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Un nuevo atentado sacude Pakistán dejando al menos 88 muertos

Al menos 88 personas murieron, 100 resultaron heridas y 20 casas quedaron destruidas tras el atentado suicida perpetrado ayer en un recinto en el que se estaba jugando un partido de voleibol en la aldea de Shah Hasan Khan, próxima a la localidad paquistaní de Lakki Marwat. Según fuentes policiales, el kamikaze accedió al terreno de juego al volante de un todoterreno. Mientras, en la región de Bajaur fallecieron seis civiles, incluido un niño, por la explosión de una bomba.

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La aldea de Sha Hasan Khan, en el distrito de Bannu, fue objeto de uno de los ataques más sangrientos de las últimas semanas en Pakistán. «Unas 300 personas estaban viendo un partido de voleibol entre dos equipos de esta localidad cuando el kamikaze llegó manejando un vehículo todoterreno que precipitó sobre ellos e hizo estallar», relató el jefe de la Policía del distrito, Mohamad Ayub Jan. El kamikaze llevaba consigo más de 300 kilogramos de explosivos.

El atentado dejó al menos 88 muertos, una cifra que podría aumentar. Más de un centenar de personas resultaron heridas y 20 casas quedaron destruidas por la explosión.

«La clínica local no tiene siquiera un doctor. Los habitantes del pueblo tienen que subir a las víctimas a sus propios vehículos y llevarlas al hospital de la ciudad Lakki Marwat», a 30 kilómetros, resaltó Mushtaq Marwat, miembro de la milicia local antitalibán. En declaraciones a la cadena local Geo TV, señaló que el comité estaba reunido en la mezquita situada justo al lado del terreno de voleibol.

«De repente, escuchamos una fuerte explosión. Salimos y vimos cadáveres y heridos por todos los lados», añadió.

El jefe policial del distrito barajó la hipótesis de que el atentados sea «una respuesta a la expulsión de la zona de militantes talibán. Los lugareños crearon una milicia y los echaron». El corresponsal de la BBC en Islamabad señaló que entre las víctimas mortales podría haber miembros de esta milicia.

«Teníamos seguridad para la reunión y para el torneo», dijo el funcionario, entrevistado por Associated Press. Al parecer, el atacante no pudo acercar el vehículo hasta la mezquita.

«Acababa de salir del estadio cuando vi un 4x4 de color negro dirigirse hacia los espectadores. Escuché una enorme explosión y vi cómo una llama gigante subía hacia el cielo. Fue como un relámpago», manifestó Anwer Khan, un estudiante de 18 años herido leve en la frente.

Marwat subrayó que previamente habían recibido «amenazas de Miranshah», principal ciudad de Waziristán del Norte y uno de los principales feudos de los talibán. El distrito de Bannu es vecino de Waziristán del Sur, una zona tribal fronteriza con Afganistán donde el Ejército paquistaní ha lanzado una dura ofensiva contra los talibán.

El presidente, Asif Alí Zardari, y el primer ministro, Yusuf Raza Gilani, condenaron el ataque afirmando en un comunicado que «tales actos terroristas no pueden debilitar la resolución del Gobierno a combatir la amenaza terrorista hasta que sea totalmente eliminada».

La ola de atentados que sacude a Pakistán desde hace unos dos años y medio se aceleró desde octubre, cuando el Ejército lanzó una ofensiva terrestre contra los talibán en Waziristán del Sur, bastión del Movimiento de los Talibán Paquistaníes. En este periodo han muerto más de 2.800 personas y miles han tenido que desplazarse por culpa de los combates.

Mientras, en la región de Bajaur, seis civiles perdieron la vida por la explosión de «un artefacto controlado por control remoto». Fuentes oficiales citadas por la cadena Dawn News sugirieron que el objetivo eran varios miembros de una milicia local que combate a milicianos del distrito de Salarzai.

Entretanto, Estados Unidos realizó dos ataques con aviones no tripulados contra presuntos milicianos en territorio paquistaní. En el primero, ocurrido el jueves por la noche, un avión no tripulado mató a al menos dos personas en Waziristán del Norte. En el segundo, otro avión mató en la misma región a tres presuntos milicianos que viajaban en un coche. «Los cuerpos quedaron incinerados y son irreconocibles. Estamos intentando determinar su identidad», dijeron fuentes del ámbito de la seguridad.

Las fuerzas ocupantes en Afganistán acaban 2009 con un récord de bajas y duros golpes

Récord de bajas, atentado suicida en el corazón de una base de la CIA y muerte de civiles afganos. Las fuerzas ocupantes en Afganistán acabaron el año 2009 a sangre y fuego.

La muerte el 26 de diciembre de diez civiles, ocho de ellos escolares de entre doce y catorce años, en una operación en el este del país provocó la cólera de los afganos que se manifestaron en Kabul y Jalalabad. El propio presidente, Hamid Karzai, acusó directamente a las tropas de la OTAN de esta matanza.

Un informe oficial confirmó estas acusaciones. La comisión de investigación formada por los ministerios de Interior y Defensa y de la Comisión de Quejas concluyeron que una «unidad» extranjera bajó de un avión, sacó a las diez personas de sus casas y les disparó. A la OTAN no le quedó más remedio que reconocer la operación, aunque dijo que se habían limitado a responder a disparos de personas «en edad de combatir».

El martes, el blanco fue el contingente canadiense en Kandahar. Cuatro soldados y la periodista del diario «Calgary Herald» Michelle Lang fallecieron al estallar una bomba al paso de un vehículo blindado. El miércoles, los talibán asestaron un duro golpe a la CIA al matar a ocho de sus agentes en el interior de la base militar de Chapman, en la provincia de Khost. Medios estadounidenses indicaron que desde esta base dirigían operaciones clandestinas contra los talibán. El atacante llevaba un cinturón con explosivos escondido bajo un uniforme del Ejército Nacional Afgano.

«The Washington Post» informó que «en el último año, la CIA ha construido un archipiélago de bases en el sur y y este de Afganistán y ha sacado a los agentes de la embajada de Kabul para enviarlos más cerca de sus objetivos».

Antes de estos ataques, la OTAN ya había batido el récord de bajas desde su llegada en 2001, con 512 muertos frente a los 295 de 2008. El jefe del Estado Mayor del Ejército de EEUU, Michael Mullen, admitió que «las tropas deben prepararse para más bajas».GARA

Los dos periodistas franceses «están bien»

La cadena de televisión francesa France 3 confirmó ayer el secuestro el miércoles en Kabul de dos de sus periodistas y de sus tres acompañantes. El director de informativos Paul Nahon aseguró a la agencia France-Presse «están vivos y en buen estado de salud».

Los dos reporteros salieron el miércoles por la mañana de la capital afgana para filmar el recorrido entre los pueblos de Tagab y Nijrab, un camino peligroso. Junto a ello iban su traductor afgano y un hermano y un primo de éste. Los cinco, que debían de haber vuelto por la tarde, fueron capturados a mitad de camino entre Surobi y Tagab, en la provincia de Kapisa, indicó una periodista francesa que pidió anonimato. Según explicó, fueron interceptados por «talibanes que les tendieron una emboscada» en el pueblo de Omarkheyl, a una decena de kilómetros al sur de Tagab.

Los periodistas llegaron a Afganistán a principios de diciembre y pasaron unas semanas con las tropas francesas desplegadas en la provincia montañosa de Kapisa.GARA

karachi

Las calles de Karachi, corazón financiero de Pakistán, amanecieron desiertas por la huelga convocada por líderes religiosos y políticos en protesta por el atentado del lunes, que mató a 43 personas durante una procesión chií. Los talibán asumieron la autoría del ataque.

onu

La ONU evacuará a parte de su personal internacional -250 funcionarios- de Pakistán por motivos de seguridad. En octubre, el Programa Mundial de Alimentación cerró en el noroeste sus centros de distribución, que servían a más de dos millones de personas.

bhutto

El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, ha prorrogado hasta el 31 de marzo el mandato de la Comisión de Investigación encargada de aclarar la muerte de la ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto.

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