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Quinto contenedor, responsabilidad ciudadana y manipulación de los incineradores

Para nosotros, reciclar es una obligación como detenerse en un paso de cebra. Para los incineradores reciclar es un problema, porque ellos han descubierto que la basura puede ser combustible subvencionado

Miles de familias de Gipuzkoa depositan desde hace un tiempo sus residuos orgánicos en los contenedores instalados para ello, y serán más aún a medida que el llamado quinto contenedor se extienda por la provincia. Separan en sus casas los residuos (papel y cartón, orgánico, plásticos y envases ligeros, vidrio... para terminar con la fracción resto) y con ello demuestran que con un pequeño gesto nos podemos acercar mucho al objetivo «Cero Residuos». Lo mismo podemos decir de las miles de familias que hacen autocompostaje.

Todas esas familias comprometidas con el 5º contenedor o con el autocompostaje lo hacen de modo voluntario, y merecen nuestra enhorabuena. Esas familias, como las de localidades como Usurbil, Hernani y Oiartzun, hacemos lo mismo: recogida selectiva de residuos urbanos. Estamos en la misma trinchera de reducir, reutilizar y reciclar todo lo posible.

El gesto de las familias que colaboran con el quinto contenedor es aún más meritorio, en cuanto que más de las tres cuartas partes, «pasan» de hacer esa recogida selectiva, porque las instituciones de Gipuzkoa han decidido que sea opcional, voluntaria. He aquí el meollo de la cuestión.

Hablemos menos del quinto contenedor (ni siquiera es el quinto, contando el de las pilas puede ser el sexto, con el de ropa usada sería el séptimo...) y centrémonos en el tema principal: recogida separada de residuos sí pero... ¿obligatoria o voluntaria? Que es otra manera de preguntarse: ¿derecho a contaminar o prohibición de contaminar?

Incluso quienes hoy en Gipuzkoa «venden la moto» del quinto contenedor, incluso ellos, lo tienen muy claro desde hace muchos años. En el Plan Integral de Gestión de Residuos de Gipuzkoa (PIGRUG), ya en el avance del plan para 2002-2016, sus redactores compararon varios sistemas europeos de recogida de residuos orgánicos y los muy distintos resultados que ofrecen. En Internet, en la versión en castellano, se puede leer a partir de la página 107.

Los planificadores de las basuras de Gipuzkoa reconocían antes de 2002 que un sistema de recogida voluntaria de residuos orgánicos nunca logrará la participación de más del 25% de familias de un territorio. Al contrario, en el documento describían un sistema de recogida selectiva obligatoria como el Puerta a Puerta que en Italia daba unos resultados muy superiores, tanto en participación como en la calidad del residuo recogido.

Ello nos lleva a pensar que tanto ruido generado durante estos últimos meses (entre otras burradas, ahora resulta que el orgánico recogido en Hernani-Usurbil-Oiartzun es... ¡peor que el del 5º contenedor!) no es más que eso: ruido para despistar a los ciudadanos con diversos fines. Uno, dejar que pase el tiempo sin poner en marcha las soluciones reales para los residuos, para imponer el punto dos. Dos: meternos a todos por el cogote, a poder ser sin que nos enteremos, la supuesta «necesidad» de la incineradora de Zubieta.

Desde los años en que se redactó el PIGRUG 2002-2016 ha habido muchos avances en el mundo en la búsqueda del objetivo «Cero Residuos». En la Europa del sur, a los municipios pioneros de Italia les siguieron otros de Catalunya y de las Illes Balears. Las experiencias puestas en marcha en Usurbil, Hernani y Oiartzun se han beneficiado de lo que experimentaron antes millones de italianos y cientos de miles de catalanes. Todo eso está documentado.

Los únicos que no parecen haberse enterado son algunos políticos irresponsables o ignorantes (en el mejor de los casos) que pretenden comparar los resultados cuantitativos y cualitativos de la recogida selectiva obligatoria o voluntaria. Los promotores de la incineradora de Gipuzkoa, sean políticos, altos funcionarios de la administración o empresarios, conocen muy bien la realidad. Desde hace mucho. Y la esconden precisamente por ello.

La recogida de residuos Puerta a Puerta es un torpedo en la línea de flotación de la incineradora, porque deja a la vista la falsedad de la argumentación sobre la que la quieren construir la planta de Zubieta. Los incineradores necesitan todo nuestro residuo orgánico porque con la famosa «biomasa», nuestro residuo orgánico, ellos justifican las subvenciones a la construcción de la incineradora, justifican las subvenciones como energía renovable (una aberración), justifican su supuesta aportación al protocolo de Kyoto... Con el famoso 5º contenedor saben que los ciudadanos más concienciados seguiremos reciclando por coherencia y responsabilidad, y a la vez, ellos conseguirán disponer de más del 75% del residuo orgánico para hacer negocio quemándolo. Y cuando su horno no tenga suficiente «alimento» aquí, importarán basuras para quemarlas y dejarnos su contaminación como regalo envenenado: lo hacen en Alemania, donde importan dos millones de toneladas para incinerar y seguir haciendo negocio.

Para nosotros reciclar es una obligación como detener nuestro coche en un paso de cebra. Para los incineradores reciclar es un problema, porque ellos han descubierto que la basura (mezclada, claro) puede ser un combustible subvencionado. Pagado por nosotros, los ciudadanos y ciudadanas, que, de paso, nos convertimos en vertederos vivientes.

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