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Berlusconi ofrece un pacto de legislatura a los centristas, pero la oposición cierra filas

El Partido Democrático, Futuro y Libertad, Unión de Centro e Italia de los Valores subrayaron el «fracaso» del Gobierno italiano y sostuvieron la necesidad de comenzar «una nueva etapa» sin el primer ministro, Silvio Berlusconi, durante el debate de la moción de censura contra su Ejecutivo en la Cámara de los Diputados. En el Senado, Berlusconi, había ofrecido un pacto de legislatura a los centristas con el fin de salvar su Gobierno ante la posibilidad de perder hoy el apoyo del Parlamento.

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La incertidumbre política marcó ayer las que pueden ser las últimas horas del Gobierno del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, quien hoy se somete a dos moción de censura y una cuestión de confianza ante las que todas las posibilidades quedan abiertas, aunque los partidos italianos de la oposición, tanto de derecha, centro y centro-izquierda, parecían haber cerrado filas con el paso de las horas en su intención de tumbar al Ejecutivo de Il Cavalieri.

Por la mañana, Berlusconi abandonó su habitual tono y, más conciliador, propuso «reconstruir la alianza de todas las fuerzas moderadas», ofreciendo «un pacto de legislatura» a los centristas de la Unión Demócrata Cristiana (UDC) y a sus ex aliados del grupo Futuro y Libertad para Italia (FLI) liderados por Gianfranco Fini, ambos en la oposición. Por la tarde, insistió en esa oferta y se defendió subrayando que es el líder europeo «más querido» por sus ciudadanos.

«El pueblo de los moderados nos demanda unirnos por el bien de Italia» insistió Berlusconi, quien se juega el todo por el todo hoy al someterse a cruciales votaciones en el Parlamento, una cuestión de confianza en el Senado, donde goza de una amplía mayoría, y dos mociones de censura en la Cámara de Diputados, donde podría quedar en minoría. «Abrir hoy una crisis gubernamental sin solución previsible sería una locura política», advirtió.

Berlusconi insistió en que «necesitamos continuidad, una perfecta eficacia, capacidad de decisión, todo salvo una crisis con un salto en el vacío» y destacó la necesidad de «estabilidad» frente a la crisis económica y a las turbulencias de los mercados.

A los parlamentarios de centro ofreció a cambio de su apoyo impulsar reformas y cambiar «lo que hay que renovar en el programa y en el gabinete de Gobierno». Mencionó expresamente a la UDC de Pierferdinando Casini, con la que rompió en 2006, sugiriendo que estaba dispuesto a modificar la criticada ley electoral.

A los electos de derecha, los instó a respetar el voto de sus electores. «Todo se puede hacer, menos planear una alianza con la izquierda, uniendo grotescamente los votos sustraídos al Pueblo de la Libertad a los del Partido Democrático y a Italia de los Valores. Se puede hacer cualquier cosa menos traicionar el mandato recibido de los electores», indicó.

En manos de los «finianos»

Casini, impulsor de una de las mociones de censura, respondió que la propuesta es una promesa «sin fundamento» si el primer ministro no dimite antes de la votación de hoy. Horas después, el secretario de la UDC, Lorenzo Cesa, anunció que su partido votará «de forma compacta» la moción de censura en la Cámara de Diputados, dejando la continuidad de Berlusconi al frente del Ejecutivo en manos de los «finianos» indecisos. Cinco diputados y dos senadores no partidarios de la caída del Ejecutivo habían pedido a los electos del FLI «no participar» en las votaciones.

Sin embargo, por la tarde, los 36 electos del FLI presentaron un documento en el que pedían a Berlusconi que dimita tras la votación en el Senado antes de que lo echen ellos con su apoyo a la posterior moción de censura en la Cámara de los Diputados, una maniobra política dirigida por el propio Fini, consciente de los movimientos de rebeldía registrados estos días entre sus filas.

Los «finianos» se comprometieron así a abstenerse en la votación de la cuestión de confianza en el Senado siembre que el primer ministro les garantice que presentará después su dimisión sin esperar al voto en la Cámara Baja. En caso contrario, el FLI votará en bloque a favor de la moción de censura contra el Gobierno en la Cámara de Diputados, lo que haría caer al Ejecutivo al no tener mayoría absoluta la coalición de derechas en el poder.

Silvio Berlusconi rechazó la oferta y sostuvo que no dimitirá.

En el Senado, el partido de Berlusconi, PDL y su aliado, la xenófoba y ultraderechista Liga del Norte, disponen de una mayoría sólida, mientras que en la Cámara Baja, el FLI de Fini dejó a Berlusconi en minoría.

Entre tránsfugas, ausencias justificadas y abstenciones no se conoce el resultado de la moción, que Berlusconi podría perder, según algunos cálculos, por un sólo voto.

Si pierde la votación, Il Cavalieri deberá renunciar al cargo y el presidente, Giorgio Napolitano, abrirá una fase de consultas para intentar formar un nuevo Gobierno o disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas.

Las sospechas de que Berlusconi está comprando votos han obligado a la Fiscalía de Roma a abrir una investigación.

compra de votos

El líder del partido opositor Italia de los Valores, Antonio Di Pietro, presentó ayer ante la Fiscalía de Roma las pruebas para culpar a los responsables de la compra de votos en el Parlamento por parte del partido en el Gobierno, Pueblo de la Libertad (PDL), ante la moción de censura que se decide hoy.

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