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Josu Imanol Unanue Astoreka Persona viviendo con el VIH/sida

XVIII Conferencia Internacional del Sida de Viena ¿...Y?

 

Después de un tiempo más que prudencial, y tras leer las conclusiones en distintos medios que considero aún no controlados por las multinacionales y que son un poco críticos, acabo de llegar a la conclusión de que, de nuevo, hemos perdido una oportunidad de aportar algo nuevo a nuestra realidad, también perdido el espacio que nos es vital para reclamar políticas más efectivas y reales y que, por supuesto, seguiremos mamando de las fuentes «oficialistas» la desinformación sobre esta pandemia que a muchos de nosotros, y en mi caso, sí nos preocupa, y mucho.

Las cifras del evento son de vértigo. 25.000 participantes entre expertos, médicos, especialistas, profesionales, periodistas, comerciales farmacéuticos, gerentes de multinacionales y me imagino que personas viviendo con el VIH/sida que se han podido costear de una u otra forma su presencia, bien sea en forma de «becas» bien por pago previo. Por supuesto, esta presencia también tiene a muchos agraciados preferenciales.

Cifras impresionantes de asistencia y de gastos en este tipo de fastos donde han llegado, entre otras, a las siguientes conclusiones;

-Los objetivos marcados en 2005 para lograr la meta necesaria de 25.000 millones de dólares para 2010, necesarios para solucionar en parte la expansión de la pandemia y sus «daños» (eufemismo para decir fallecimientos) han quedado cortos, habiéndose recaudado sólo 11.3300 millones, a toda vista insuficiente (datos de las Naciones Unidas).

-En la misma conferencia, en un auto de fe no habitual de reconocimiento de las palabras incumplidas, nos recuerdan que a pesar de multiplicar por diez en los últimos siete años los tratamientos, aún queda un 58% que no lo logra ni lo tendrá.

-Reconocen también que en 2008 murieron dos millones de personas por esta pandemia y hubo 2.700.000 nuevos casos, de los que el 97% de ellos es de los países pobres o en vías de desarrollo.

-En las conclusiones hablan del diagnóstico temprano y la atención necesaria para los que vivimos con el VIH/sida, pero también de la discriminación, los rechazos, la falta de pruebas específicas de detección, las medidas preventivas y el montón de carencias que siguen obviándose un año tras otro desde la aparición de este virus detectable, evitable y más que conocido.

-Incluso el Nobel de medicina Franchise Barré-Sinoussi denunció el actual enfoque represivo contra la drogadicción que ha fracasado y que contribuye a la expansión de la infección...

Muchas conclusiones conocidas y evidentes desde mi ignorancia, pero sobre todo una falta de voluntad para controlar esta expansión y sufrimiento, y para eso no hace falta una superconferencia multimillonaria donde de nuevo las personas viviendo con el VIH/sida somos meros espectadores y pacientes.

Al sida le sobran muchos vividores y campañas de publicidad para vender éste u otro fármaco y le falta, por ejemplo, la decisión de potenciar los genéricos y facilitarlos a todos los que deseen ser tratados de esta forma.

A nosotros también nos sobran fotos y promesas huecas que año tras año se incumplen. Nos hacen falta soluciones para todos los que lo vivimos, seamos negros, blancos, altos, bajos, mayores o jóvenes, hombres, mujeres o niños, de esta u otra nacionalidad o país, homosexuales o heterosexuales... a nosotros y a nosotras nos sobran pruebas y estudios que sólo hablan de pequeños avances y de las mismas carencias otra vez, y es que se nos va la vida en ello, y esto que han repetido una vez más no es eficaz.

Y es que con nuestra realidad las multinacionales están ganando miles de millones de euros ante la pasividad de políticas económicas más justas y eficaces para todos.

La imagen de otra multitudinaria conferencia donde los más necesitados ni saben de ella sólo demuestra la frialdad calculada de quienes no han decidido en todos estos años terminar con el sufrimiento y han dado datos, que sólo utilizan para presionar a los que les facilitan beneficios, de los millones de personas que vivimos con el VIH/sida, pero sobre la mesa están los datos de millones de personas que no han podido ejercer su derecho y su propio proyecto de vida digna.

No me valen las promesas que conscientemente dejan fuera del escenario futuro de solución a los menos agraciados que, según «expertos», se podrían beneficiar como mínimo de las actuales medidas de prevención o tratamiento. Que no nos vendan la crisis actual como uno de los males que más nos pueden afectar, cuando la simple prevención de nuevas enfermedades ha carecido de voluntad más que de ayudas económicas.

Desde la dignidad que me han demostrado muchos compañeros de lucha y por los objetivos mínimos que aún quedan por lograr, es justo denunciar como mínimo los gastos multimillonarios de esta conferencia, del mercadeo, de situaciones que nada tienen que ver con nuestra realidad. Sería bueno, por tanto, recomendar a los organizadores que mientras las promesas sean incumplidas y las carencias las mismas que hace años, no se gasten tantos medios, esfuerzos y medios económicos, y que el coste de las mismas se deriven a quienes más lo necesiten, que seguramente no serán los gerentes de las multinacionales de medicamentos, ni muchos expertos y profesionales que intentan completar un buen currículum.

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