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Alejandro Aménabar: «El ágora es el planeta en el que tenemos que vivir todos»

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GARA | CANNES

Alejandro Amenábar presentó ayer «Ágora», su trabajo más ambicioso, fuera de competición, dentro de la selección oficial del festival. El filme fue recibido con aplausos por prensa y críticos presentes en su primer pase.

Amenábar confesó sentirse como «un niño con zapatos nuevos» por su estreno en Cannes. «Agora», un «peplum» situado en la Alejandría dominada por las tensiones entre cristianos y judíos, durante la decadencia del control del Imperio romano, plantea en largometraje (141 minutos) el conflicto entre la razón y la intolerancia.

El cineasta Alejandro Amenábar considera que el ágora es el planeta Tierra y que el filme es una celebración del diálogo. «En la película, en el equipo, convivíamos agnósticos, ateos, musulmanes, cristianos, judíos, y todos teníamos que levantarnos por la mañana y hacerla», relató el director sobre el rodaje del filme, que se desarrolló en la isla de Malta.

La película «cuenta el momento en el que los cristianos comienzan a ser perseguidores», lo que aleja la propuesta del cineasta español de origen chileno del tratamiento habitual de los primeros seguidores de Jesús en los convulsos años del declive de Roma en su imperio oriental. «Está a medio camino a lo comercial, pero es muy personal», declaró Aménabar antes de la proyección del filme, rodado en inglés y protagonizado por la actriz Rachel Weisz en el papel de Hipatia. Completan el reparto Max Minguella, Oscar Isaac, Ashraf Barhom y Michael Lonsdale.

En una jornada en la que la competición quedó eclipsada por «Ágora», la acción coreográfica del hongkonés Johnnie To se coló en la solemnidad de Cannes con «Vengeance», protagonizada por el rockero y actor francés Johnny Hallyday. También entre los filmes a competición, el filipino Brillante Mendoza compensó tamaña frivolidad con el sadismo a tiempo real de «Kinatay».

Hallyday, de secundario

El rockero Hallyday asumió con modestia el papel secundario en Cannes y, en la película, se adaptó como un guante al ballet criminal que To le propone. «En cuestión de diálogos, no tenía mucho que aprender», reconoció en referencia al estilo eminentemente visual de To. «La manera de trabajar de Johnnie es muy diferente. Me recuerda a cuando hice una película con Godard. Me dio dos páginas y era todo lo que tenía que aprenderme para todo el día».

Brillante Mendoza presentó la muy interesante «Kinatay», protagonizada por Coco Martín y María Isabel López. «Kinatay» significa en filipino matanza. La violencia es uno de los ingredientes principales de esta cinta cuya atmósfera es opresiva y sofocante. El director suspende la acción para calar al espectador con la progresiva dejadez moral del protagonista, un estudiante de policía que se embarca nada más casarse en un viaje a la humillación, la vejación y la tortura de una prostituta.

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