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Exploración y primera ascensión a la cara norte del Sulamar

Los británicos Paul Ramsden y Mick Fowler se hacen con esta sombría vertiente del pico de 5.380 metros ubicado en el macizo de Xuelian, en la región china del Tien Shan. También exploraron la vecina cordillera del Chulebo, localizando numerosos objetivos.

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Andoni ARABAOLAZA

«Sigo haciendo lo mismo que siempre he hecho. Mi reto es escalar una llamativa línea en un área de interés cultural, que no haya sido visitada por montañeros y que sea factible en cuatro semanas. Es difícil, y no siempre factible». El que se expresa de esta forma es Mick Fowler, un alpinista de sobra conocido por los lectores de estas páginas y protagonista de una muy interesante actividad en el macizo del Xuelian, en la región china del Tien Shan.

Fowler, con el incombustible y habitual compañero de cordada Paul Ramsden, se ha hecho con la primera ascensión de la cara norte del Sulamar (también conocido como Khanjaylak II de 5.380 m). Y es que los alpinistas, como adelantan a GARA, tenían a las montañas chinas en su agenda: «Hay muchos objetivos y zonas desconocidas muy interesantes y poco visitadas. Los alpinistas chinos sólo se han dedicado a los ochomiles, y hay zonas enteras de picos entre los 5.000 y 7.000 metros sin tocar. Se necesitan permisos especiales y también hay mucha burocracia por medio. Pero merece la pena».

Siempre fieles a sus principios, estos dos alpinistas que fueron referencia en la década pasada consiguieron escalar los 1.600 metros de la norte del Sulamar, el contrafuerte central, en 6 días non-stop. Descendieron por la cara sur, por el glaciar Muzart y afirman que el grado es TD+ en escala alpina.

«Por delante teníamos 4 semanas para ir a escalar al macizo del Xuelian, en el Tien Shan chino. Por lo que sabemos, por aquel área sólo ha habido dos expediciones anteriores; ambas dirigidas por Bruce Normand en el 2008 y 2009. Esto ocurría antes de que la burocracia lo hiciera impenetrable. En la actualidad se necesita un permiso militar, además de los habituales permisos de la Policía antes del final de la carretera, pero todo ello no nos causó ningún gran problema. Tuvimos que volver a la comisaría de Policía antes de llegar al final de la carretera, pero la demora no nos llevó más de cuatro horas. Parecía que los policías necesitaban mostrar su autoridad, y es que la semana anterior algunos excursionistas chinos murieron ahogados cuando trataban de seguir la antigua ruta de Xiate. La ruta de Xiate es en realidad increíble y muy importante por ser ruta comercial. Además, estos 150 kilómetros de caminata te evitan recorrer los 2.000 kilómetros que se realizan por una ruta en las tierras más bajas. En su apogeo vivían 70 familias, justo donde termina el glaciar Muzart. Su trabajo era mantener transitable esta sección del glaciar para los caballos. Hoy en día este trekking apenas se utiliza. La sección desde las aguas termales de Xiate hasta nuestro campo base es idílica y segura, pero el glaciar hoy en día está bastante roto y requiere un cierto conocimiento de técnicas alpinas como son los crampones y los piolets. El río que sale de la boca del glaciar es importante y un poco más allá se une a otro de similar tamaño que sale del glaciar del Chulebos. Al parecer, el río hay que cruzarlo un poco más abajo, y es allí donde se ahogaron los montañeros chinos», nos informa Fowler.

Los alpinistas británicos empezaron su caminata desde las aguas termales, «una visita que realmente merecía, porque estaban realmente calientes». En un día y medio llegan al campo base. No tuvieron mucha suerte con el tiempo, ya que en su tramo final fue bastante malo. Dos caballos que llevaban el material cayeron al lago y el cocinero y guía también sufrió de lo lindo, y es que tuvo serios problemas de hipotermia.

Tal y como adelanta a GARA Fowler, llegan al campo base, un lugar especialmente idílico: «En primer lugar nos dedicamos a aclimatar. Para ello subimos un pico de 5.400 metros de altura. Como nos fue bien, pasamos dos noches a 5.200 metros y luego bajamos al campo base. Empezó a nevar muy fuerte. Las grietas del glaciar estaban espantosas, y Paul y yo nos caímos en una, nuestra primera caída en nuestros 25 años de alpinismo. Paul se detuvo justo debajo de la superficie, pero yo caí 8 metros. Me tuve que poner los crampones y utilizar los piolets antes de que me echara la cuerda para poder salir de allí. Nevó cuatro días seguidos y nos llevó tanto tiempo llegar al campo base que durante dos días nos quedamos sin comida. La idea original era intentar la arista norte del Xuelian Este, pero con 25 kilómetros de glaciar para la aproximación decidimos cambiar de objetivo».

Norte del Sulamar

Como sabían que podían encontrarse con cualquier situación inesperada, Ramsden y Fowler, tras un buen trabajo de investigación, se decantan por la cara norte del Sulamar. Un excelente objetivo que no exigía tantas peripecias peligrosas por los glaciares. Aunque, eso sí, tenían que volver sobre sus pasos hasta Muzart por el collado de Xiate; una caminata que les llevó unas seis horas.

El objetivo era claro, pero lo que no era tan obvio era el camino que tenían que seguir: «No sabíamos exactamente qué valle teníamos que coger, ya que el rudimentario mapa que llevábamos estaba casi inservible desde que los caballos se cayeron al agua. La aproximación al Sulamar desde el campo base ya era en sí una aventura. Los ríos presentaban obstáculos muy importantes, pero por suerte encontramos un tronco resbaladizo que hizo memorable cruzar el río sin mojarnos. Al final del largo valle, seguramente nunca visitado por alpinistas, nos dimos cuenta para nuestro alivio que íbamos por el camino correcto. Y llegamos sin más problemas hasta la base de la pared».

Allí vieron que la pared estaba dividida por un prominente contrafuerte. Empiezan a escalar un par de horas antes de que amaneciera, y los alpinistas se encontraron con las primeras dificultades técnicas antes de que se asomaran los primeros rayos de luz.

Según señala Fowler, nada más enfrentarse con las primeras dificultades, vivió una situación un tanto peculiar: «Estábamos escalando una banda de roca muy suelta; eran unas tiradas técnicamente difíciles. Y, por un motivo que todavía no me explico, ambos crampones se me soltaron al mismo tiempo. Escalamos un terreno mixto que nos acercó a un campo de hielo con largos muy sostenidos y que nos llevaron hasta una avalancha que barrió el canal que sale a la cresta del contrafuerte donde pasamos nuestra primera noche sentados en una pequeña repisa de roca bastante rota. Escalamos durante 14 horas seguidas».

Al día siguiente, siguen escalando en nieve por la cresta del contrafuerte. Le siguió una travesía difícil hasta un couloir con largos de hielo fino; es decir, un tramo más técnico. En ese punto de la tarde comenzaron las regulares tormentas eléctricas. Tratan de seguir adelante en la oscuridad, pero el mal tiempo, las dificultades y la falta de visibilidad les obliga a parar y hacer un vivac colgado después de otras 14 horas de escalada. A la mañana siguiente se dieron cuenta que estaban a tan sólo 25 metros de la cima de la pared. Desde este punto, una cresta muy tenue les llevó hasta la cumbre.

Según relatan los alpinistas británicos, descendieron por la inescalada arista sur: «Al principio era fácil, pero luego, por su flanco oeste, tuvimos que hacer unos rápeles desgarradores que prefiero olvidar. Seis días más tarde estábamos en el campo base. Allí nos esperaba nuestro guía Abdhul, quien elaboró dos cervezas para la celebración. En su entusiasmo al beber la cerveza, a Paul el cuello le hizo crick y estuvo un día bastante fastidiado».

non-stop

Los alpinistas británicos necesitaron seis jornadas para dicha actividad, que han catalogado de TD+. Descendieron por la inescalada arista sur.

exploración

Fiel a sus principios alpinos, Paul Ramsden y Mick Fowler exploraron el macizo del Xuelian, en la región china del Tien Shan. Allí escalaron la norte del Sulamar (5.380 m).

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