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Maite SOROA

La escatología como argumento

Cuando los argumentos se debilitan, algunos recurren a la mentira histórica y la escatología para completar su discurso. Un buen ejemplo lo encontramos ayer en «La Razón», donde el dirigente pepero y columnista habitual de la gruta, Aleix Vidal Quadras se remontaba al alzamiento fascista del 36 para sostener su posición: «Los gudaris tienen tendencia a salir huyendo cuando silban las balas. La Guerra Civil fue el escenario de episodios penosos en los que el aguerrido ejército de nacionalistas vascos se apresuraba a esfumarse en el momento en que peligraba su integridad física». Otro que llora por los héroes del Alcázar de Toledo.

Se refería a continuación a los militantes de ETA para denostar «sus repugnantes vidas» y, por negar la tortura, nos cuenta que «desde el mismo instante en que son detenidos cantan todo el repertorio». Le convendría repasar el informe europeo sobre los malos tratos en el Estado español.

Además de cobardes, viciosos. Lean, lean: «Sin una gota de coraje, asesinan a sus indefensas víctimas y corren a esconderse como ratas (...) tan sólo saben reptar hacia sus hediondas guaridas donde se regalan con manjares y vinos exquisitos, copulan a destajo y se regodean con el dolor que siembran por doquier. Peores que alimañas, son la degeneración extrema de nuestra especie y su mera existencia deshonra y mancha a la sociedad vasca». Debería acudir a un especialista. Lo de las cópulas a troche y moche tiene que tener alguna explicación.

Y llega a donde quería: «Hay buenas gentes que se preguntan cómo la ciudadanía de los tres históricos territorios no reacciona y les escupe en sus rostros patibularios su asco y su desprecio, cómo no irrumpen en las herrikotabernas y las desinfectan después de haber sacado a la calle a puntapiés a la escoria que pulula en su interior. La respuesta está en las miradas vacías de los compañeros de tute de Ignacio Uría mientras reparten naipes con el cadáver de su paisano aún caliente y se orinan debajo de la mesa soltando el mismo líquido fétido que Aitzol Iriondo al ser detenido, la excreción reveladora de la degradación sin límite de un hatajo de gallinas». Ya ven que el tío está francamente mal. ¿Nadie le va a ayudar?

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