GaraAzkenak - Paperezkoa - English Edition  |  Le Journal
EUS | ES | FR | ENG
 » PAPEREZKOA
  -Aurkibidea
  - EuskalHerria
- Jendartea
- Ekonomia
- Iritzia
- Mundua
- Kultura
- Kirolak
 » AZKENORDUA
 » ENGLISH EDITION
 » DOSIERRAK
 » DOKUMENTUAK
 » IRUDITAN
 » HEMEROTEKA
 » Produktuak
Gara > Idatzia > Jendartea 2006-06-12
Drogadictos de cuatro patas
Félix Rodríguez de la Fuente, de quien se han cumplido 25 años de su muerte, fue el que pronunció aquella frase de «aprende, hombre, que otros animales inferiores conviven, aman, compiten, luchan, pero no inventan armas, ni se drogan». Pues aquel gran naturalista cántabro se equivocaba, al menos, en su última apreciación. Muchos animales, quién sabe si todos, se emborrachan o «colocan».

En febrero pasado, una noticia hacía temblar a media Europa, atemorizada por el avance de la gripe aviaria, cuando en Viena, una bandada de pájaros chocaba contra la cristalera de un edificio. La alarma se desató de inmediato, el tiempo justo hasta que un análisis veterinario dio con la causa de aquella colisión múltiple: estaban borrachos. Así es, la bandada, del tipo ampelis europeo, ingirió grandes cantidades de una baya fermentada en su viaje desde el norte continental. ¡Menudos pájaros!

La noticia no dejaría de tener su lado de curiosidad, si no fuera porque viene a refrendar la idea de que, como apunta el experto sanitario Francisco J. Rubia, autor del libro ‘‘¿Qué sabes de tu cerebro?’’ (Temas de Hoy, 2006), «la droga ha sido consumida en todas las épocas y culturas de la humanidad. Es más, al parecer, no sólo el ser humano ha sido consumidor de estas drogas, sino que muchos otros animales lo han hecho y, probablemente, han inducido al hombre a imitarlos». El porqué... Sencillo: «Puede enmarcarse en una búsqueda general del placer».

Elefantes borrachos

Probablemente esto es lo que llevó en 1985 a una manada de 150 elefantes, en la región de Bengala Occidental, a asaltar un laboratorio clandestino de alcohol y beberse ingentes cantidades. La borrachera fue tal que no sólo destrozaron casas de ladrillo y cabañas, sino que mataron a cinco personas. En Africa, por ejemplo, se sabe que estos paquidermos gustan de probar ciertos frutos de distintas especies de palmas, los cuales fermentan de manera rápida y producen alcohol etílico concentrado hasta un 7%.

Esta curiosidad, digna de un programa de vídeos de primera, es una de las múltiples que recoge en su libro ‘‘Animales que se drogan’’ (Editorial Cáñamo), el entobotánico y entomicólogo italiano Giorgio Samorini. «Ese comportamiento de los elefantes es cultural, se transmite de padres a hijos. Se ha estudiado que si se les aisla, lo desconocen», aclaraba el propio autor en una entrevista.

Cabras cafeinómanas, renos micófilos, pájaros ebrios, hormigas adictas al néctar... Hoy se sabe que más de trescientas especies animales consumen drogas, si es que no lo hacen todas. Muchas han servido, incluso, de guía al ser humano para introducirse en ese mundo de la evasión de lo cotidiano. Por ejemplo, algunas tribus siberianas al ver cómo sus renos ingerían amanita muscaria y conseguían un peculiar estado de ebriedad (por cierto, se dice que después la carne de ese animal y hasta su orina, son sicoactivas), decidieron también probarla. Y seguramente no han sido los únicos avispados observadores.

Los pigmeos en Gabón y el Congo ya lo hicieron también, al ver cómo gorilas y mandriles ingerían la raíz de una planta de nombre iboga, justo antes de las peleas, para una vez hecho el efecto, enfrentarse. Los jabalíes y los puercoespines también son consumidores de estas raíces. Hasta el mismísimo Darwin ya anotó este comportamiento animal en cabras, monos y determinadas aves.

Giorgio Samorini tiene su particular drogadicta: la cabra, sí, la p... de la cabra. Incluso confiesa que una le atacó para comerse unos hongos alucinógenos que llevaba en la mano. Precisamente, es la cabra la que nos ha descubierto a los humanos muchos hongos y bayas con contenido excitante, sin ir más lejos, el café. O el khat, una planta aromática que se masca en Oriente Medio.

Otros muy habituales consumidores de drogas son los ratones. Suelen ser vistos en los fumaderos de opio, donde les encanta olisquear el humo resultante. Incluso, recuerda Samorini, en alguna ocasión estos roedores han hecho desaparecer más de un alijo de droga incautado por la Policía.

Hormigas embriagadas

El caso de ciertas hormigas es todavía más llamativo, ya que, digamos de alguna manera, cultivan sus propios estupefacientes. Unas en concreto suelen coger prisionero a cierto coleóptero, al que alimentan y cuidan, de manera que de su vientre exuda gotas de una sustancia que las hormigas chupan con el fin de embriagarse. También a las moscas les gustan esos estados de embriaguez. Lo hacen succionando el ácido iboténico que extraen de la caperuza roja de la amanita muscaria. Por cierto, los sapos, sabedores de ello, vigilan estas setas para así capturar a las moscas; comer, y de paso servirse una copita.

Los plácidos y simpáticos koalas australianos no sólo se alimentan de las hojas de eucalipto para llenar el estómago, sino también por su efecto narcótico y relajante. En California se sabe que los petirrojos se relamen con los frutos del acebo, logrando una desorientación aérea de cuidado. Gatos que se atolondran con una especie de menta llamada nemeda, estorninos que utilizan hierbas aromáticas para sus nidos, lémures que se restriegan con los milpiés para beneficiarse de uno de los componentes activos que estos últimos utilizan para defenderse, jaguares que alucinan con las hojas de yaque, monos ebrios de comer caña de azúcar... Como la vida misma. -

GASTEIZ



El chiste del conejito «sano»
Un conejito está corriendo por la jungla cuando ve a una jirafa que se está haciendo un porro. El conejito se para y le dice a la jirafa: «Amiga jirafa, no te fumes ese porro. Mejor te vienes a correr conmigo, ya verás qué sano es». La jirafa se lo piensa y decide tirar el porro y seguir al conejito. Los dos están corriendo por el bosque y descubren a un elefante a punto de esnifarse una raya de coca. El conejito se acerca al elefante y le dice: «Amigo elefante, deja de esnifar coca y vente a correr con nosotros, verás qué bien». El elefante se lo piensa, tira su espejo con la raya y decide seguirlos.

Están los tres corriendo cuando, de pronto, se encuentran con un león que está a punto de inyectarse una dosis de heroína. El conejito le dice: «Amigo león, deja el pico y ven a correr con nosotros, ya verás lo bueno que es». El león se acerca al conejo y le pega un puñetazo monumental. Los otros animales, escandalizados, preguntan al león: «¿Por qué has hecho eso? El conejito sólo quiere ayudarnos». Y el león responde: «¡Es que este conejo me hace correr como un imbécil cada vez que se toma un éxtasis!».


 
Inprimatu
...Albiste gehiago
Iritzia
La guerra como razón de Estado
Euskal Herria
«Herritarron hitza eta erabakia praktikan jartzeko unea da»
Mundua
El Ejército israelí «es el más ético del mundo», asegura el sucesor de Sharon
Mundua
El fin de un mito
Kirolak
Luperini y un podio de lujo elevan el prestigio
Kirolak
Robben acerca a Holanda a octavos
Kirolak
Irán echó por la borda su buen trabajo
Kirolak
Los penaltis se interponen en la hazaña
Mundua
El relator de la ONU contra la Tortura denuncia el «cinismo total» de EEUU
  CopyrightGara | Kontaktua | Norgara | Publizitatea