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Ecologistas y ganaderos piden que se alimente a los buitres de Karrantza

Ecologistas y ganaderos no se ponen de acuerdo sobre si los buitres que sobrevuelan los montes de Ordunte son demasiados o no, pero sí coinciden en que «tienen hambre» y hay que darles de comer. Critican así el cierre del comedero, decidido por la Diputación.

KARRANTZA

La aparición de la enfermedad de las vacas locas -encefalopatía espongiforme bovina- dio pie a una serie de medidas y normas tendentes a atajar al máximo su contagio a animales y personas. Una de esas normativas provocó el cierre de comederos para buitres, en los que se depositaba carroña para alimentar a esta aves.

El muladar o comedero de Ordunte, en el Valle de Karrantza, comenzó a funcionar en junio de 1987, y desde entonces ha contribuido a la recuperación paulatina de las poblaciones de buitre leonado, alimoche y milano real, que tienen colonias, nidos o dormideros en un radio de 25 a 50 kilómetros.

La decisión de la Diputación Foral de Bizkaia de cerrar este comedero ha sido contestada tanto por grupos conservacionistas como por algunos ganaderos, porque no entienden que los responsables forales hayan cortado el único suministro de comida estable de estas aves que existía en todo el herrialde.

De hecho, los ganaderos han denunciado que se han visto afectados por los ataques de buitres a sus animales. María Jesús Cortés, de Lanestosa, perdió hace unas semanas una vaca de tres años recién parida y a su cría tras ser atacadas por un grupo de buitres en pleno monte, y afirma conocer a otros ganaderos de la zona que en los últimos meses también han perdido ovejas y vacas.

Asegura que hasta hace un año no se habían conocido ataques de buitres a animales vivos, sí a los que se encontraban enfermos, y considera que hay «muchos buitres, en exceso, y no hay comida para todos». «Cuando estaba abierto el muladar no pasaba nada», señala.

Desde la Sociedad de Ornitología SEO-Birdlife aseguran que los ataques al ganado no forma parte del comportamiento habitual de las aves carroñeras, pero el cierre drástico del comedero y la falta de comida en el monte puede haber modificado esas pautas.

Recuerdan que los buitres siempre se han alimentado de la placenta de los animales recién paridos, pero la ansiedad que les genera la falta de alimento que están sufriendo provoca que las aves no esperen a que la placenta se desprenda totalmente y se abalancen sobre ella.

La SEO considera necesario crear excepciones a la retirada obligatoria de cadáveres de aquellos animales que no se ven afectados por la encefalopatía espongiforme bovina, y que las administraciones revisen los lugares adecuados para el depósito de animales y permitan la creación de nuevos comederos.

EHNE: control planificado

El sindicato agrario EHNE estima necesario compatibilizar la gestión ganadera con aspectos ambientales, para lo cual cree conveniente la reapertura de la buitrera y la pervivencia de poblaciones de buitres en la zona, pero con «un control y seguimiento bien planificado», algo que ha siso «inexistente» hasta la fecha.

Por su parte, la asociación Karrantza Naturala critica que la Diputación decidiese cerrar el comedero «de manera unilateral» y considera que debería elaborarse un estudio riguroso sobre la situación del buitre antes de tomar una medida que debería ser consensuada entre organizaciones medioambientales y ganaderas.

ataques a ganado

Los ganaderos del entorno de Karrantza aseguran que se ven obligados a guardar en establos a las vacas a punto de parir, para evitar que sufran ataques por parte de los buitres hambrientos.

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