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GIRO | 1ª etapa

El rosa salta al futuro

Taylor Phinney cumple los pronósticos y se adjudica su primera gran victoria como profesional. Entre los candidatos al triunfo final, buen papel de Kreuziger y Basso, frente a la pobre actuación de Scarponi.

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Amaia U. LASAGABASTER

Solo tiene 21 años, en su palmarés profesional apenas lucía un triunfo menor, ésta es su segunda temporada en la elite y llega al Giro tras un invierno con problemas en la rodilla. No suena muy bien, pero Taylor Phinney (BMC) aparecía, aún así, en todas las quinielas de favoritos a la primera magglia rosa. Ahora también aparecerá en el palmarés de la prueba porque, efectivamente, fue el hombre más rápido en la contrarreloj de 8'7 kilómetros con la que arrancó la 95ª edición del Giro.

Un salto al futuro para uno de los corredores más prometedores del pelotón. Galgo con casta, no en vano es hijo de Davis Phinney, medallista olímpico y ganador de dos etapas del Tour en la década de los ochenta, cuando defendía el maillot del 7-Eleven; y de Connie Carpenter, que también alcanzó el oro olímpico sobre la bicicleta, a la que se pasó tras una exitosa carrera como patinadora de velocidad. Genes de campeón que el corredor de Colorado no ha desaprovechado. Medallas de oro en los Mundiales contrarreloj en categoría junior y sub23, campeonatos del mundo en pista... Un palmarés extenso que, con solo 18 años, le permitieron fichar por el Trek Livestrong U23 de Lance Armstrong, con el que tuvo la opción de demostrar que no solo funciona contra el cronómetro: se adjudicó la Paris-Roubaix de aficionados en dos ocasiones consecutivas.

Tras pasar por Radioshack que, para lamento de Johan Bruyneel, no pudo ofrecerle un contrato de larga duración al no haber resuelto la continuidad de su sponsor, Phinney fichó por BMC. En calidad de promesa, sin, se supone, excesiva presión. Pero parece dispuesto a quemar etapas con tanta velocidad como pedalea y ya ha brillado en sus dos terrenos. Hace dos meses, en su primer Infierno del Norte como profesional, llegaba al velódromo de Roubaix en la 15ª plaza. Ayer se estrenaba en una grande subiendo al podio -por partida triple, porque además de la rosa, también se enfundó las magglias roja y blanca, de la combinada y la clasificación de jóvenes-. No es de extrañar que el estadounidense se reconociese «muy feliz. He logrado uno de los objetivos que me había marcado para esta temporada. Todo el mundo me daba como favorito, pero nunca es fácil confirmarlo. He dado todo lo que tenía y ha sido duro, sobre todo los últimos kilómetros fueronb un infierno, no lograba pensar en nada, solo en los dolores de piernas».

Sorpresillas

Efectivamente, tras un primer tramo más técnico, los corredores se encontraron en la segunda parte de la contrarreloj un fuerte viento que endureció considerablemente esta primera toma de contacto con la carrera. En la que el de Phinney no fue el único nombre propio. Durante muchas horas se escuchó, sobre todo, el de Ramunas Navardauskas. Fue el 35º corredor en tomar la salida, allá por las cuatro y media de la tarde. Tuvieron que llegar otros 140 corredores antes de que Manoele Boaro (Saxo Bank) mejorase el tiempo del corredor de Garmin. Solo cinco corredores, de hecho, lo hicieron mejor que Navardauskas. Empezando por Phinney, el único capaz de superar los 50 kilómetros/hora de media. Lo que, por otro lado, le permitió acumular ventaja suficiente respecto a los sprinters como para acercarle a su segundo objetivo, aguantar de rosa hasta llegar a Italia.

En Milán piensan otros corredores, que ayer ofrecieron prestaciones para todos los gustos. Entre los candidatos, con mayor o menor fundamento, al podio final, Roman Kreuziger (Astana) fue el mejor, con 36 segundos más que el vencedor de etapa y solo tres menos de Ivan Basso (Liquigas), inesperadamente bien. Como Joaquin Rodríguez (Katusha), que solo cedió siete segundos respecto al checo. Fueron 23 en el caso de Frank Schleck (RadioShack) y nada menos que 1.06 en el de Michele Scarponi (Lampre), al que pareció pesarle el rosa. La lectura, sin embargo, fue similar en todos los casos. «Queda mucho por delante», coincidieron.

SPRINTERS

Las bonificaciones, las llanuras danesas y, por tanto, la posibilidad del rosa, hicieron que los velocistas se exprimieran. Pero tendrán complicado -Farrar fue el mejor, a 36 segundos- arrebatar el liderato a Phinney,

VASCOS

Beñat Intxausti (Movistar), a 42 segundos del vencedor, fue el mejor de los once corredores vascos que tomaron la salida. Mikel Nieve (Euskaltel) cedió 1.19, pero estuvo muy cerca de Michele Scarponi.

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