GARA > Idatzia > > Kultura

CRÍTICA ópera

Luces y sombras de «Juan José»

Montserrat AUZMENDI

Por fin, después de 41 años desde su composición, pudimos escuchar, en versión concierto, la ópera “Juan José”, de Pablo Sorozábal, sobre la obra del mismo nombre de Joaquín Dicenta.
Un estreno absoluto no se da todos los días y por ello la expectación era grande, más cuando se trata de una obra que durante tantos años, y por diversos avatares, había quedado en  un cajón sin poder ver la luz. Es quizá precisamente todo el tiempo transcurrido desde la concepción de este «drama lírico popular», como le gustaba al propio Sorozábal que se calificara esta ópera, así como otros factores de índole literaria y musical los que hacen que, desde el prisma actual, “Juan José” no resulte un producto muy digerible.

En cuanto a la historia en sí –ambientada en un barrio bajo del Madrid de fines del siglo XIX–, si bien podría tener una apariencia de drama social o proletario, lo cierto es que estas circunstancias son el entorno, que no el meollo, de la cuestión. Se trata de una historia de pasiones como el honor (masculino), y los celos (masculinos también), que rezuman un machismo inaceptable desde nuestra óptica. Ello, unido a un libreto más bien ramplón, hace que la obra baje muchos puntos al menos desde el punto de vista del texto.

En cuanto a lo musical, rompe en cierto modo con la obras líricas anteriores del autor, pero tiene cualidades nada desdeñables: una armonía rica y de cierta originalidad junto con una variedad de ambientes que, sin embargo, no llega a chocar a la audiencia (aparecen rasgos de zarzuela junto con guiños a Shostakovich, folklore español mezclado con armonías disonantes). Todo ello es interesante, pero el formato dialogado en el que no existen prácticamente arias o números individualizados hace que resulte más bien monótono.

En cuanto a la interpretación, la Orquesta de Musikene sonó bien, tiene una cuerda bastante pulida,  aunque en ocasiones tapó la voz de los cantantes (fue patente en el caso de Olatz Saitua) y quizá había chispas de color musical en la partitura que no supieron resaltar. De todos modos, siendo una orquesta de alumnos, hay que felicitarlos.

Los solistas interpretaron estupendamente sus papeles. Debemos destacar la magnífica y luminosa voz de José Luis Sola, en el papel de Paco, y la intensidad interpretativa y garra que demostró Manuel Lanza, quien dio vida a Juan José. En cuanto a Ana María Sánchez, la hemos escuchado en momentos mejores; quizá le sobraba algo de vibrato en sus agudos. Olatz Saitua hizo una Toñuela fina, con su voz cristalina de pequeña proyección, y Maite Arruabarrena interpretó con redondez y elegancia a la alcahueta Isidra

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo