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Bartzelona canta en euskara

Con el objetivo de dar a conocer el panorama musical vasco en Barcelona, una quincena de grupos y cantautores han pasado durante el último mes por los diversos escenarios del festival EH Sona, organizado por la Euskal Etxea de la capital catalana.

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Beñat ZALDUA

Cuál es la relación entre una juerga callejera de 600 personas persiguiendo un otxote de dantzaris vestidos con falda escocesa, y un concierto de punta en blanco en el prestigioso Auditori de Barcelona? La respuesta es EH Sona, el festival que por 14ª vez ha llenado de música euskalduna las calles y escenarios de la capital catalana.

El otxote estaba formado por Zpeiz Mukaki, un grupo de iparralde que se encargó de amenizar el trikipoteo organizado por las calles del barrio de Gràcia, bajo la atónita mirada de los vecinos del barrio. El Auditori, por su parte, fue el escenario de la primera representación fuera de Euskal Herria del espectáculo «Hostoak», con Oreka Tx, Kukai y Amaren Alabak como protagonistas. La actuación fue posible, según señalan desde la Euskal Etxea, gracias a la colaboración del Instituto Etxepare y el propio Auditori.

Son sólo dos ejemplos de la diversidad de un festival que pretende trasladar una radiografía del panorama musical vasco a los oídos catalanes, de forma que sirva también «como plataforma para que estos grupos se puedan dar a conocer fuera de Euskal Herria», según explica el presidente de la Euskal Etxea, Aitor Arruti, quien añade que «el público que se busca es sobre todo catalán, ya que, en general, los euskaldunes residentes en Barcelona ya conocen a los grupos».

Esta variedad obliga a huir del tópico que une irremediablemente Euskal Herria con el rock, el ska y el folk, tal y como explica Arruti: «Sin renunciar a la herencia de lo que tradicionalmente ha sido la música vasca, EH Sona abre la mirada a toda la música que se está produciendo en euskara». Esta variedad de estilos musicales ha convertido al festival en uno de los más heterogéneos en cuanto al tipo de público y ha obligado también a los organizadores a buscar el lugar más idóneo para cada concierto, lo que supone una renovación respecto a lo que había sido tradicionalmente el festival.

Nuevos escenarios

El EH Sona, que en sus inicios se llamó «Euskal Herria al CAT» y estaba centrado únicamente en la música folk, nació hace 14 años de la mano de la propia Euskal Etxea, la revista De bat a bat y el Centre Artesà Tradicionarius (CAT). La progresiva apertura del evento a otro tipo de músicas y, sobre todo, la apuesta realizada este año, ha llevado a la Euskal Etxea a buscar nuevos escenarios, con el objetivo de buscar mayor relevancia mediática y conseguir que el EH Sona sea reconocido dentro del circuito de los festivales de la ciudad.

De esta forma, reconocidas salas musicales de Barcelona como la Heliogàbal o la Apolo han sido escenario de los conciertos de Joseba Irazoki y de Atom Rhumba y Willis Drummond, respectivamente.

Razzmatazz, otra de las salas más conocidas de la ciudad, acogió también el concierto de Zea Mays el pasado 31 de octubre. El grupo vizcaino llenó la sala del concierto y dejó fuera a decenas de jóvenes que tuvieron que esperar su oportunidad en una larga fila de espera en la que se escuchaban por igual euskara y catalán. Otra voz femenina fue también uno de los principales reclamos del festival, ya que la azkoitiarra Anari llenó hasta los topes la Euskal Etxea con su concierto del pasado 12 de noviembre.

Uno de los pocos problemas del EH Sona fue la lluvia, compañera inesperada en este otoño mediterráneo. El mal tiempo obligó a cambiar la ubicación del concierto inaugural, a cargo de Ken Zazpi, y obligó a suspender el de Vendetta, ya que en Barcelona, poco acostumbrados a la lluvia, no se suele prever la instalación de escenarios cubiertos.

A falta de un último concierto de Kepa Junkera el 15 de diciembre, Arruti valora positivamente la edición de este año, en la que, se podría decir que el EH Sona se ha puesto pantalones largos y ha alcanzado la mayoría de edad. «Nos daba algo de vértigo eso de lanzarnos a salas comerciales, pero viendo que hemos llenado locales como los del Razzmatazz o la Apolo, el año que viene profundizaremos en esta línea», concluye Arruti.

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