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Mesa redonda en Donostia

Currin y otros expertos recalcan que la solución empieza en Euskal Herria

Se habían reunido para hablar del impulso internacional a la resolución del conflicto vasco, pero Brian Currin, Denis Haughey, Pierre Hazan y Willian Weisberg terminaron coincidiendo en que la salida empieza en Euskal Herria, y más en concreto en que los vascos encuentren puntos de unión y presionen a Madrid aprovechando la vía abierta por la izquierda abertzale. Hasta Juan José Ibarretxe admitió ese déficit.

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Ramón SOLA | DONOSTIA

Brian Currin volvió ayer al Kursaal de Donostia, donde hace algo más de medio año reveló su implicación directa en la iniciativa abierta por la izquierda abertzale. La anfitriona era esta vez la Diputación de Gipuzkoa, que reunió junto a él a otros tres expertos -Denis Haughey, Pierre Hazan y William Weisberg- para hablar de «la contribución internacional» a un proceso de solución en Euskal Herria. Pero el debate adquirió forma de bumerán, porque tanto los invitados foráneos como los asistentes locales que tomaron la palabra -y entre ellos Juan José Ibarretxe- coincidieron en que el inicio y la clave del éxito están en Euskal Herria.

Tras coincidir en las expectativas abiertas por la izquierda abertzale, los cuatro interlocutores subrayaron la necesidad de que los vascos hallen puntos de encuentro y presionen al Gobierno español para implicarlo en un proceso de paz al que se muestra reacio. Brian Currin fue el más activo y, por su evidente conocimiento de la cuestión, el escuchado con más atención. Por ejemplo, cuando admitió que a día de hoy no se cumple una de las premisas necesarias para que un proceso de resolución prospere: que las partes entiendan que la negociación es la mejor vía. «El Gobierno español todavía cree que aplicando la razón policial está ganando, no se ha convencido de que hay una alternativa mejor», lamentó el facilitador sudafricano.

Por ello, Currin emplazó a «los demócratas de todo el espectro político de Euskal Herria» a conformar «un enorme movimiento por la paz». Su mensaje tenía un valor especial dado que la jornada fue promovida por una institución vasca y que en la sala había importantes dirigentes del PNV -Markel Olano, Joseba Egibar, Juan José Ibarretxe...-, además de otros miembros de la izquierda abertzale, EA o Aralar. El abogado sudafricano dijo que también las gentes del PNV e incluso del PSOE tienen «la responsabilidad de convencer a Madrid», y recordó que eso están intentando hacer los líderes de la izquierda abertzale desde tiempo atrás.

Llamó la atención que el ex lehendakari Ibarretxe tomara la palabra para hacer suyo y recalcar este concepto: «Nos pueden traer de fuera modelos y experiencias, pero si no somos capaces de explicar que mucho antes de ETA existían los derechos de un pueblo y que nos corresponde tomar las decisiones sobre el futuro, me temo que no solucionaremos jamás el conflicto político. No podemos pedir ayuda a los demás sin solucionar nuestros problemas», recalcó en una intervención que cosechó algunos aplausos. Los expertos internacionales asintieron con la cabeza. Uno de ellos, William Weisberg (fundador del Programa para el Análisis y la Resolución de Conflictos de la Universidad de Harvard) se apresuró a apuntar que siempre le había sorprendido la falta de consenso existente en Euskal Herria.

Denis Haughey, activista por los derechos civiles y fundador del Partido Socialdemócrata en el norte de Irlanda junto a John Hume, hizo otro tanto: «Aunque se mire a Irlanda y Sudáfrica, está claro que la solución tiene que ser vasca». Más tarde añadió que está claro que la Policía «no va a resolver el problema porque los vascos tienen una causa por la que luchar». Detalló que los irlandeses «encontramos dos palancas para actuar: intentamos avergonzar a los británicos tanto en el Parlamento Europeo como en Washington. Estas dos palancas no están disponibles para ustedes -matizó-, pero seguro que encuentran algunas otras. Es una cuestión de creatividad».

«Bloody Sunday»

Tanto Currin como Haughey y Pierre Hazan -profesor en Ginebra y asesor de la ONU para procesos de reconciliación- aludieron al informe oficial publicado anteayer en el que el Gobierno británico pide perdón por vez primera por la matanza de Derry de 1972. Lo citaron como la prueba de la falsedad de los discursos oficiales que buscan presentar conflictos políticos como el vasco como una mera cuestión de delincuencia común. Hazan dijo que el informe del Bloody Sunday puede ser «un factor adicional para presionar al Gobierno español». Y Haughey, desde un conocimiento muy directo, apostilló que «aquellos oficiales británicos decidieron que podían acabar con la violencia del IRA disparando a la gente. Fue un error puro y duro». Añadió que otro tanto puede ocurrir ahora en casos como el de la victoria militar del Gobierno contra la insurgencia en Sri Lanka: «Han creado tanto sufrimiento que en mi opinión habrá un rebrote en el futuro», anticipó.

Todos subrayaron que diálogo y negociación son la mejor salida, por tanto. Que para eso es necesario que desde la sociedad vasca se articule una presión sobre Madrid, que se resiste a utilizar esta vía. Y Currin incidió en que esto pasa por un cese de la violencia de ETA. Al respecto, dijo que su impresión estrictamente personal es que la organización «está en una tregua de facto, pero prefiero no decir más en estos momentos. Lo que no quiero es establecer límites temporales al proceso, creo no haber dicho que debe haber un pronunciamiento de ETA en unas semanas», matizó ante una pregunta. No obstante, sí precisó que la organización «no puede dejar las cosas así de forma indefinida, porque las personas pueden perder la fe».

Sea como sea, todos se declararon conscientes de los avances y optimistas. Hazan explicó que «en estas 24 horas hemos escuchado a mucha gente y creo que estamos en un momento crucial, que hay una ventana abierta que hay que aprovechar». Weisberg recordó que se constata ya «una reducción de la violencia, y eso sitúa en un reto a todos los que han dicho que sin violencia se puede hablar».

El fiscal general también replica a Eguiguren

Las últimas declaraciones del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, siguen teniendo réplica de otras instancias de su partido que insisten en asegurar, entre otras cosas, que la izquierda abertzale no estará en las elecciones. Después de que Eguiguren diera por seguro que Batasuna estará en las urnas en las autonómicas al Parlamento de Gasteiz de 2013, y quizás antes, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, remarcó ayer el mensaje de que no será así. «No se van a presentar», aseguró en Madrid. El consejero de Interior de Lakua, Rodolfo Ares, subrayó también que la izquierda abertzale «está lejos de apostar inequívocamente por las vías políticas», y añadió que declaraciones como la de Altsasu las hace «obligada por las circunstancias» y «para engañar».

El PNV pone en valor la Declaración que criticó al principio

La Declaración de Bruselas presentada en marzo fue recibida por el PNV con muestras abiertas de escepticismo, incluso críticas directas en el caso de su presidente, Iñigo Urkullu, que afirmó que la petición a ETA de un alto el fuego no era suficiente. Urkullu manifestó que «después de 50 años de sufrimiento y tragedia nacional», sólo debía contemplarse otra exigencia mayor: un «alto el fuego definitivo». «ETA tiene que empezar por el final», dijo el máximo mandatario del EBB en réplica a los líderes internacionales firmantes.

Como es norma habitual con otros posicionamientos constructivos, tras una primera reacción contraria el tiempo hace que se modulen las valoraciones. Tanto que la Diputación de Gipuzkoa -en manos del PNV- convocó la jornada de ayer, dedicada a valorar la Declaración de Bruselas y su posible desarrollo. A ella se invitó a Brian Currin, que estos días es retratado o entrevistado de modo elogioso en medios afines al PNV. Este giro supone toda una señal de la aceptación por parte de los jelkides de que el movimiento de la izquierda abertzale es importante y resulta, además, imparable.

En esta misma línea encaja la petición dirigida anteayer por la eurodiputada del PNV, Izaskun Bilbao, al Parlamento Europeo para que la UE ofrezca a Euskal Herria el mismo apoyo económico que dio en su día al norte de Irlanda «si ETA abandona definitivamente las armas». Bilbao aludía al millonario programa Peace aprobado en 1999. R.S.

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