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Se cortó la racha

Un paso atrás que debe servir para coger impulso

Un Granada con mucho oficio se llevó los tres puntos de San Mamés, gracias a una ordenada labor defensiva y la precipitación y alarmante falta de remate de un Athletic que recuperó del cajón de los recuerdos el balón al área, pero sin ningún fruto.

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ATHLETIC 0

GRANADA 1

Joseba VIVANCO

«La paciencia y la posesión son mitos. Los goles vienen de errores» dijo en cierta ocasión un entrenador inglés defensor del juego directo. Ayer, la paciencia y la posesión no le sirvieron al Athletic para ganar, ni siquiera empatar. Pero tampoco le sirvió de nada el juego directo y el balón al área, del que echó mano en numerosas fases del encuentro, en demasiadas. Y, encima, el único gol en contra vino de un error en la marca a la salida de un córner.

Estaban sobreaviso los rojiblancos, todo el mundo estaba sobreaviso en el Botxo. Quizá por eso la derrota de ayer fue más dolorosa. Y no porque se rompiera la racha de diez partidos invictos, o la inercia positiva, sino porque el Athletic tampoco es que mereciera perder, eso sí, ante un Granada con mucho oficio. Uno de esos partidos en los que el sabor de boca es más amargo que nunca.

Sin remate

Salvando las evidentes distancias entre ambos juegos, suele repetir Pep Guardiola que prefiere que sus rivales le jueguen abiertos, al ataque. Marcelo Bielsa debe ser de la misma opinión. No es que ayer faltara intensidad ante el Granada, ni ganas, aunque sí frescura en las ideas, sino que el Athletic debe empezar a acostumbrarse a estos partidos en los que un contrario, con mucho oficio a pesar de ser recién ascendidos, se encastilla en su campo y le cierra todos los espacios, o casi todos, porque a los rojiblancos les faltó la puntería necesaria para no irse por debajo en el marcador en el primer tiempo.

Curiosamente, tenían claro los locales que no iban a bombear balones a la defensa granadina, de gran envergadura. Salieron a mandar, con un Granada estático atrás. Lo intentaron los rojiblancos por dentro, con sendas ocasiones para un Susaeta muy participativo. Lo intentaban por el flanco de Iraola los nazaríes, pero el Athletic ya no se deja sorprender como a principio de temporada.

Un arranque de partido al que ya se está acostumbrando San Mamés. Donde los locales maduran el encuentro, no se vuelven locos, paciencia, perseverancia, posesión, pero ayer no había la precisión de otras veces en las sinergias entre jugadores. Demasiadas pérdidas en ataque.

Primero se volcaron los locales por la izquierda, pero nada. Luego por banda derecha, y ahí hicieron daño Iraola, De Marcos y, sobre todo, Susaeta. Pero faltaba el disparo a portería. La tuvo Markel en una gran jugada de combinación, la tuvo Llorente a la media vuelta... Marcelo Bielsa jaleaba desde la banda.

Otra entrada por banda de Susa, de Iraola, tiro de Herrera que rechaza Roberto... Hasta un desaparecido Muniain en la izquierda decidió venirse a esta banda. Ocasiones las había, pero faltaba apuntillar, chutar, meterla... Y, como sucedió en partidos ya lejanos de inicio de campaña, fue el rival quien golpeó.

A la media hora, córner favorable al Granada, que no había hecho nada en ataque, y tercer gol que recibe de cabeza Iraizoz. El riojano Iñigo López mandaba el balón al segundo palo, donde nadie lo vigilaba. De ahí al final del primer tramo, el Athletic siguió a lo mismo, acosando la meta granadina, pero pecando, ahora sí, del bombeo de balones al área desde las bandas, que nunca encontraban y no iban a encontrar rematador.

Precipitación e imprecisión

De los vestuarios salió el Athletic no sólo con Gabilondo en el once, sino revolucionado. La paciencia, la parsimonia, la dejó en los túneles de camino al césped. Revolucionados, que es sinónimo de sin acierto ni concierto. Ataques que dejaban un enorme hueco con respecto a su línea defensiva y permitía los peligrosos contrataques granadinos, como el que lideró el vasco Mikel Rico, que perdonó ante Iraizoz mandando fuera.

Precipitación entre los rojiblancos que se traducía en imprecisión. Imprecisión a la hora de conectar entre líneas y entre jugadores. Imprecisión y demasiado toque, pero nadie que se decidiera a chutar a gol. En los veinte primeros minutos, una sola ocasión con Llorente a la `remanguillé'. El Athletic tentaba el empate, pero el Granada también oteaba su segundo.

Cercaban los de Bielsa la meta de Roberto, que sacó una mano prodigiosa al saque lateral de una falta botada por David López. Pero se olvidaron de las enseñanzas de su mentor y recuperaron aquel que parecía lejano estilo directo del balón al área. Y, cuando no recurrían a él, volvían las dichosas imprecisiones. Y así hasta el final. Los rojiblancos no encontraron el último hueco en ningún momento. Sin inspiración y desesperados. La imagen de Llorente, en el minuto 90, con las manos sobre la cabeza tras liarse y perderla en una jugada dentro del área, resumía esa sensación.

Los cinco minutos que prolongó el árbitro el encuentro no fueron sino una agonía para jugadores y grada. La tuvo, inmejorable -pero forzada- Susaeta, y la detuvo Roberto. Parece mentira, pero es como si en San Mamés todos los cancerberos que se acercan por aquí hagan los partidos de su vida. Fue imposible perforar su meta. Como es verdad que de aquí se están llevando puntos equipos que hacen lo justito.

No estuvo Llorente acertado, no estuvo Muniain atinado, no estuvo Iturraspe como otros días, no fue De Marcos el de otras veces, no anduvo Herrera tan fino como lo venía estando, estuvo participativo Susaeta, en un buen tono Iraola, solventes Javi Martínez y Amorebieta... No fue el mejor día en conjunto, pero tampoco aquellos partidos de inicio de temporada.

Derrota dolorosa, pero ningún pero al derroche físico de los jugadores, como demostró una afición que estuvo volcada con el equipo hasta el minuto final. Lo intentaron los hombres de Bielsa sin descanso, lo intentó la grada sin desmayo. Probablemente, al Loco le servirá esta derrota para aprender un poco más, para el siguiente partido en que se tope otro Granada en San Mamés. Entre tanto, este tropiezo no debería pasar de un paso atrás con el que coger impulso. Seguro que Bielsa piensa así. Es de Rosario, como el Ché.

Bielsa cree que su equipo no mereció perder, pero que hubo «ansiedad y precipitación»

Marcelo Bielsa reflexionó tras el 0-1 que su equipo no había merecido salir derrotado, acertando a explicar que «tuvimos dificultades para atacar. A pesar de esas dificultades elaboramos situaciones para merecer un resultado diferente». Su análisis, no obstante, reconocía que el equipo no había estado demasiado fino: «En el primer tiempo el juego fue prolijo, aunque con menos llegada de la que esperábamos. En el segundo, con el correr del partido, la ansiedad hizo que el juego fuera más precipitado. Generamos opciones pero en una cantidad inferior y con claridad discutible», explicaba.

Al entrenador argentino se le cuestionó sobre qué le había faltado a sus hombres para no poder con otro de los recién ascendidos de la categoría. Según Bielsa, «el equipo ha defendido bien, dispuso de la pelota cada vez que la perdió, en líneas generales no sufrió y en ataque tuvimos infinidad de pelotas de ataque. En el primer tiempo generamos tres ocasiones de gol claras, pero insuficientes para 45 minutos de posesión casi exclusiva».

En la reanudación, continuó, hubo «tambien igual de posesión, pero el equipo fue ansioso y precipitado. En los dos tiempos nos faltaron que esos ataques tuvieran un punto más de creatividad, de profundidad. Crecíamos bien por los costados pero los centros no se encontraron con el destinatario y en el juego central había muchos rivales y no le conseguimos dar profundidad».

No se escudó tampoco al hablar de los encontronazos con el rival, incluso en banquillos entre Fabria y Bonini: «Entiendo que correspondía devolver el balón y también interpreto los impulsos de los jugadores del Athletic, porque si bien el rival no hizo nada que no fuera legítimo y es el árbitro quien tiene que evaluar lo reglamentario, evidentemente había un clima especulativo que hace que un futbolista confunda y no resuelva dentro de un margen de deportividad».

El Madrid ha hecho 46 goles; el Athletic hizo 60

El Real Madrid suma ya 46 goles en 13 jornadas, su mejor registro histórico en la Liga y el cuarto mejor de todos los tiempos. Sin embargo, está lejos de igualar la mejor marca en igual número de partidos, rubricada por el Athletic, en la temporada 1930-31, con 60 goles.

El Slovan gana por 2-0 y sigue segundo

El Slovan de Bratislava, rival europeo de los de Bielsa el jueves, ganó 2-0 en casa, con tantos de sus goleadores Halenár y Sebo, y se mantiene segundo en la Liga eslovaca. En sus últimos cinco partidos ligueros suma cuatro victorias y un empate; eso sí, en sus último cinco encuentros fuera de casa sólo ha cosechado una victoria.

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