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La leyenda del «Back in black», intacta tres décadas después de su gestación

Hace treinta años que apareció en la escena musical «Back in black», disco emblemático considerado la pieza maestra de la banda australiana AC/DC. Y el paso del tiempo no ha desteñido su oscura tapa, ni la atmósfera que lo envolvió.

Israel TÉLLEZ

EFE

La leyenda negra dice que cuando Bon Scott, primer vocalista del grupo, grabó el disco «Highway to hell» (Carretera al infierno, 1979), presentía su muerte y tomó la canción homónima como una despedida que desembocaría, el 25 de julio de 1980, en el álbum más grande que ha grabado la agrupación: «Back in black».

Compuesto por los temas «Hells Bells», «Shoot to Thrill», «What Do You Do for Money Honey», «Giving the Dog a Bone», «Let Me Put My Love into You», «Back in Black», «You Shook Me All Night Long», «Have a Drink on Me», «Shake a Leg» y «Rock and Roll Ain't Noise Pollution», el álbum resultó un hito en la historia de la música.

Razones sobran y no son exageradas pues, en lo que concierne al grupo, este «regreso en negro» marcó el inicio de una nueva etapa con el vocalista Brian Johnson, quien con su particular timbre de voz -parecido al de Bon Scott- redondeó el sello característico de la música de AC/DC.

Cuando Bonn Scott estremeció al mundo al cantar en 1979 «¡Hey Satanás, pago mis deudas tocando en una banda de rock!, ¡Hey mamá, mírame: estoy en el camino a la tierra prometida! ¡Estoy en la carretera al infierno! ¡No me detengas!», para luego morir de una congestión alcohólica el 19 de febrero de 1980, todo indicaba que una leyenda estaba por nacer.

Bastaron cinco meses para que la banda australiana curara sus heridas, reapareciera con un nuevo cantante y estrenara, el 25 de julio de aquel año, «Back in black», un trabajo que encerró muchos simbolismos y se convirtió en leyenda.

Un repicar espeluznante abría el álbum para dar paso a la voz de Brian Johnson en «Hell's bells» (Campanas del infierno), quien erizó la piel de todo mundo al cantar en el primer verso: «Solo eres joven, pero vas a morir». Esto, aunado a que la portada era solo el nombre de la banda y del álbum -en letras blancas- sobre un fondo negro, le daba un toque maligno; quizá, la categoría de disco maldito.

Además, el sonido de AC/DC se había recrudecido, sonaba tétrico y demostraba que «Back in black» era un disco fúnebre, un homenaje a la muerte de Bon Scott. Toda esa atmósfera sombría fue clave para la etiqueta de banda satánica que había adquirido AC/DC desde el disco «Highway to hell», donde el guitarrista Angus Young aparecía con una visera con cuernos de demonio.

No faltaron los padres de familia que prohibieron a sus hijos escuchar el «Back in black» y esto fue lo mejor que le pudo haber pasado al grupo, pues hizo que aumentara el deseo por escuchar esa grabación tan temida. Como era de esperar, las ventas del álbum se dispararon hasta alcanzar niveles increíbles para un grupo que tocaba rock duro. Las cifras no mienten: «Back in black» ha vendido más de 50 millones de copias, cifra que lo convierte en el segundo disco más vendido en la historia de la música, sólo por debajo del «Thriller» (1982) de Michael Jackson. Además, el 13 de diciembre de 2007 recibió la certificación «22x Multi platino» por parte de la Asociación de la industria discográfica de los EEUU (RIAA, por sus siglas en inglés), que avala la venta de más de 22 millones de copias en aquel país.

Este álbum producido por Robert John Mutt Lange fue grabado durante los meses de abril y mayo de 1980 en los Compass Point Studios de Nassau, en las Bahamas, y en los Electric Lady Studios de Nueva York, donde además se realizó la mezcla de las canciones.

Su fama crece cada año: fue reeditado en 1994 y posteriormente lanzado en ediciones especiales como «Bonfire» -una caja de discos editada en 1997- o las remasterizaciones de los discos de AC/DC que hizo George Marino en 2003. La última versión especial apareció hace seis años en un formato doble, que incluye un versión con el sonido mejorado y un documental que habla sobre la historia del disco.

Así, 30 años después de su aparición, «Back in black» conserva su frescura y sigue atrapando con el estribillo de «Hell's bells», que dice: «¡Voy a atraparte!, ¡Satanás te atrapará! ¡Campanas del infierno!», coro cantado por un Brian Johnson quizá poseído por el espíritu de Bon Scott.

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