos stands de frutas en la calle Picasso.

El concejal de Ferias y Mercados, Iñaki Gorroño, manifestó que la disposición de los expositores ayer no tiene porque repetirse en 2009. La razón para no colocar puestos en la calle Picasso fue que estaba recién concluidos los trabajos de peatonalización y no querían que por esa zona pasaran camiones hasta que se asiente debidamente el adoquinado. «No quería que se estropeara una obra tan importante paara los vecinos de Gernika-Lumo», declaró Gorroño después de entregar los galardones del concurso junto a otros representantes municipales y forales.

Los cerca de 3.000 euros destinados por el Ayuntamiento y BBK a premios fueron entregados a las 13.30. En flores se impuso María Carmen Alzibar, de Gernika, mientras en frutas lo fue el gatikarra José Etxebarria, acostumbrado a recoger trofeos, al igual que Adela Andikoetxea, de Urduliz, que ganó una vez más en la categoría de verduras.

La miel de brezo del zornotzarra Valentín Llona fue reconocida y la mil flores de Jesús Olaizola, de Gernika. En txakoli, el premio en blanco fue para Erdikoetxe de Lezama mientras otro convecino, Agirre-Llona, consiguió el galardón para su tinto. El txakoli rosado galardonado fue el de Sasikoetxe, de Larrabetzu.

Un jurado formado por los restauradores Daniel García, José Miguel Olazabalaga, Beñat Hormaetxea, Josean Martínez Alija, Ricardo Pérez, Aitor Elizegi, Javier García, Eneko Atxa e Iñigo Ordorika se encargó de otorgar el primer premio del concurso de queso Idiazabal a Eli Gorrotxategi, de La Leze Sociedad Cooperativa, de Ilarduia, seguido de Aranburu Elkartea, de Idiazabal, y Jesús María Ansola, de Elgoibar.

Gorrotxategi, con el trofeo y el sobre con 300 euros que le acreditaban como la productora del mejor queso del Último Lunes de Gernika, señaló que la venta a primera hora de la mañana había ido «lenta» aunque poco a poco habían logrado vender la mayoría del género con el que habían acudido. «Ahora, terminaré todo», aventuró.

La alavesa hacía estas declaraciones mientras la lluvia no paraba de caer y obligaba a los participantes a guarecerse bajo los paraguas o resguardarse en los cercanos pórticos de Artekale. A pesar de las inclemencias, fueron varios los cientos de personas que se agruparon en las inmediaciones de la fuente de Mercurio para presenciar la subasta del queso ganador, de nuevo, ejerciendo como maestro de ceremonias el incombustible y dicharachero Jose Antonio Bastegieta Marko.

La subasta del queso del elgoibartarrra Ansola quedó desierta al no pujar nadie por los 200 euros de salida. El producto de Aranburu Elkartea, el segundo clasificado, se lo llevó el propietario del asador Cannon, del alto de Sollube, que abonó 700 euros por medio queso.

Más reñida estuvo la puja por el queso vencedor. Al final, tras pagar 4.000 euros, fue a las manos del restaurante Taskas, en Mungia. Los 4.700 euros conseguidos en la subasta los destinará el Ayuntamiento a la residencia de personas mayores Kaltzada.

Dispuesto a llevárselo

Con el valioso queso en las manos, Angel Velo, que regenta el restaurante Taskas desde hace cinco años en Mungia, en la carretera a Plentzia, confesó a los medios de comunicación que había acudido a Gernika con la vista puesta en llevarse el queso en la subasta. Su puja inicial fue 2.200 y se tuvo que batir el cobre con otros restaurantes, como Katxi de Morga, Ximela de Gernika, Lexika de Kortebuzi o Boroa de Zornotza para materializar su sueño. Bastegieta, a través del micrófono, subrayó que hacía unos cuantos años que el queso ganador «no salía de Urdaibai».

Velo declaró que disfrutara su trofeo con unos amigos y otra parte con clientes de su negocio. «Veo desde hace años la subasta y me hacía mucha ilusión pujar y llevármelo. Estos meses he ahorrado un poco y esta mañana he dicho: voy a por él», explicó. La subasta fue reñida, tal y como lo constató más tarde el propietario de Taskas, que reconoció que sus tres oponentes se lo pusieron difícil y no cesaron de pujar hasta el final.

«Merece la pena seguro, lo acompañaré de una botella de Marques de Vargas, un vino del que soy un enamorado», señaló ante los periodistas.

 

CONTRA EL TAV

Medio centenar de personas participó en una concentración durante la entrega de los premios del concurso para denunciar que el Tren de Alta Velocidad «perjudicará gravemente a quienes trabajan en los caseríos».

UNA TREINTENA MENOS

La búsqueda de una «mayor calidad frenta a la cantidad» ha llevado al Consistorio de Gernika-Lumo a ser más estricto con la admisión de expositores. Así, la feria del Último Lunes pasó de las 280 puestos de 2007 a los 252 de esta edición.

TRANSPORTE PÚBLICO

EuskoTren y Bizkaibus se convirtieron en los medios de transporte más efectivos para acudir a la villa foral. Fue tal la afluencia de pasajeros en algunas horas que algunas de las personas que trataron de subir al tren en Zugastieta y Muxika no lo lograron.

VENTA AMBULANTE

Agentes de la Policía Municipal trataron de impedir a lo largo de la jornada que vendedores ambulantes se instalaron en puntos «críticos» del recinto ferial. El objetivo fue evitar situación de peligro y dar mayor seguridad.

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