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«Regresa, asko maite Zaitut»: cuando las princesas navarras hablaban euskAra

El pasado mes de enero se estrenó en México «Regresa, asko maite zaitut», la segunda película del cineasta Alejandro González Padilla. Tras el gran éxito cosechado y, mientras aguardamos su estreno en nuestras pantallas, descubrimos las interioridades de esta curiosa comedia romántica.

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Koldo LANDALUZE I

Mientras varios amigos conversan animadamente alrededor de una mesa, uno de ellos acapara la atención del resto de comensales cuando predica los misterios insondables de la regresión hipnótica. Escenas más tarde, una de las presentes en aquella cena -una mujer acaudalada cuyo matrimonio está en plena crisis- despierta alterada en la consulta de una siquiatra después de haberse sometido a una regresión. En pleno sobresalto, la mujer que viajó a través de su pasado mental, agarra por el cuello a su asustada siquiatra y exclama: «Nor zara zu?».

Ésta es la excusa argumental de «Regresa, asko maite zaitut», una comedia romántica mexicana dirigida por el chiapaneco Alejandro González Padilla («I love Miami») y en la que una mujer, tras someterse a una regresión hipnótica, despertará hablando únicamente en euskara y creyendo ciegamente que es la mismísima reencarnación de una princesa de la Nafarroa del siglo XV.

La actriz y modelo mexicana Blanca Soto es la encargada de dar vida a este curioso personaje a lo largo de una trama animada con enredos sentimentales y dialécticos y con la que el cineasta ha pretendido «mostrar otra cara tanto del País Vasco como de México, territorios frecuentemente asociados por los medios de comunicación con la violencia».

JAVIER TOLOSA

Junto a Blanca Soto figura como protagonista el polifacético artista Jaime Camil, y en un rol secundario nos encontramos con Javier Tolosa, un actor que tras completar su formación en el Centro de Estudios Audiovisuales y Teatrales de Euskadi, ha demostrado su versatilidad sobre los escenarios y en el medio cinematográfico. Estos últimos años se ha convertido en todo un habitual de la pequeña pantalla y actualmente participa en las teleseries «La pecera de Eva» y «Los protegidos».

El propio Javier Tolosa nos guía a través de esta su singular experiencia mexicana.

¿Cómo se inició esta aventura?

En marzo del 2008, mi representante me comentó algo sobre que habían llamado de México preguntando por mí. Tres meses más tarde volvieron a llamar para decirme si quería participar en una película y yo les respondí que me enviaran el guión. Transcurren los meses y en agosto mantengo una charla con el director Alejandro González Padilla a través de una vídeoconferencia. Estuvimos más de una hora charlando hasta que, por fin, confesó cómo había llegado hasta mí. Al principio, Alejandro tenía la idea primigenia de contar con Pilar López de Ayala o Inés Sastre para el papel principal. Buscó información en las páginas web de estas dos actrices -con las cuales comparto representante-, tropezó casualmente con una fotografía mía y dijo a su equipo de producción: «Quiero a este tío para la película. Además, habla euskara. ¡Es perfecto!». Al mes siguiente de aquella entrevista-casting ya estaba rodando en México. Como puedes ver, fue un poco surrealista.

¿Igual de surrealista que cuando empezó a leer el guión?

¡Claro! Es que yo no tenía ni idea de qué iba la película. Además coincidió que por aquellas fechas, me había salido un personaje para la teleserie «Acusados» y tuve que decidir qué es lo que quería hacer. Fue un auténtico quebradero de cabeza porque, en estos tiempos actuales no resulta fácil decir que no a un papel fijo dentro de una teleserie. Empiezo a leer el guión de «Regresa» y me encuentro con una historia de princesas con el tema del euskara de fondo. Todo resultaba muy sorprendente y arriesgado. De todas formas, me animé imaginando que iba a participar en una peli como co-protagonista y, por extensión, que iba a conocer México. Lo pensé largo y tendido y opté por lanzarme a esta aventura de la que siempre guardaré un grato recuerdo.

¿Se encontró con una metodología de trabajo diferente?

No excesivamente. Eso sí, me llamaron mucho la atención algunos detalles. Por ejemplo, cuando aquí se dice «¡Corten!» la gente empieza a hablar. Allá es todo lo contrario. Dicen «¡Corten!» y la gente continúa en silencio. Eso le viene muy bien al director porque así puede preparar la siguiente escena rápidamente y sin interrupciones.

¿Le preguntó al director por qué eligió el euskara?

Sí. Me contó que cuando inició la escritura del guión, barajó la posibilidad de utilizar diversas lenguas de origen azteca. Desechó esta posibilidad porque le parecía demasiado autóctono, así que recurrió a sus «raíces». Su padre es cántabro y por aquello de la cercanía con Euskadi pensó: «¿Por qué no utilizar el euskara?». Además, Alejandro estaba cansado de que se identificara a esta lengua con películas relacionadas con el conflicto vasco. Le apetecía que esta lengua sirviera como nexo de unión de dos culturas diferentes y utilizando un género tan amable como la comedia romántica. Cuando estuve en el estreno de México mucha gente se me acercaba y me preguntaba con curiosidad todo tipo de cuestiones relacionadas con los orígenes de nuestra lengua.

¿Con Blanca Soto tuvo que meter muchas horas extras para ayudarla a desenvolverse con el euskara?

No como un «maisu» pero sí es cierto que tuve que estar con ella para ayudarla a la hora de dar sentido a las frases que debía decir, la entonación y la pronunciación. De todas formas, esto último no era relevante ya que su personaje es una mujer que llegó siendo niña a México y su euskara debía estar fuertemente influenciado por el acento mexicano.

¿Y su personaje?

Gracias a Iñaki Landaburu, mi personaje, viví toda una sorpresa porque cuando entré en un restaurante para iniciar el rodaje, tropecé con uno de sus co-propietarios -el chef Pablo San Román- a quien yo conocí hacía dieciséis años en Irun y no sabía nada de él desde entonces. Mi personaje es un cocinero vasco que trabaja en el restaurante DO de México y que se ve envuelto en este follón lingüístico-sentimental porque tiene que hacer de intérprete para la pareja protagonista.

Lo cierto es que esta película se aleja de los cánones habituales del cine mexicano que podemos visionar por aquí.

Sí, eso es cierto. No sé si todas, pero la mayoría de las producciones mexicanas que se estrenan aquí vienen marcadas por su fuerte carácter. Son producciones duras que, en muchas ocasiones, inciden en la cara más violenta y sórdida de su sociedad. Por ese motivo, puede resultar muy curioso visionar este otro tipo de cine mucho más amable y divertido. En México «Regresa» ha sido muy bien recibida y la prensa ha felicitado a Alejandro González Padilla por apostar por el riesgo que supone hacer una película que lo único que pretende es provocar una sonrisa en el espectador.

¿Cómo es el humor mexicano?

No sabría decírtelo. La comedia, en definitiva, es un lenguaje universal y una cuestión de ritmo. Eso sí, yo pensaba que mi personaje iba a ser mejor acogido en el Estado español que en México. Lo sorprendente ha sido que Iñaki ha gustado muchísimo al público de allí. Ahora espero no equivocarme y que sea igual de bien recibido en nuestras salas.

La princesa que regresó a su reino CONVERTIDA EN ACTRIZ

Finalizado el rodaje en México, algunos integrantes del equipo se trasladaron a Euskal Herria para completar las escenas relacionadas con el pasado de la protagonista. La Torre de Varona, la Torre de Mendoza y la Casa de Cordón de Gasteiz, sirvieron de oportuna escenografía medieval y Javier Tolosa asumió agradecido su rol de guía. «Cuando llegamos a Euskadi -recuerda el actor- lo primero que hice fue meterme a una sociedad gastronómica de Hondarribi y, con la ayuda de unos amigos, calentamos el horno y les preparamos un cordero a la sidra a los cuatro integrantes del equipo de rodaje mexicano. Me apetecía mucho enseñarles diversos aspectos de nuestra cultura porque allí siempre me trataron estupendamente y yo quería devolverles el cariño que me habían demostrado. En el día y medio que tuvimos libre les llevé a Hondarribia, a Donostia y a diversas zonas de Iparralde como Biarritz. Quedaron encantados con esta visita relámpago y, sobre todo, con nuestra cultura del pintxo y del poteo. Después nos trasladamos a Gasteiz para retomar el rodaje y el director Alejandro González Padilla quedó tan contento con esta experiencia que su intención es que el estreno en el Estado español de `Regresa, asko maite zaitut' se celebre en Gasteiz». K. L.

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