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RECOPA (CUARTOS DE FINAL, VUELTA)

Bera Bera se despide de esta Recopa

Reyes Karrere repartió minutos, dosificó a Rubio y Eli Pinedo, y las donostiarras jugaron algo mejor en ataque, pero el Thüringer no se relajó y volvió a golear.

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THÜRINGER 38

BERA BERA 26

GARA

El Thüringer no dio ninguna muestra de relajación pese a la gran ventaja del partido de ida (15-33) y, pese a contar con solo ocho jugadoras de campo y tres porteras en su alineación, volvió a derrotar de forma clara a Bera Bera. Reyes Karrere optaba por repartir los minutos entre sus dos porteras (la canaria Rodríguez jugó la primera mitad), y en ataque Alba Menéndez dispuso de muchos minutos respecto al partido del Gasca.

Durante la primera parte las donostiarras se mostraron más acertadas de cara al gol que en la ida (si entonces marcaban 15 goles en todo el partido, ayer ya llevaban 14 al descanso), aunque no servía para poner en apuros al Thüringer, donde Nadgornaja y Minevskaja se repartían la responsabilidad del lanzamiento a distancia (14 goles entre las dos), mientras Augustesen y Jakubisova hacían otro tanto con los contraataques y los remates desde los extremos (otros 14 tantos entre ambas).

Los problemas de Bera Bera desde el punto de penalti se repitieron con tres lanzamientos fallidos de los seis con que contaron -el Thüringer marcó el único que lanzó-, mientras la barrera alemana impedía de nuevo la conexión con el pivote.

Con estos argumentos Bera Bera aguantó la primera parte (18-14), pero en los primeros instantes de la reanudación dos exclusiones consecutivas de Alba Menéndez propiciaron que el Thüringer doblara su ventaja para el minuto 35 (23-15) y, al igual que ocurriera en el Gasca, las alemanas no cedieron en la intensidad de su juego, dificultando la circulación de balón donostiarra y apretando el acelerador en su ataque hasta el contundente 38-26 final. Karrere optó por guardar fuerzas, limitando los minutos de Rubio y dejando a Eli Pinedo en el banquillo toda la segunda parte.

La expedición donostiarra volverá esta tarde, aunque Elorza y Ederra volarán directamente de Frankfurt a Madrid para incorporarse a la concentración de la selección española que jugará un torneo en Rumania el próximo fin de semana, y Castro hará lo propio con la selección brasileña para disputar un amistoso en Argentina. El próximo fin de semana no hay jornada de Liga, y el próximo partido de Bera Bera será el miércoles 27 en la pista del Valencia.

La carencia de lanzamiento exterior pasa factura a Bera Bera en Europa

Bera Bera ha finalizado su periplo europeo esta temporada y, analizado en frío y en perspectiva, cabe extraer una conclusión clara: la disminución de su potencial -evidente tras la pérdida sobre todo de poder lanzador en su primera línea el pasado verano, con la marcha de Bea Fernández y Anna Punko, e incluso de Campa-, ha lastrado al equipo. En la Liga esas ausencias se han compensado con el debilitamiento de su principal rival, Itxako -de manera espectacular y traumática-. Pero, por ejemplo, Elche y Rocasa mantenían estructuras de plantilla muy similares a la pasada temporada, que les han convertido en alternativas muy serias a los títulos. Las canarias lo demostraron en la Copa -aunque en Liga han pagado un poco cierta inconsistencia en sus desplazamientos-, y el Elche casi deja fuera de la final copera a Bera Bera y mantiene sus aspiraciones ligueras hasta el límite, algo mermadas tras la derrota del miércoles en Bidebieta, pero todavía vivas de momento.

En Europa es otra historia. Ya se pudo comprobar a las primeras de cambio en la fase previa de la Champions League disputada en setiembre en Dinamarca, donde la goleada encajada ante el Laczpol -un equipo de clase media en Europa, sin pedigrí ni grandes jugadoras- avisaba de las dificultades que se iba a encontrar Bera Bera. En la repesca en la Recopa le tocó el Danubius Galati rumano, que a día de hoy continúa siendo el último clasificado de la Liga rumana, otro rival sin historial europeo reseñable ni jugadoras sobresalientes a nivel continental, pero que creó muchos problemas a las donostiarras, a pesar de que los dos encuentros se jugaran en Donostia, resueltos ambos con marcadores cortos y diferencias de tres goles en los dos partidos (48-42 en el global).

En octavos de final volvió a tocar el Laczpol polaco, lo que alimentaba los ánimos de revancha de Bera Bera, convencidas de que la diferencia de setiembre en Vibog (22-31) había sido excesiva, y que en parte se debía a que el equipo no se había acoplado aún lo suficiente tras la llegada de las cinco nuevas incorporaciones. Pero en la ida en Polonia recibieron un nuevo jarro de agua fría, un 32-20 que dejaba la eliminatoria prácticamente decidida.

Una semana después, en el Gasca, un Bera Bera desatado desarboló a un rival que vino demasiado confiado y, cuando quiso reaccionar, no pudo con un equipo donostiarra en racha y en vena de aciertos, con Eli Pinedo y Zoqbi al frente de sus compañeras haciendo un partido memorable. Bera Bera rindió incluso por encima de sus posibilidades ese día, mientras el Laczpol estuvo muy por debajo de las suyas. La combinación de ambos factores se tradujo en una remontada histórica, con un 29-17 que igualaba la eliminatoria a 49 goles, y decidía el mayor número de goles marcados fuera. Bera Bera ya estaba en cuartos.

Las dificultades se multiplicaban porque la Recopa se ha convertido en un gran torneo desde que acoge a los clubes que van quedando eliminados de la Champions. Y a Bera Bera le tocó uno de ellos, el Thüringer, el mejor equipo alemán de los últimos años. Allí no hay crisis económica -o al menos no se asemeja ni de lejos a la de aquí-, y ello se traduce en una plantilla muy fuerte, con jugadoras muy buenas en todas sus posiciones.

La ida jugada en el Gasca reflejó de la manera más cruda todas esas carencias que Bera Bera había ido disimulando como había podido. El recurso de Eli Pinedo en la 1ª línea -decisivo ante el Laczpol- ya no bastaba, y Thüringer acabó arrollando en los 20 últimos minutos (15-33), propiciando la primera derrota en casa, con el tanteador más bajo, y estableciendo la mayor diferencia en contra encajada en partido europeo. Ayer se repitió la goleada.

Hasta aquí lo que ha dado de sí la competición continental 2012-2013: 8 partidos con 4 victorias y 4 derrotas. El balance global es positivo, porque el equipo ha competido hasta donde ha podido, lo que le ha permitido superar dos rondas complicadas y estar dentro del partido los primeros 40 minutos ante el Thüringer. Pero de cara a la próxima temporada, con la Champions League en perspectiva (clasificadas directamente para la fase de grupos si todo va bien, o para la fase previa de nuevo si las cosas se torcieran), el equipo necesitaría reforzarse en su primera línea para mejorar sus opciones y disponer de una mayor variedad en su juego.

Pero eso dependerá de sus posibilidades económicas y, en caso de que no fuera posible aumentar los ingresos, lo más sensato sería mantener su línea: conformar un equipo del mismo corte del actual, luchador y apoyado en su fortaleza defensiva, que pelee en cada partido, y cuyo coste pueda asumir el club sin meterse en problemas. Un proyecto que sea sostenible y con vocación de perdurabilidad, cuyo objetivo sea no dar un paso atrás en su convicción de que el balonmano femenino vasco pueda competir al mayor nivel de forma profesionalizada, pero en la medida de lo posible. Las cosas están así, y habrá que diseñar el futuro sobre estas bases. Es lo que hay. J.C.E.

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