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Masacres y fosas comunes en Costa Marfil mientras sigue la batalla por el poder

El Gobierno de Alassane Ouattara, presidente marfileño internacionalmente reconocido, anunció ayer haber encontrado numerosas fosas comunes en el este del país, de las que responsabilizó a los partidarios de su rival y mandatario saliente de facto, Laurent Gbagbo, mientras el país sigue sumido en una enconada batalla por el poder. La intensidad de los combates disminuyó ayer en Abidjan, por cuyo control luchan las tropas de ambos bandos.
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La batalla de Abidjan por el control de los últimos bastiones de Laurent Gbagbo continuaba ayer al tiempo que se conocían alarmantes informaciones en torno a masacres y al supuesto hallazgo de fosas comunes en el oeste de Costa de Marfil.

En las desiertas calles de Abidjan se escuchaban ayer disparos esporádicos de armas pesadas, pero sin la intensidad de los violentos enfrentamientos del viernes. Según el capitán Léon Kouakou Alla, portavoz del Ministerio de Defensa del Ejecutivo de Ouattara, «la ofensiva no ha comenzado aún, pero no va a tardar». «Estamos tomando medidas para debilitar al enemigo antes de iniciar el asalto», indicó a AFP después de que desde el lunes sus tropas hayan logrado el control de casi todo el país en su avance hacia Abidjan.

El viernes por la noche, el bando de Gbagbo dijo haber rechazado el ataque de las Fuerzas Republicanas de Ouattara al palacio presidencial y a la residencia del mandatario en Abidjan, y haber recuperado el control de la televisión estatal RTI. Los seguidores de Ouattara, sin embargo, dicen haber logrado el control total del palacio presidencial.

Ayer por la mañana, soldados leales a Gbagbo difundieron un mensaje por la RTI instando a la movilización de tropas para «proteger las instituciones» de Costa de Marfil. Afirmaron que sus posiciones fueron atacadas el viernes «por hordas de mercenarios apoyados por la misión de la ONU (Onuci) y la operación francesa Licorne» y agregaron que «necesitamos que soldados de las Fuerzas Armadas se unan a cinco de nuestras unidades en Abidjan».

Sus partidarios aseguran que Gbagbo y su familia continúan en su residencia de Cocody, no en el palacio presidencial, y que el mandatario no tiene intención de renunciar al poder. Pero los partidarios de Ouattara auguran que su caída es «inminente».

En la ciudad siguen los saqueos y el pánico se ha apoderado de los residentes.

Pero mucho más alarmantes son las noticias que se van conociendo e informan de masacres a gran escala cometidas recientemente en la región occidental del país, atravesada por intensos antagonismos de carácter étnicos y fronteriza con Liberia, que consiguió dejar atrás con muchas dificultades una larga guerra civil (1989-2003).

Matanzas en Duékoué

Según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), al menos 800 personas murieron en un barrio de la ciudad de Duékoué el martes, el día en que la ciudad cayó en manos de las Fuerzas Republicanas. Aunque las circunstancias de la masacre no están claras y se sigue investigando, CICR apunta a un episodio de violencia étnica.

La jefa de la delegación del CICR en el país, Dominique Liengme, calificó el suceso de «especialmente impactante por su amplitud y brutalidad» y reiteró la condena del organismo de los ataques a civiles, al tiempo que recordó la obligación de las partes en el conflicto la obligación de garantizar siempre la protección de la población en el territorio que controlan.

Poco después, la Onuci indicó que 330 personas murieron en Duékoué entre el lunes y el miércoles durante los combates y apuntó a que la «mayoría fueron ejecutados por `dozos' (cazadores tradicionales) de las Fuerzas Republicanas» de Ouattara. Cien murieron a manos de mecenarios leales a Gbagbo, que antes de que las tropas de Ouattara tomaran el control de la ciudad el martes mataron a más de un centenar de dioulas (gran grupo étnico del norte marfileño, mayoritariamente musulmán) y nacionales de África Occidental.

Desde el lunes, miles de hombres, mujeres y niños han huido de los combates y saqueos en Duékoué.

También ayer, el Gobierno de Alassane Ouattara dijo haber encontrado numerosas fosas comunes en el oeste del país, sobre todo el Toulepleu, Blolequin y Guiglo, y de las que responsabilizó a «las fuerza leales, mercenarios y milicias de Laurent Gbagbo», según un comunicado hecho llegar a AFP.

HRW señaló ayer que la mayoría de las atrocidades han sido cometidas por las fuerzas de Gbagbo contra los partidarios de su rival, aunque advirtió de que Ouattara debería moderar a sus tropas para asegurarse de que «no llevan a cabo represalias u otros abusos contra civiles o simpatizantes de Gbagbo». El Gobierno de Ouattara rechazó «firmemente» esas acusaciones y negó «cualquier implicación» de sus tropas en posibles abusos y aseguró que los muertos en Duékoué «eran milicianos».

refugiados

El Alto Comisariado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha informado de que más de 5.000 marfileños han llegado a Ghana y estima que el conflicto entre partidarios de Gbabgo y Ouattara ha desplazado a unos 300.000 civiles en el interior del país.

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