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La Scala, una academia para formar futuras estrellas de la escena

«Cantar sobre la escena de La Scala es como un sueño», asegura Jaeheui Kwon, un sueño que este tenor coreano de 29 años de edad ha hecho realidad junto con otros jóvenes artistas que estudian en la academia de La Sacala de Milán, un centro que posibilita la formación de jóvenes promesas del mundo de la ópera y de la danza.

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Mathieu GORSE I AFP

Solamente doce cantantes han sido seleccionados entre 250 candidatos que realizaron las pruebas de acceso para tener la oportunidad de cursar sus estudios artísticos en la academia de La Scala de Milán. «La calidad de la enseñanza es tal que sólo se puede entender como la mejor ópera del mundo», asegura Filippo Polinelli, un barítono de 25 años de edad. Su compañero, el coreano Jaeheui Kwon, considera por su parte que la importancia de poder estudiar en esta academia reside en la «emoción» con la que se vive durante todo el curso, algo que no ocurre en los conservatorios donde lo principal es, a su juicio, «escribir y memorizar» cada cosa que se estudia. Todos los alumnos tienen en su cabeza a Anita Rachvelishvili, también alumna de la misma academia, y que el año pasado fue seleccionada para participar en la ópera Carmen, un proyecto que le ha llevado a lo más alto.

Único centro de estudios de este tipo en toda Europa, la academia de La Scala forma no solamente a cantantes, sino también a músicos, bailarines, escenógrafos, maquilladores, técnicos de iluminación... Fundada en 2001 y muy unida al tipo de formación creado en La Scala hace décadas, esta academia cuenta hoy en día con alrededor de 900 alumnos.

«Es un lugar en el que se transmite el saber hacer del teatro, que es, al fin y al cabo, la propia historia de la ópera», resume el director de La Scala, Stépchane Lissner.

Con el mono de trabajo y manchados de pintura, los estudiantes de escenografía trabajan en los talleres de La Scala, donde son fabricados todos los decorados del teatro. «Este curso nos permite tocar con nuestras propias manos el material que posteriormente se utilizará en las funciones», destaca Maria Guarneri, de 24 años, que ha ingresado en la academia después de haber llevado a cabo estudios de Bellas Artes, algo «muy teórico» a su juicio.

Asegura estar ansiosa por participar en las producciones de La Scala, «una ocasión única porque hay una atención casi maniática por cada detalle», en particular en la realización de los decorados para el estreno de «La Walkyria», creada por el compositor alemán Richard Wagner.

«La Academia es el vivero de contratación de los escenógrafos, los carpinteros, los mecánicos o los sastres para La Scala», explica Angelo Sala, el director de los talleres. Pero, si deciden probar fortuna en otro lugar, esta formación será para ellos «una tarjeta de visita de mucho prestigio».

La escuela de danza de La Scala, situada en otro edificio del centro de Milán, es el proyecto más grueso de la academia con más de 400 alumnos de entre 6 y 19 años de edad. «He tenido la suerte de haber sido escogida para estudiar en este centro que nos ofrece una enseñanza excelente», asegura Maude-Hélène Treille, una joven francesa de 17 años de edad que se prepara para iniciar una gira por la India a partir de enero de 2011. «Mi sueño es poder ingresar en el gran grupo de ballet de La Scala», afirma.

Algunos de estos alumnos reunirán los requisitos para integrar el grupo de baile de La Scala y, sino, se irán a otras grandes compañías como la Ópera de París o el Real Ballet de Londres. La interdisciplinariedad de la academia les ofrecerá, además, la posibilidad de abrir nuevas fronteras a estos alumnos, según considera Frédéric Olivieri, director de la escuela de baile: «Es muy importante para ellos poder encontrar entre el alumnado a grandes cantantes, grandes músicos. Son intercambios culturales internos muy importantes para desarrollar su carrera».

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