GARA > Idatzia > Jo puntua

Jakue Pascual Sociólogo

¡Mardito roedore!

Es el juego del gato y el ratón. La metáfora refleja la dualidad de la condición humana en relación a los de su propia especie y a los de las demás. Y es que cuando el gato falta, los ratones bailan

Meneo el ratón. Su cola USB agita el puntero. Apple se la corta, Mighty Mouse. Mus musculus electrónico, roedor cibernético.

Ratones de cuentos, abducidos por la música del flautista, bailan «El Cascanueces». La narración del jesuita Coloma para el rey Bubi I se materializa en anécdota cotidiana: «Estimado Ratoncito Pérez. Siento que no puedas tener más que un diente, el otro me lo tragué mientras comía. Disculpa las molestias».

Ub Iwers crea en 1928 a Mickey Mouse y Disney le hace hablar: «Hot dogs, hot dogs!». Mussolini admira al aprendiz de brujo anticomunista. La ONU le declara símbolo de buena voluntad y en Hollywood graban su estrella. La Mickey Mouse Protection Act lo promueve como marca registrada, obligando a borrar sus dibujos hasta de las guarderías. Recientemente un sosias -Farfur- llama a la guerra santa. «No olviden mineralizarse y supervitaminarse», exclama Super Ratón al filo del suspense y la Guerra Fría. Terrytoons nos presenta a un portentoso ratón dotado de poderes hipnóticos y con la capacidad de voltear el tiempo. Caos y destrucción en torno a la persecución del gato y el ratón de Hanna y Barbera. Apetito, sadismo, confusión, juego e interés motivan el conflicto entre las especies de Tom y Jerry. Una breve estancia surrealista tras el Telón de Acero y vuelven a Hollywood imitando Tom al león de la Metro. «¡Andale! ¡Andale! ¡Arriba! ¡Arriba!»... Speedy González, el ratón más rápido del México estereotipado, pasa la frontera como un sputnik ante los bigotes de Silvestre... El epígono de Murieta expropia comida para sus compatriotas hambrientos. «Hey Rosita come to my house a comer frijoles y tortillas con chile». Pixie pregunta a Dixie si ha visto dónde se ha metido «ese gato bigotón». A la vuelta de la esquina Jinks espera con el atizador en alto. «Mardito roedore», murmura en andaluz.

Rasca y Pica, la serie preferida de Bart Simpson, parodia la historia de los dibujos animados. «Ellos pelean y muerden y pelean», repite la tonadilla mientras el ratón azul dinamita la cabeza del gato. Vivimos infancias rodeadas de ratones que ejercen de maestros de ceremonia. Así, Gus-Gus y Jack acompañan a la Cenicienta en su calabaza. Timoteo imparte clases de autoestima a Dumbo. El Topo Gigio manda a los niños «a la camita, a la camita». Los Rescatadores organizan el salvamento. Stuart Little es adoptado. Remy de Ratatouille es un pijo. Y Pinky y Cerebro, alterados genéticamente, planean la conquista del mundo. El humano y el ratón compartimos genes. Se producen ratones gigantes, fluorescentes y mutantes que ven en colores, poseen un 1% de humanidad cerebral y no temen a los felinos. Ya no estamos lejos del planeta Confluencia de McAuley colonizado por híbridos de ambas especies. Con su capacidad de adaptación, los ratones nos sucederán como especie dominante de la tierra. Del C57BL a la caja de Skinner y del ratón Knockout al clon Cumulina. Es el juego del gato y el ratón. La metáfora refleja la dualidad de la condición humana en relación a los de su propia especie y a los de las demás. Y es que cuando el gato falta, los ratones bailan. Lo decía Plauto, un ratón no confía su vida a un único agujero.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo