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Gasteizko jaiak

Los gasteiztarras celebraron su día grande, fieles a la Blanca y a la fiesta

Día grande en Gasteiz. Rezos, flores, aurreskus, marianitos, terrazas y miles de gasteiztarras enfundándose sus trajes de blusas y neskas. Tras el caluroso chupinazo del martes, de nuevo el sofocante calor fue protagonista ayer. El termómetro festivo subió también enteros, como se comprobó con unas calles del centro de la ciudad y el casco viejo totalmente abarrotadas. Hoy será un día de intermedio, a la espera, mañana, de la bajada del Celedón y Neska txikis.

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Joseba VIVANCO | GASTEIZ

Hace ya unas cuantas décadas, apenas dos centenares de fieles acompañaban al madrugador Rosario de la Aurora. Y eso que, como recoge el historiador Iñaki Egaña en su recomendable ``Mil noticias nuevas del País de los vascos'', en 1954, según informaba la prensa de la época, la capital gasteiztarra era la ciudad del mundo con más seminaristas en relación a su número de habitantes, 1 por cada 346 parroquianos. Hoy, medio siglo después, son miles, unos 20.000 se calcula, los que ocupan en silencio la plaza de la Virgen Blanca cada 5 de agosto. Como ocurrió ayer, a eso de las ocho de la mañana, una hora después de que arrancara desde Mateo Moraza la procesión que devuelve la imagen de la patrona a la iglesia de San Miguel. Sensaciones dispares se entremezclan. Hay curiosidad, hay devoción, hay lágrimas y un silencio que hace tragar saliva al más agnóstico.

Ese fervor religioso, en unos casos, o una fidelidad laica a La Blanca, en otros, protagonizó esas primeras horas de la mañana, mientras los rayos de sol se autoinvitaban a través de los arcos de la vecina Plaza Nueva, en un ritual -como el de la procesión de los faroles de la noche anterior- donde fiesta y religiosidad se codean a sólo metros de diferencia. Un aliño entre quienes vuelven de jarana o quienes aún siguen en ella, junto a aquéllos que se apostan al paso de la procesión precedida por una comitiva de veteranos blusas al son de los txistus.

Pero lo que reina a las ocho en la Virgen Blanca no es jolgorio, sino ese silencio sólo roto por aplausos, contagiosos vivas a la virgen aupada hasta la balconada y las palabras del párroco de San Miguel, previas a la misa pontifical guiada por el obispo Miguel Asurmendi.

La «apolítica» homilía

Éste, en su homilía, no perdió la oportunidad de solicitar «el don de superar en la sociedad vasca y española la grave crisis de la conciencia moral que actualmente afecta al derecho a la vida, a la educación religiosa y moral, y al trabajo». Y, a renglón seguido, afirmó que el nuevo decreto de Educación de Lakua ha provocado un descenso «drástico» en el número de alumnos que cursan la asignatura de religión, y advirtió de que «si no se pone remedio, en pocos años, la asignatura de moral católica está abocada a desaparecer en la Escuela pública y en las Ikastolas». Y por si le supiera a poco, arremetió contra las últimas actuaciones legislativas sobre el aborto. Precisamente, mañana, a las 21.30, desde Fariñas, parte una `procesión' por el derecho al aborto.

Llamativo, en todo caso, el discurso de Asurmendi en pleno día grande de las fiestas, sólo un par de horas antes de que el lehendakari, Patxi López, abogara en la recepción oficial del Ayuntamiento porque «el protagonismo de unas fiestas debe estar en la calle, en los ciudadanos que quieren disfrutar alegremente de ellas». Lo hacía para recriminar a quienes, dice, tratan de politizar las fiestas... ¿como el señor obispo?

Pero mientras en el interior del templo los más fieles seguían la eterna eucarestía -duró más de una hora- y en el exterior varios sacerdotes impartían la comunión a los feligreses, en la adyacente Plaza Nueva, a las nueve de la mañana, unas impolutas dianas recordaban a los gasteiztarras que la fiesta comenzaba de nuevo.

Blusas y neskas inmaculados

Cita también, a esa hora, para muchos blusas y neskas, igualmente inmaculados, que, acostándose más pronto de lo que se les supone, acudían a las dianas para tomar el obligado moscatel en algún bar y ponerse a la cola para la ofrenda a la imagen de la virgen, en la balconada de San Miguel.

Así es, hasta el mediodía, las cuadrillas de blusas y neskas fueron desfilando a los pies de la patrona, depositando su ramo y baliando con respeto el aurresku, que este año bailó también el que hasta hacía unas horas encarnara a Celedón, Gorka Ortiz de Urbina, y todo por una promesa.

Muchas flores bajo la hornacina de La Blanca en su día grande. En una de las floristerías cercanas a la plaza, su propietario cifraba en entre cuatrocientos y quinientos los ramos que venden en este día, la mayoría «según va yendo la gente hacia la plaza», decía. ¿Los precios? Asequibles. De 4 a 20 euros. Y que no falte la margarita en ese ramo. Un ritual que para muchos gasteiztarras marca el inicio del paseo matutino o el vermouth en alguna de las abarrotadas y solicitadas terrazas del centro.

Ayer, el sofocante calor, otra vez flirteando con esos más de 30º, hizo que ese poteo mañanero dejara a un lado la crisis y se alargara mucho, hasta la comida familiar, igualmente cita ineludible este día.

Pero el ambiente festivo no estaba ayer ni en la iglesia de San Miguel, ni en la recepción oficial del alcalde a autoridades y demás, sino en la calle. Blusas y neskas de todas las edades, variedad de `soinekos' en ellas, como para montar un desfile, pañuelos rojos y arrantzales, serenos y resacosos, iban y venían del Casco Viejo a Dato, de Siervas de Jesús a Francia.

Hoy, toca `día tonto', entre La Blanca de ayer y la jornada de mañana dedicada a los txikis. Una oportunidad para recorrer con tranquilidad esos otros espacios de la fiesta, los infantiles, o los diferentes mercadillos, como el de artesanía, el gastronómico o el zoco árabe de la plaza Juan de Ayala, con espectáculo incluido a las 13.30. O aprovechar para escuchar a los bertsolaris en el Matxete, acercarse al herri kirolak de los Fueros o pasarse por las txosnas del recinto universitario. Usted elige.

tiempo revuelto

Más nubes, riesgo de lluvias y termómetros en descenso. Es el pronóstico para hoy en la capital alavesa de la agencia vasca Euskalmet. En el cielo, añade, se alternarán las nubes y los claros durante la primera mitad del día, aunque con el transcurso de las horas la nubosidad irá en aumento. Veremos.

hoy, a las barracas

Sólo de 12.00 a 14.30 de hoy, precios especiales en las barracas. A 1,20 euros la atracción infantil y a 2 euros la más cara. El resto de días, los precios normales varían entre 2,30 y los 3,80 euros. Los próximos precios especiales no serán hasta la tarde del 10.

Salir en una cuadrilla de blusas y neskas todas las fiestas puede venir a costar unos 250 euros

«Salta blusa, que para eso te pagan», era el grito más hiriente que se le podía lanzar a una de estas tradicionales almas de la fiesta gazteiztarra. Una frase con muy mala leche. La subvención municipal a las cuadrillas siempre ha sido una especie de espada de doble filo sobre las cabezas de blusas y neskas. Estos días, y en los últimos años, hemos podido escuchar por boca de algunos de sus representantes que el dinero que les da el Ayuntamiento no les llega ni para la fanfarria. Reciben, apuntan, unos 4.000 euros por cuadrilla -son 23- y la fanfarria para tantos días sale... mucho, mucho más... Y no hay que olvidar que organizan en La Blanca -sin olvidar Santiago- hasta una treintena de actos, que ayer mismo arrancaron.

¿Cuánto sale, entonces, ser blusa o neska hoy? Siempre se ha dicho que es caro y más en tiempos de crisis. Pues si echamos un vistazo a las páginas web de algunas de las cuadrillas, salir de farra los seis días que duran las fiestas supone un desembolso por txapela o pañuelo de entre 200 y 250 euros como máximo, lo que da derecho a almuerzos, comidas, cenas, bocatas y bebida; en Galtzagorri sale por 160, por ejemplo. Eso sí, como aclaran oportunamente los de Nekazariak, «los vicios de cada cual no están incluidos». ¿A qué vicios se referirán? Pero uno también puede optar sólo por salir de blusa con la cuadrilla por días. Y entonces le puede salir la jornada a 75 euros si es el 5, o por 35 ó 40 cada otro de los días. Incluso hay cuadrillas que ofrecen la posibilidad de sólo acudir al paseíllo a los toros, que puede salir por entre 20 y 30 euros. Algunas cuotas, como las de Okerrak, tienen en cuenta si uno consigue publicidad para la pancarta, la revista, el vehículo del paseíllo o la verbena, y así se ahorra una pasta.

Así que ya saben, salta blusa, que para eso te... lo pagas.

J.V.

a las nuevas piscinas

Para quienes quieran despejar la resaca o sacudirse el calor, una buena opción son las recién abiertas piscinas exteriores de Mendizorrotza, en horario de 8.00 a 21.30. Una nueva piscina olímpica de 50,02 metros de longitud y una nueva piscina infantil.

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