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«Un corredor limpio puede ganar»

El alemán Kittel se mostraba eufórico tras conseguir su primera victoria en el Tour, y en respuesta a las afirmaciones de Armstrong de la víspera subrayó que su victoria demostraba también que un corredor no necesita doparse para ganar una etapa en la ronda gala.

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Marcel Kittel (Argos) aseguraba al término de la etapa que era «el día más grande de mi vida. Pienso en toda la gente que me ha ayudado a conseguir esto», feliz por su primera victoria en el Tour, que le convertía en el primer esprínter en vestir el amarillo desde 1966. «Es un sueño que se hace realidad, todavía tiemblo. Es un día importante porque es mi primera victoria, porque me permite llevar el maillot amarillo y porque es la primera victoria del equipo», explicaba el ciclista alemán, recordando su llegada al equipo en 2011, el apoyo que había encontrado y el objetivo que se habían marcado de ganar una etapa en el Tour. «Aprecio los planteamientos de este equipo por un deporte limpio y la promoción de jóvenes corredores. Mi victoria demuestra también que un corredor limpio puede ganar una etapa en el Tour».

Juanjo Lobato (Euskaltel) se mostraba muy satisfecho de la primera etapa. «Es un inicio muy bonito. Subir al podio del Tour en el día de mi debut es para estar muy contento. Estamos en la mejor carrera del mundo y vestimos el maillot de líder de la montaña», resaltaba emocionado el corredor andaluz. «La escapada se ha hecho prácticamente de salida y el entendimiento ha sido bueno. En la reunión del bus sabíamos que habría movimiento fuerte desde la misma salida para conseguir el maillot, era un premio jugoso y nos han mentalizado de que en el Tour se pelea todo. Hemos salido muy motivados y hemos conseguido rematar el trabajo. Era muy complicado, pero lo hemos conseguido, así que satisfecho», destacaba. Lobato recordaba a «mi familia, novia y a Rufino. Mi familia y novia siempre han estado ayudándome, en los buenos y en los malos momentos. La ausencia de Rufino nos ha dejado un vacío muy grande, era una persona tremendamente volcada con el ciclismo y con el equipo. Siempre tenía una palabra de ánimo y hoy la hemos escuchado», concluía.

Mark Cavendish (Omega) todavía no se explicaba cómo se pudo producir la caída, aunque apuntaba que el incidente de la meta con el autobús atascado en la llegada pudo tener algo que ver. «Yo no me caí. El corredor que iba delante se cayó y le tuve que esquivar, me quedé bloqueado pero sin caer. No sé qué causó el problema, tal vez que escuchamos en la radio que faltaban cinco kilómetros para el esprint y luego que dos. Todos nos planteábamos: ¿dónde está la meta?. He tenido suerte de no caerme, pero algunos compañeros están lesionados».

Alberto Contador (Saxo), uno de los damnificados en la caída en los últimos kilómetros, sufrió un golpe en su hombro izquierdo y declaraba en la meta que se sentía bien, «aunque habrá que ver cómo estoy mañana -por hoy-». El madrileño se mostraba resignado, «en el Tour nunca se sabe lo que va a pasar. Ha habido una caída delante y yo la podía haber salvado, pero alguien no ha frenado detrás y me ha arrastrado. Parece solo chapa y pintura -bromeó restándole importancia-, habrá que poner mucho hielo. Espero que para la contrarreloj por equipo no tenga problemas para poner los codos en el manillar». Su director deportivo, Philippe Mauduit, añadía que «una caída produce moratones, pero es al día siguiente sobre todo cuando se siente el dolor».

Mauduit explicaba que al final se desató el caos «para la organización, para este formidable conductor del autobús, para el pelotón, para los aficionados...». El director del Argos Christian Guiberteau relataba la confusión que se generó tras avisar a los corredores por los pinganillos de que la meta se adelantaba tres kilómetros, para rectificar poco después. Caos.

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