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EL AFÁN DE RIQUEZA UNE A LA SAGA DE LOS ROTHSCHILD

Dos siglos después de que la banca de bancas iniciara la expansión de su imperio por Europa, las dos ramas de la familia Rothschild, la francesa y la inglesa, han sellado un matrimonio, nunca mejor dicho de conveniencia. La hija afortunada de esa fusión se llama Société Paris-Orléans.

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Arantxa MANTEROLA

En competencia con Rockefeller, seguramente será Rothschild uno de los nombres que más frecuentemente se asocia cuando se hace mención a fortunas. La comparación a nivel cuantitativo entre ambas sería tarea harto compleja pero, a tenor de la extensión del imperio financiero y económico de la saga de los Rothschild, no resulta aventurado colocarla entre las más elevadas del reducido club de las grandes fortunas mundiales.

Ahondando en la osadía, tampoco habría mucho riesgo de errar si se afirma que, además, seguirán en dicho club por mucho tiempo ya que, por lo menos en cuanto al sector de la banca se refiere, los Rothschild hacen lo posible para mantener y, como buenos banqueros, aumentar su patrimonio.

Así, 200 años después de que comenzara la expansión de su imperio por Europa, las ramas francesa e inglesa de la célebre familia de banqueros acaban de finiquitar la fusión de sus capitales en una única sociedad de jurisdicción francesa: la Société Paris-Orléans. En realidad, se trata de la culminación de una operación comenzada hace cuatro años cuando unificaron la gestión de sus actividades bancarias en Concordia, una estructura de gestión común creada al efecto.

Paris-Orléans ha adquirido por 446 millones de euros la participación de la rama inglesa en el holding bancario Concordia BV. La operación se realizará a través de la emisión de 647.000 acciones y en dinero «contante y sonante». Se creará una entidad nueva, una sociedad familiar que poseerá el 51,10 % del capital de Paris-Orléans y que garantizará «la unidad, la perennidad y la independencia» del grupo bancario.

El principal accionista y directivo de la rama inglesa, Sir Evelyn de Rothschild, de 75 años, va a dejar en manos de sus tres hijos (Jessica, Anthony y David) la participación en la nueva sociedad, mientras que él recibirá aproximadamente la mitad del monto de la operación de emisión de acciones. El nuevo grupo calcula que, tras esta emisión, la capitalización en bolsa de Paris-Orléans será de 1.200 millones de euros.

Rama francesa

El presidente de la nueva entidad será, cómo no, otro Rothschild, pero de la rama francesa. Concretamente David de Rothschild, de 64 años, que actualmente preside RCH (Rothschild Continuation Holding) sociedad que controla el conjunto de las actividades bancarias del grupo.

Fueron él y su primo Nathaniel quienes, en 1981, cuando el establecimiento bancario familiar fue nacionalizado tras la llegada del socialista François Mitterrand a la presidencia de la República, refundaron la firma familiar bajo la denominación Paris-Orléans con la ayuda de Eric (otro primo) y Edouard (su hermanastro) que, poco a poco, se alejaron del mundo de la banca para dedicarse a otras actividades.

Sin embargo, Eric de Rothschild, que actualmente dirige el dominio vitícola del célebre vino bordelés Château Lafite-Rothschild y es considerado como el guardián del templo familiar, presidirá el Consejo de Vigilancia de la entidad recién fusionada y poseerá la mayoría de las acciones.

Rivalidades

Como en cualquier familia también en ésta, por muy poderosa y rica que sea, afloran rivalidades y viejos conflictos. El nuevo presidente de Paris-Orléans, David de Rothschild, deberá estar muy atento a las maniobras de Lord Jacob Rothschild cuyas ganas de venganza, a pesar de sus 71 años, no han remitido desde que en 1980, como consecuencia de un «golpe de estado» fomentado por su propio padre, tuvo que ceder la presidencia de la banca londinense N.M. Rothschild & Sons a su primo Evelyn. Este ha sido el artífice por la parte inglesa de la unificación de las dos bancas..

El lord que ejerce en el mundo de las finanzas posee una compañía de inversiones (RIT Partners) especializada en operaciones de bolsa y, aprovechando un proyecto de compra del banco holandés ABN Amro por parte de Barclays, ya ha lanzado algunos signos de guerra a David Rothschild que es miembro del Consejo asesor de Amro y favorable a la operación.

El 40% de las acciones del grupo holandés está controlado por especuladores dispuestos a todo para hacer que suban las cotizaciones en bolsa y Lord Jacob Rothschild es alguien que posee gran influencia en el sector especulativo. De hecho, ayudado por su hijo Nat, ya hizo fracasar una operación parecida en 2005.

Es posible, pues, que la divisa de los Rothschild «Integridad, Industria, Concordia» quede, una vez más, un tanto arrinconada. Sea como fuere, lo que parece evidente es que lo que no quedará relegado es el común denominador y la principal motivación de una estirpe de banqueros que ha sobrevivido a distintos trances históricos y a un sinfín de cambios políticos: acumular riquezas.

DOS PATRIARCAS DE LA DINASTÍA ACABAN DE FALLECER

A escasos dos meses de intervalo, dos de los patriarcas de la rama francesa han fallecido. El 5 de agosto moría en el Tirol, a los 90 años, el barón Elie de Rothschild que fue precisamente quien, tras haber servido con las tropas aliadas en la II Guerra Mundial, retomó el dominio vitícola Lafitte que fue confiscado a la familia durante la ocupación nazi y que es dirigido hoy por su sobrino Eric. Además de poseer el 25% del capital del imperio familiar, haber dirigido el banco Rothschild AG de Zurich y participado a la reconversión de la compañía ferroviaria Paris-Lyon-Marsella en una cadena de hoteles y restaurantes, era una gran coleccionista de obras de arte y conocido mecenas.

El también barón Guy de Rothschild fallecía, por su parte, el 13 de junio pasado en París a los 98 años. Era el padre de David, la cabeza visible de la nueva entidad Paris-Orléans y de Edouard que adquirió en 2004 la mayor parte de las acciones del diario «Libération» y que, siguiendo la afición de su padre, es un gran adepto de la hípica. Guy de Rothschild dirigió el imperio bancario de la rama francesa y, además de la citada expropiación de 1981, también sufrió la de los nazis durante la ocupación. El gobierno colaboracionista de Vichy desposeyó a su familia de la nacionalidad francesa, así como de su patrimonio, por sus orígenes judíos. Rothschild huyó a los Estados Unidos y posteriormente se trasladó a Londres, donde se unió a la resistencia liderada por el general Charles de Gaulle. Tras la liberación, reconstruiría el banco en el Estado francés. Uno de sus colaboradores más conocidos fue Georges Pompidou quien se convertiría, más tarde, en presidente de la República. A.G.

UNA FAMILIA FINANCIERA

Fue Meyer Amschel, fundador de la dinastía, quien adoptó el patronímico Rothschild que significa «escudo rojo» en referencia al blasón que adornaba su casa de Franckfort. Desde joven mostró gran habilidad para cambiar viejas monedas y se convirtió en el banquero de la corte del ducado de Hesse. De sus cinco hijos, uno se quedó con él y los demás se establecieron en Viena, Nápoles, Londres y París a principios del siglo XIX. Son sus descendientes, con mención especial a David de Rothschild, quienes hoy continúan desarrollando la estirpe financiera.

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