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Gloria LATASA gloriameteo@hotmail.com

Frente frío enmascarado

El persistente anticiclón que nos protege y las potentes borrascas que circulan muy al norte están haciendo que nuestro invierno sea menos duro de lo habitual. Un dato que lo corrobora es la altitud de la isocero, la línea atmosférica ficticia que separa las temperaturas positivas (abajo) de las negativas (arriba), y a la que hay que ascender -en atmósfera libre- para encontrar los cero grados. Ayer, jueves, en casi toda la Península estaba próxima a los 3.000 metros.

En esta época del año, lo normal es que la isocero esté entre los 1.000 y 2.000 metros, pudiendo bajar hasta los 600 metros o, incluso, al nivel del mar, llegando la nieve a la costa. En verano, por el contrario, puede llegar a los 5.000 metros. En cualquiera de los casos, si su altitud se mantiene estable durante días quiere decir que no va a haber cambios significativos de tiempo. Si asciende anuncia una mejoría y, si desciende, un empeoramiento.

¿Por qué, sin embargo, está haciendo tanto frío a nivel del suelo? Sencillamente porque los cielos despejados, el poco viento y la poca humedad producto del anticiclón, favorecen el enfriamiento nocturno del suelo. Enfriamiento que éste transmite, por contacto, al aire que tiene encima. Por si esto fuera poco, las laderas montañosas también se enfrían (haciendo descender la helada muy por debajo de lo anunciado por la isocero), enfrían también al aire que tienen en contacto y le hacen precipitarse hacia el fondo del valle. Fondo que se transforma en una especie de lago de aire frío.

Si nos fuéramos al monte y ascendiéramos por encima de todo este frío acumulado (y del posible mar de nubes), nos encontraríamos con un cielo azul y temperaturas más altas. Sencillamente, porque estaríamos en medio de una inversión térmica. ¿Qué ocurriría si en esos momentos se produjera la llegada de un frente frío? Pues, sencillamente, que en las zonas altas causaría un descenso de las temperaturas. Sin embargo, en las capas bajas, el aire nuevo desalojaría al previo aire frío «almacenado» y, paradójicamente, podrían subir las temperaturas, quedando el frente frío enmascarado.