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Alvaro Reizabal Abogado

Esquizofrenia represivo-electoral

¿Pero no habíamos quedado en que tan democrática normativa no afectaba a los derechos individuales fundamentales y, entre ellos, al de elegir y ser elegido? Realmente una desvergüenza

Aunque desde la ventana veo que sigue lloviendo, dicen que va a salir el sol, porque hasta los bancos de nubes están quebrando. La crisis que no para, pero que no impide que los banqueros de verdad, los del maldito parné, los mendigos de hace pocas fechas, se presenten ahora sacando pecho diciendo lo que ganaron el año pasado, pese a todos los pesares, y que yo gano más que tú y mi banco es más seguro y, sobre todo, más grande que el tuyo. Obscena la escena, máxime si tenemos en cuenta que dentro de nada, levantarán las alfombras, aparecerán las «subprime» y los fiables productos Madoff, y volverán a pedir que les inyecten dinero publico, so pena de tener mono de liquidez, que eso sí que es un pavo de los de agárrate que hay curva.

Hace unos días hablábamos de lo inexplicable que resulta que alguien pueda decir que presentarse a unas elecciones pueda constituir un desafío al Estado, pero, teniendo en cuenta quién lo decía, no cabe duda de que lo que pretendía era abonar el terreno para lo que luego ha ido pasando y lo que queda por llegar. Se quería propiciar que los poderes del Estado recogieran el inexistente guante y actuaran contra los agotes contaminados y contaminantes, porque a todos les interesa echar a los abertzales de la contienda, que así a cada uno le toca mas trozo del pastel electoral y de sus réditos de poder y económicos.

Y, enorme sorpresa, los poderes del Estado han actuado precisamente en la dirección sutilmente apuntada. El judicial encarcelando a ocho personas por propiciar una lista electoral, estirando el chicle del «todo es ETA» hasta límites grotescos. Y el ejecutivo apresurándose a decir públicamente que se actuará contra ésta o aquella plancha electoral, porque están infectadas y se les dejará en fuera de juego en ejecución de la sentencia que ilegalizó a otras anteriores, por aplicación de la Ley de Partidos Políticos. ¿Pero no habíamos quedado en que tan democrática normativa no afectaba a los derechos individuales fundamentales y, entre ellos, al de elegir y ser elegido? Realmente una desvergüenza.

Pero, si de obscenidades hablamos, lo del PNV es inenarrable. Y es que en el mismo ejemplar del periódico se encuentra uno con dos noticias que afectan a los jelkides: en una página se cuenta que Urkullu tiene que hacer actos de fe para seguir unido a Ibarretxe, al que acusa de equivocarse por distanciar a su partido del PSOE. No cabe duda de que sueña con volver a abrazarse con ellos tras las elecciones. En la siguiente se recogen unas declaraciones de Erkoreka en las que se descuelga diciendo que, en el asunto de las candidaturas, la izquierda abertzale podría estar trabajando en connivencia o complicidad con el Gobierno.

Son palabras farisaicas leídas a la luz de la lámpara de su jefe Urkullu, pero que resultan de una macabra desfachatez hechas después del encarcelamiento de ocho independentistas por pretender pedir el voto.

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