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Pagola rompe el silencio para dar gracias a los 252 curas de Gipuzkoa que le respaldaron

Jos� Antonio Pagola rompi� ayer el silencio que mantiene en torno a la censura impulsada contra su obra �Jes�s, aproximaci�n hist�rica� para agradecer el apoyo mostrado por 252 componentes del clero guipuzcoano en una carta abierta al ex vicario general de Donostia.

Agust�n GOIKOETXEA |

�Antes de nada, quiero deciros que estoy conmovido�, confiesa el te�logo, blanco de una despiadada campa�a, a los curas que le mostraron p�blicamente su apoyo. �Nunca lo olvidar�, remarca en la misiva dirigida �a mis queridos sacerdotes� y que extiende a creyentes y no creyentes que le vienen manifestando en las �ltimas semanas su adhesi�n; el �ltimo, el director del Instituto de Teolog�a de Bilbo, Javier O�ate.

�Al leer uno por uno vuestros nombres, he ido recordando tantos esfuerzos y trabajos, tantos proyectos y programas pastorales compartidos con vosotros durante muchos a�os para responder, con pasi�n y hasta con entusiasmo, a la llamada del Concilio que nos invitaba a una profunda renovaci�n de nuestro servicio y de nuestra acci�n evangelizadora�, declara.

�No nos result� f�cil. Tuvimos -rememora el religioso- que actualizar nuestra teolog�a, aprender a celebrar la fe con el pueblo, reavivar la corresponsabilidad de laicas y laicos, y compartir desde dentro los problemas, conflictos y sufrimientos de nuestro pueblo�.

�Gracias al camino recorrido, -subraya Pagola- hoy estamos en condiciones para captar que en estos momentos en que se est� produciendo un cambio sociocultural sin precedentes, la Iglesia necesita una conversi�n sin precedentes�.

Ante este reto, el ex vicario general de Donostia afirma que el libro �tiene su importancia, pero no deja de ser un episodio pasajero. Lo decisivo -a�ade- es aunar fuerzas para volver a lo esencial, a lo que Jes�s vivi� y contagi�. No dejar que su Esp�ritu se apague entre nosotros por nuestra cobard�a, pereza de coraz�n o inconsciencia. Todos podemos contribuir a que la Iglesia sea m�s de Jes�s y su rostro m�s parecido al suyo�.

El futuro

�No sabemos el futuro que le espera a la fe cristiana entre nosotros. El cristianismo solo tiene veinte siglos y, seguramente, Jes�s no ha dado todav�a lo mejor�, reflexiona.

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