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Cada vez es mayor el equilibrio entre los puntos conquistados lejos de El Sadar y en campo propio

El 0-5 confirma la trayectoria ascendente rojilla a domicilio

Es la victoria más contundente en Liga que ha firmado la escuadra navarra en toda su historia como visitante

Natxo MATXIN | IRUÑEA

Debido a la poca importancia de los puntos, quizás haya muchos aficionados que no le den el merecido valor al 0-5 que cosechó el sábado Osasuna en el Ruiz de Lopera, pero la realidad es que el resultado fue un hito histórico en la trayectoria visitante de la escuadra navarra en la competición doméstica.

Jamás el equipo rojillo había firmado una victoria tan contundente en Primera División en otro estadio, lo que confirma la importante ascensión en su trayectoria a domicilio de las últimas temporadas. La paliza más amplia y cercana en el tiempo -no exenta de su carga emocional por el rival al que se le infligió- fue el 0-4 del 30 de diciembre de 1990 obtenido en el Bernabéu.

No era, sin embargo, la única vez en la que los navarros conseguían ese resultado, también lo hicieron en la 1957-58 ante el Valladolid. Además, el cuatro no es un número al que estén desacostumbrados en los últimos tiempos. Aunque encajando algún gol, la temporada pasada le endosaron esa cifra al Espanyol (2-4) y en la presente lo han hecho con el Villarreal y el Levante, ambos acabaron con un 1-4 favorable a los rojillos. Para ser justos, habría que recordar que en la 1953-54, el club de la Plaza del Castillo se impuso al Sporting de Gijón por 3-4.

Sin embargo, hasta ahora nunca había conseguido subir a su casillero el número cinco rindiendo visita a un oponente, al que además también le endosó una manita en la ida (5-1), en un encuentro que cerró la magnífica etapa firmada en diciembre y la primera mitad de enero.

Sí que los navarros han logrados parecidos guarismos e incluso superiores en envites, pero en este caso en propio feudo. Dejando a un lado marcadores de los años cincuenta -época en la que primaban los ataques sobre las defensas-, de la historia reciente rojilla cabe destacar un 6-1 al Cádiz en la 1981-82 y un 5-0 al Espanyol en la 1984-85.

Dinámica foránea favorable

Osasuna ya no es aquel conjunto que deambulaba a merced de su rival en los desplazamientos y confiaba su mejor rendimiento a la fortaleza de El Sadar. La dinámica más reciente muestra que la suma de los puntos cosechados lejos del estadio iruindarra tiende a igualarse con respecto a los caseros. La presente campaña es ejemplo de ello: los de Ziganda llevan en su haber 24 puntos obtenidos en su campo y 22 como visitantes, unos números muy similares a los de la 2003-04.

Por hacer una comparativa con otras escuadras de la Primera División, el rey a domicilio -si se le puede poner ese calificativo a un once que va a pelear en la última jornada por no descender- es el Celta, el único que acumula más puntos como foráneo (21) que como local (15). Detrás de los gallegos, sólo Real Madrid (37-36) y Athletic (19-18) tienen una menor diferencia entre ambos parciales con respecto a la mencionada de Osasuna.

Veintena de puntos

Rara ha sido, además, la temporada en la última etapa rojilla en la máxima categoría futbolística -desde la 2000-01- en la que no se han llegado a la veintena de puntos conseguidos en otros estadios o se ha estado muy cerca de ellos. La excepción fue hace dos campañas en la que sólo se sumaron 13.

Cifras muy alejadas de las que se firmaban en la década de los años ochenta, cuando llegar a los dos digitos en el cómputo final de los réditos a domicilio ya era todo un éxito. La palma se la llevó la 1982-83 -con 18 equipos-, en la que únicamente se totalizaron dos puntos, fruto de sendos empates.

El 0-5 ante el Betis supone un nuevo hito en el primer año como entrenador del Cuco Ziganda, quien ya batió otro récord acumulando siete victorias consecutivas en la presente temporada. En el lado contrario, el técnico de Larraintzar también será recordado por firmar la peor segunda vuelta casera de la historia.

Fernandez, cesado

La primera consecuencia del 0-5 en el Ruiz de Lopera fue la destitución ayer de Luis Fernández como entrenador del Betis. El técnico tarifeño será sustituido por el entrenador del filial, Paco Chaparro.

Sola, a la estela de quien le hizo debutar

Con la obligada precaución hacia un deporte que está acostumbrado a fagocitar a estrellas en ciernes, la fulgurante aparición de Kike Sola va a aportar un plus de interés para el aficionado en un final liguero en el que la plantilla rojilla espera con muchas ganas la visita del Atlético de Madrid tras lo ocurrido en la primera vuelta.

Tras casi dos décadas en las que la factoría de Tajonar no ha dado los frutos apetecidos en lo que a presencia de jugadores ofensivos canteranos se refiere -o no se ha tenido la suficiente paciencia y continuidad con algunos de ellos-, la llegada espectacular de este delantero de 21 años abre nuevas expectativas de cara a configurar la plantilla para la próxima temporada en una línea en la que el equipo va a estar muy necesitado.

Con la misma edad en su puesta de largo que la que tuvo en su día el entrenador que le ha hecho debutar en la Primera División, Sola ha batido todos los récords de la entidad rojilla, ya que no ha habido ningún jugador en la más reciente historia del club en la máxima categoría que haya conseguido anotar dos goles en su primer encuentro en la elite futbolística y, además, en poco más de un cuarto de hora.

Aunque todavía se antoja muy pronto como para aventurarle una trayectoria brillante a este joven futbolista, la realidad es que, tras lo visto en el Ruiz de Lopera, son ya muchos los que ven en él al futuro Cuco que comenzara a labrar su palmarés un 13 de diciembre de 1987 y que se inició en su faceta goleadora a la semana siguiente ante el Mallorca.

Será ahora el propio Ziganda el que se vea en la obligación de atemperar euforias desmedidas y poner equilibrio a la asombrosa irrupción del chaval, quien ya, al menos, se ha ganado un merecido hueco en la próxima pretemporada del primer equipo.

N.M.

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