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Las vidas secretas, los escritos más íntimos de Marilyn Monroe, ven ahora la luz

La soledad, el pánico ante cada rodaje, su pasión por la literatura... son algunas de las revelaciones de «Fragments», la colección de escritos íntimos de Marilyn Monroe que se publica ahora en todo el mundo.
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Javier Alonso (efe) | PARÍS

El próximo jueves salen a la luz esas líneas inéditas de la actriz estadounidense (1926-1962), desconocidas hasta ahora y en poder de Anna, viuda de Lee Strasberg, director del Actor's Studio y editados por Bernard Comment para la casa francesa Seuil. El editor asegura que se hizo con estos escritos por una cantidad que no desvela, pero que apunta como increíblemente baja, puesto que primaba el interés de Anna Strasberg de encontrar un editor «con carácter literario», no ansioso por llenarse los bolsillos con «otro libro sobre la Monroe».

Son 272 páginas, con facsímiles de las notas de Marilyn escritas en papel de cartas de hoteles, hojas sueltas, diarios y cartas que durante 48 años han mantenido oculto el mundo interior del mito de Hollywood, una mujer espectacular por fuera que quiso serlo también por dentro. «¿Cómo puedo encarnar a una chica tan feliz, juvenil y llena de esperanzas?» se pregunta en un fragmento sin fecha (sólo la referencia perdida a un «27 de agosto») en el que la actriz confiesa, en pleno rodaje : «busco la manera de interpretar este papel, desde siempre mi vida entera me ha deprimido».

El libro comienza con notas de 1943, cuando tiene 17 años; Norma Jean Mortenson acaba de casarse con Jim Dougherty y afirma: «seguramente era una gran introvertida pero, como me gustaba la gente y tenía amigos en todas partes y hacía el esfuerzo de conservarlos, mi vida llegó a ser más equilibrada de lo que hubiera sido».

Ya a principios de los años cincuenta, en un cuaderno negro, la protagonista de «Con faldas a lo loco», la imagen encarnada del deseo para millones de hombres y mujeres, grita: «¡Sola! Estoy sola. Siempre lo estoy, pase lo que pase». Y poco más tarde confiesa sobre su trabajo como actriz: «(...) miedo de darme las nuevas réplicas porque a lo mejor no soy capaz de aprendérmelas y me equivoco y la gente va a pensar que no soy buena, o se van a reír o me van a hacer de menos o incluso van a pensar que no sé actuar".

«Intento recuperarme diciéndome a mí misma que he hecho cosas que incluso estaban bien y que he tenido momentos excelentes, pero se lleva peor lo malo y noto que no tengo confianza (...) deprimida (...) loca», se añade en esas notas que coinciden con los años de gloria cinematográfica de la actriz.

Su relación con Miller

Marilyn habla en esos pasajes de su vida con el escritor Arthur Miller -«últimamente nada en mis relaciones personales (y profesionales) me ha aterrorizado tanto, excepto él. Varias veces me he sentido muy mal con él», afirma. «La verdadera razón por la que le tengo miedo es porque creo que es homosexual», anota Marilyn en una «agenda italiana» fechada en 1955 ó 1956 y que, como otros extractos, avanza el semanario «Le Nouvel Observateur».

Los fragmentos que corresponden a su estancia en la clínica Payne Whitney de Nueva York reflejan su sufrimiento, su tendencia a la depresión y su miedo a caer en la locura; en una carta a Lee y Paula Strasberg, confiesa: «estoy segura de que acabaré loca si sigo en esta pesadilla». «Por favor, Lee, ayúdeme, éste es el último lugar en el que debería estar. Quizás llamando al doctor Kris y diciéndole que tengo una buena salud mental y que tengo que retomar las clases para prepararme mejor para `Rain'», continúa desesperada. Y en otro momento de este compendio de escritos, Marilyn dice que al doctor Kris, interesado en saber si su depresión le ayuda a interpretar mejor sus papeles en el cine, responde: «Greta Garbo, Charlie Chaplin y a lo mejor también Ingrid Bergman a veces trabajaron mientras estaban deprimidos».

El libro que sale a la venta en todo el mundo a partir de la edición francesa revela el interés de la actriz por la literatura. Dos fotografías la muestran «leyendo», casi en pin-up, las últimas páginas del «Ulises» de James Joyce en un parque neoyorquino y vestida escuetamente; a la portada de la revista francesa que ahora adelanta estas notas ocultas le sigue una publicidad de ese perfume con algunas de cuyas gotas Marilyn se «vestía» para dormir.

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