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Maite SOROA | msoroa@gara.net

¿En puertas de la debacle?

Hay especímenes en la fauna periodística que tienen la habilidad de estar a bien con el que triunfa y alejarse a tiempo cuando se inicia un lento pero imparable descenso del campeón. Carlos Carnicero se cuenta entre los que se mostraron incondicionales de Felipe González cuando las cosas iban bien y crítico implacable cuando se dio el batacazo. También le bailó el agua a Zapatero cuando parecía un triunfador y, a la luz de lo que ayer publicaba en «Periodista Digital», bien pudiera pensarse que estamos en puertas de la debacle de ZP.

Según Carnicero, Zapatero es «un solitario rodeado de incondicionales. Su forma de entender la política es cesarista; su axioma es elemental: cualquier persona con criterio propio puede discrepar, y en consecuencia no tiene un lugar en su universo. No quedan testigos de sus inicios». Ya ven que se le ha acabado el amor.

El retrato que hace del personaje es patético: «De la exclusión de las personas con criterio y peso político de su entorno inmediato nace la pulsión por los descubrimientos. (...) A Jordi Sevilla no le dio tiempo de enseñarle economía al presidente y esa encomienda le fue delegada a Miguel Sebastián antes de que se evidenciara su incapacidad para la política; ahora ya no está entre los favoritos. Uno de sus últimos descubrimientos, Mariano Bermejo, terminó cazado en su propia incompetencia». Esto terminará mal, ya lo verán.

Y, además de incompetente, tiranuelo: «Nadie en el universo de Zapatero puede discrepar al líder y el diálogo político se reduce al contacto directo del presidente con cada uno de los ministros elegidos; el equipo sólo se concibe como un coro de aduladores que aplauden las ocurrencias cuando se destilan sin vocación de continuidad. En el inventario pudiera incluirse desde la elaboración del Estatuto de Cataluña a la negociación con ETA, pasando por leyes que nunca se han terminado de desarrollar como la Ley de La Memoria Histórica o la de Dependencia. (...) El, que decide sólo, nunca es responsable de nada». Si repasan la hemeroteca y leen lo que antes escribía Carnicero sobre ZP no saldrán de su asombro.

Para concluir, una sentencia: «El gobierno tiene tantas vías de aguas que pudiera dudarse incluso de su propia existencia». ¡Puf, lo tiene crudo ZP!

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