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No solo Londres debe estar preocupado

La mayoría de los titulares coincidían ayer, al término de la cumbre europea, en destacar la soledad en la que ha quedado Gran Bretaña al no secundar el acuerdo sobre disciplina fiscal y presupuestaria, y razones no faltan para subrayar este hecho. A pesar de las airadas declaraciones del primer ministro, David Cameron, la situación a la que se ha visto abocado Londres es cuando menos complicada. Su punto de partida también lo era, y probablemente cualquier desenlace habría sido difícil de gestionar para el Ejecutivo británico, apretado en sus propias filas por los euroescépticos y por el hecho objetivo de que la City aporta el 10% del PIB a su país -sólido argumento para mantener su control-, pero consciente a su vez de que ese aislamiento respecto a quienes aún son sus socios y constituyen el mercado común puede costarle caro.

Rechazando la reforma institucional, Gran Bretaña pierde capacidad de influencia en materias que, aunque le pese, le van a afectar directamente. Además, Cameron tiene motivos para temer por la estabilidad de la coalición entre conservadores y liberal-demócratas que sostiene a su gabinete, ya que los liberales han sido siempre la formación británica más proeuropea, y si hasta ahora ambos partidos han logrado evitar los conflictos en esta materia, la situación es ahora distinta.

Sin embargo, no solo Londres tiene motivos para estar preocupado. La fractura abierta entre Gran Bretaña y el continente es un precio muy alto que se ha pagado para satisfacer los planes de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, y desde el punto de vista de su propio futuro, la UE sale de la cumbre con más incertidumbres que certezas. Asimismo, la gestión del acuerdo, que no tratado, será mucho más complicada que en el caso de que hubiera existido unanimidad. Y, desde luego, también los ciudadanos y ciudadanas de la unión tienen motivos para la preocupación, puesto que el acuerdo presupuestario redactado por Merkel y Sarkozy augura tiempos duros para lo que una vez fue la Europa social.

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