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Carlos Ruiz Vicepresidente de la Federaciůn de AA.VV. de Bilbao

Bilbao necesita un modelo econůmico alternativo al turismo

Las asociaciones vecinales estamos dispuestas a poner todo nuestro conocimiento a favor del proyecto «Corazones de barrio», pero que no se nos quiera vender gato por liebre

Es un hecho constatable que Bilbao está en crisis profunda. El motivo principal es la decadencia de los modelos económicos de última generación, burbuja inmobiliaria, terciarización... institucionalmente impulsados hasta la fecha como tablas de salvación tras liquidar sin alternativas y precipitadamente el modelo industrial del último siglo. Si bien es cierto que cabía una reflexión profunda de los pros y contras de ese modelo industrial, -la contaminación que generaba, el tamaño de la industria, el consumo energético...- aportaba al tejido económico de nuestro país un plus de no dependencia de otros países y economías del turismo.

Añadido a lo anterior se tomaron decisiones profundamente erróneas con respecto al sector primario local, que casi se ha hecho desaparecer, con el pretexto de que era más barato traer las mercancías de otros lugares más alejados, con mano de obra más barata y sistemas productivos intensivos. La realidad se ha mostrado contraria a lo anunciado, se ha liquidado tejido económico, suelo agrario, mano de obra local... Otro tanto ha pasado con el sistema de comercialización de los productos de primera necesidad: se crearon muchas grandes superficies comerciales, prometían empleo, calidad, precio económico... y nada se ha cumplido.

El pequeño comercio, negocios familiares que empleaban a miles de personas, ha cerrado en mayor medida que el empleo creado, el control de calidad de los productos está en permanente crisis, los precios funcionan casi en régimen de monopolio, y los costes ambientales y de transporte han crecido. La burbuja inmobiliaria ha creado más problemas de vivienda que los que ha resuelto, miles de personas sin casa, hipotecas permanentes, desahucios, viviendas vacías.

Este panorama económico exige una profunda reflexión. Hay que volver sobre lo andado y quedarnos con lo válido. Hay que primar a lo cercano, es menos costoso, crea empleo local, evita los transportes innecesarios, podemos disponer de calidad rechazando los sistemas productivistas o cultivos intensivos, proteger y disponer con racionalidad de los recursos propios, intercambiar con otros pueblos en condiciones de igualdad.

La diversificación de la economía es garantía de estabilidad, también lo es el tamaño de la industria, producción de bienes de uso para el entorno sin aspiraciones de dominio de los mercados internacionales, la elección del modelo industrial gran consumidor de energía es un reto insostenible, ya que carecemos de energía primaria transformable en grandes cantidades.

En una situación de crisis como la que estamos viviendo, el consumo disminuye, la cadena de producción y circulación de productos decrece, las causas, el paro, la precariedad... Se impone otra economía real, alargar la vida útil del calzado, el vestido, los electrodomésticos, en definitiva reciclar lo válido. De aquí debe salir parte de la solución al problema, crear nuevas actividades y con ello nuevos empleos. ¿Cómo? El primer ejercicio le corresponde a la Administración: limitando drásticamente los alquile- res de locales, facilita la aparición de estas actividades, papel que le corresponde a las entidades financieras que apuesten por la cercanía y el territorio, reparación del calzado, del vestido, el comercio de segunda mano, oficios de mantenimiento de las viviendas, asesoramientos técnico... una economía más acorde con los recursos disponibles, más respetuosa con el medio ambiente. No por ello somos más pobres, simplemente usamos aquellas cosas de las que disponemos sin hipotecas futuras.

Desde el Ayuntamiento se nos ha llamado a colaborar. Se ha presentado un proyecto de recuperación e impulso de la economía de nuestros barrios. Hacemos referencia expresa a la propuesta de construcción de los «Corazones de Barrio», queremos creernos que va en serio y en esa medida colaboraremos en su impulso. Esta propuesta se ha presentado como oportunidad para la regeneración de nuestros barrios, ya que tiene como objetivo crear atractivos que generen tejido económico para mejorar la calidad de vida de unos barrios hambrientos de cambios.

Tal y como se nos ha pedido desde instancias municipales, las asociaciones vecinales estamos dispuestas a poner todo nuestro conocimiento al servicio de este proyecto, pero que no se nos quiera vender gato por liebre. Presentaremos nuestras ideas. Deseamos confrontarlas con el Ayuntamiento en condiciones de igualdad, acordar lo más positivo, actuar sobre lo construido, presupuestar sobre lo posible.

Participar sí, pero planteando nuestra desconfianza hacia sus intenciones, ya que conocemos su recorrido.

En cuanto a la financiación, la crisis no puede ser un pretexto para limitar las intervenciones a realizar. Aún hay vías abiertas que permiten hacer posibles económicamente los proyectos.

El presupuesto municipal todavía permite mantener los servicios creados hasta la fecha y hacer nuevas inversiones locales. Unicamente hay que reorientar el gasto, municipalizar servicios para que sean más rentables y baratos, la mayor parte de las empresas en las que tenemos adjudicados los servicios más importantes de la ciudad revierten sus beneficios en otros lugares y contribuyen escasamente a la hacienda local, por estar su domicilio social en otros territorios.

Recurrir a profesionales y técnicos locales, el marketing que se hace con los arquitectos estrella es demasiado caro y deja fuera de concurso a nuestros profesionales y a la propia idiosincrasia territorial; la modernidad no es siempre el mejor modo de hacer ciudad. No siempre hay que partir de cero, construir nuevos edificio,... se impone el aprovechamiento de los recursos exis- tentes, sean públicos o privados.

La financiación de proyectos desde la Unión Europea aún es posible, si no ¿para qué estamos en el Euro?

Por último, el Ayuntamiento de Bilbao presume de no tener deudas. Que de vez en cuando nos mojemos un poco no es un mal ejercicio, más cuando buscamos un futuro mejor para la ciudad, que es perfectamente asumible por la ciudadanía.

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