
Alberto Pradilla Periodista
Legalizar el linchamiento
La neolengua que explica las iniciativas del PP en el Gobierno espa�ol ya dispone de un nuevo t�rmino: �prisi�n permanente revisable�. Este eufemismo esconde la cadena perpetua de toda la vida. No me refiero al caso de los presos pol�ticos vascos. Con ellos, el Estado espa�ol no tiene ning�n remilgo a la hora de retorcer la ley. Lo que ahora quiere el Gobierno es castigar de por vida a quienes, al margen del conflicto, hayan cometido un delito que �genere alarma social�.
El cambio fue anunciado por Alberto Ruiz Gallard�n que, menos mal, lo pintaban moderado. Si no, me lo imagino restituyendo la hoguera. Aunque �l solo es el ejecutor. Lo que verdaderamente atemoriza es el caldo de cultivo que le precede. Siempre funciona igual. Ante un crimen, un hecho excepcional, se abre la veda. Primero, con programas de televisi�n obscenos, donde se exprime el dolor hasta la n�usea. Luego, dando por hecho que la venganza es una especie de justicia del sentido com�n, se clama por la legalizaci�n del linchamiento.
Cada vez que se retransmiten casos medi�ticos como el de Marta del Castillo, se me ponen los pelos de punta al escuchar que 20 a�os de c�rcel es una pena baja. Si contamos con que la esperanza de vida es de 79 a�os (algo m�s en el caso de las mujeres) y que, generalmente, un delito se comete en mayor�a de edad, estamos hablando de que hay quien se manifiesta porque le parece escaso enclaustrar a alguien un tercio de su vida. Lo que quieren es lapidarlo.
�Podr�a ser tu hija�, claman. Claro, �cu�ndo el padre de una joven muerta en esas circunstancias considerar� que el responsable ha cumplido una pena? Nunca. Por eso, desde los griegos, las sociedades se dotan de leyes.
El Estado no me simpatiza. De hecho, mi posici�n se resume en la cita del escritor irland�s Brendan Beham: �Siento una total irreverencia para con todo lo relacionado con la sociedad excepto con lo que hace que las carreteras sean m�s seguras, la cerveza m�s fuerte, que los hombres y las mujeres mayores est�n m�s calientes en invierno y m�s felices en verano�.
Sin embargo, estas llamadas a constituir la turba como garante judicial me llevan a pensar que, de facto, Ana Rosa Quintana ejercer� como fiscalizadora y el trending topic de twitter ocupar� el lugar del jurado popular. Y eso da miedo. Nos han acostumbrado a confundir justicia con venganza. Una perversi�n del lenguaje que solo beneficia a esos sectores populistas cada vez m�s abrazados al fascio. Vamos a independizarnos antes de que ganen.