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julio ibarra Bilbo

Policía ejemplar

Siempre he mantenido que las leyes, cualquier norma, se acata mejor cuando quienes velan por su cumplimiento la aplican con flexibilidad. Sabido es que la flexibilidad de cintura resulta inversamente proporcional al peso hasta de la ley, cuestión de estética, pero también de ética. Lamentablemente a mí, partidario de los miramientos, son pocas las cinturas que me hacen girar la cabeza para admirar a quien mira por los demás.

Pero aunque las cinturas con sobrepeso de alargada autoridad al cinto sean las más comunes, hay agentes excepcionales que confirman la regla. Confirman y lo que es más importante legitiman la regla, la regla entendida como ley.

Quienes me conocen saben a que límites puede llegar mi despiste al volante, que por insospechados pueden llegar a ser sospechosos. La cuestion es que hace unos días, tras una larga jornada de trabajo me vi obligado a salir de Bilbao callejeando al volante por un recorrido que no es el habitual, por mi nuevo Bilbao repleto de señales en el suelo, en ambas aceras y semáforos dobles (con giro a derecha o izquierda según gustos, que hay que ser políticamente correcto y más en campaña electoral). Pero también en este caso había una opción ilegalizada. CB, Carril Bus. Tenía claro que mi opción era la izquierda pero había dos, una casi de derechas y otra izquieda izquierda. Sin periodo de reflexión por las prisas del de atrás elegí la segunda justo al paso de una patrulla municipal que me da el alto. Pues bien, ese agente de la autoridad tenía la cintura que mencionaba. Cintura fina que no significa vista gorda. Vista para tener el miramiento que digo que admiro. Pare, sepa, aprenda y corrija. No hubo multa porque no había malicia, hubo comprensión porque había propósito de enmienda. Con la ley en la mano, mano izquierda para el del giro a la izquierda imposible. En nombre de la ley un hombre de ley, un policia ejemplar.

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