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Sequía de juego y goles

Los equipos de Caparrós sólo han pasado dos veces de los 50 goles

Desde que el de Utrera entrena en Primera (2001), sus conjuntos únicamente han superado esa cifra en las campañas 2001-2002 y 2003-2004, en la que Baptista hizo 20 de los 56 tantos del Sevilla. Por contra, sus equipos nunca han recibido más de 45 tantos.

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Beñat ZARRABEITIA | BILBO

Tras ascender con el Sevilla en junio de 2001, Joaquín Caparrós se ha consolidado entre los técnicos de Primera División. Durante su primera etapa en la máxima categoría, el andaluz logró estabilizar el convulso barco del Sevilla, a quien clasificó para la UEFA en dos ocasiones. Allí, en el barrio de Nervión, puso junto a Monchi y Pablo Blanco las primeras piedras del gran equipo hispalense actual. Si bien es cierto que en el año de su centenario, 2005, Caparrós no consiguió los dos grandes objetivos del Sevilla: vencer la Copa o entrar en Champions. Un hecho que se maximizó debido a que su eterno rival, el Betis, ganó la Copa y fue cuarto.

Su siguiente destino fue A Coruña, donde encontró a un Depor, antes Súper, en pleno proceso de descomposición. El glorioso equipo de Jabo Irureta, tocó techo en la primavera de 2004 con la semifinal de Champions. Caparrós fue consciente de ello y quiso dejar Galicia para firmar por Osasuna en 2006.

Repasando sus siete años en Primera, se puede asegurar que los equipos del utrerano han sido siempre duros, rocosos y bien trabajados en defensa. Ahora bien, también hay un dato alarmante: las dificultades de sus conjuntos para hacer goles.

Una carencia que está siendo manifiesta en este `Año I después de Urzaiz'. Claro que el problema no viene de los delanteros, ya que Aduriz, con 4 goles, ha dado seis puntos a los rojiblancos. El embolado viene de la incapacidad de crear opciones claras a través de jugadas combinativas. Una situación que deriva en que el Athletic únicamente haya sido capaz de anotar siete tantos, cinco de ellos fuera de San Mamés.

Analizando la trayectoria de las escuadras de Caparrós, se puede observar que una de sus temporadas más fructíferas fue la 2001-2002. Aquel año, el Sevilla retornaba a Primera y los hispalenses marcaron 51 goles. Lo hicieron bastante bien repartidos, con Moisés¯ hermano de Gerardo, el jugador de la Real¯ con 13, como máximo anotador del equipo. Además, Nico Olivera y Reyes metieron ocho. Mientras, Casquero, verdugo bilbaino el miércoles, hizo siete. Un año más tarde llegaron los problemas cara puerta, ya que el Sevilla sólo metió 38 goles. Los más acertados fueron Reyes y Antoñito, con ocho y siete goles respectivamente. En la 2003-2004, Caparrós dio con la tecla para perforar el marco rival. Situó a Julio Baptista, fichado para jugar de pivote, de delantero y el brasileño respondió haciendo 20 de los 56 goles de su equipo.

En el último año del utrerano en Sevilla, 2004-2005, los hispalenses entraron en Europa siendo el segundo equipo menos goleador entre los 10 primeros de la tabla. Por ejemplo, hicieron 15 menos que el Athletic de Valverde. Esa campaña, Baptista volvió a brillar con 18 tantos, el 40% de los goles del Sevilla.

En su periplo gallego, Caparrós no tuvo un mal inicio. Cogió un grupo en cuesta abajo y logró salvarlo sin problemas. El primer año, con Tristán de máximo goleador, su equipo hizo 47 goles. El año pasado prescindió del andaluz, se quedó sin referencia y su equipo se quedó en unos pírricos 32 tantos.

Eso sí, en descargo de Caparrós, y del equilibro de sus conjuntos, cabe destacar también que nunca han encajado más de 45 goles en contra.

USTARITZ O PRIETO

Tras la expulsión de Amorebieta en Getafe, Ustaritz o Luis Prieto se jugarán un puesto en el eje de la zaga. Todo para enfrentarse al Recre, el domindo a las 21.00, en un partido donde ya se usará el balón amarillo.

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