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Josep Maria Pou: «Bilbao me ha dado mucha suerte en mi carrera»

El laureado y premiadísimo actor Josep Maria Pou recibió ayer el Premio Honorífico Zinegoak en el transcurso de la inauguración del festival de cine gay-lesbo-trans que tuvo lugar en el Arriaga. Protagonista de «Barcelona (un mapa)», película con la que se abrió el certamen cinematográfico bilbaino, Pou habló horas antes de las historias que le gusta contar y de su relación con la capital vizcaina, ciudad a la que acude siempre que puede porque le «trae suerte».

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Karolina ALMAGIA | BILBO

Josep Maria Pou (Mollet del Vallés, Barcelona, 1944) estaba un día en el exterior del teatro donde actuaba, cuando escuchó la conversación de un matrimonio que dudaba entre entrar o no a la función. Leyeron el nombre del director en el cartel, leyeron el nombre de los actores y cuando llegaron al de Pou, la mujer dijo: «Sí, vamos a entrar, porque este señor sólo hace cosas interesantes». Desde entonces, contó ayer, siente una terrible responsabilidad cuando se trata de escoger los proyectos en los que participa.

Esta anécdota la contó ayer el propio Pou en Bilbo, en una rueda de prensa que dio, junto al director Ventura Pons, horas antes de recoger el Premio Honorífico del festival Zinegoak por defender, a través de sus personajes, los valores de la libre opción sexual. Dos de esos personajes -«los más interesantes de mi carrera cinematográfica», aseguró- los ha interpretado en las películas de Ventura Pons, como «Barcelona (un mapa)», que inauguró anoche el festival de cine gay-lesbo-trans y «Amic/Amat» (1992).

Historias íntimas

Para Pou, Ventura Pons es «como un ángel de la guarda que me lee los pensamientos y hace cumplir mis sueños». Y es que, en las dos películas, el realizador catalán se ha adelantado a los deseos de este animal de teatro. «En ambas se produjo el mismo fenómeno: vi la obra de teatro, me gustó, me lamenté por no haber sido yo quien encarnara a ese personaje y, al de un tiempo, me llamó Ventura diciéndome que iba a llevar la obra al cine y ofreciéndome justo el papel que yo quería», contó ayer el actor.

«Barcelona (un mapa)» narra la vida en un viejo piso del Ensache barcelonés de seis personajes, arquetipos contemporáneos de la soledad urbana. Junto a Pou, Nuria Espert, Rosa María Sardà, Jordi Bosch, Maria Botto y Pablo Derqui realizan un trabajo «que pasará a la historia», según el director. «Rodar con Ventura Pons es estar en estado de gracia, es como tener una experiencia religiosa -señala Pou-. Mima, cuida, respeta y valora el trabajo de los actores como muy pocos directores lo hacen. Y te hace sentir que estás haciendo algo muy especial». Además, las historias que cuenta Ventura Pons coinciden con las que le gustan a Pou. «Hace un cine que no es habitual, habla de historias íntimas y personales, ésas son las historias que a mí me interesa contar».

Josep Maria Pou habló ayer largo y tendido de su relación con Bilbo, ciudad que, aseguró, le «trae suerte». «Bilbao ha sido fundamental en mi trayectoria. Todavía recuerdo, precisamente porque fueron las primeras, las críticas que me hicieron aquí al principio de mi carrera. En los últimos años, esa relación ha ido a más: aquí recibí los Premios Max por `La cabra o ¿quién es Silvia?', espectáculo con el que he venido dos veces: primero al Arriaga y después 14 días al Euskalduna. Así que este premio de Zinegoak es la guinda de la tarta que Bilbao siempre tiene para mí».

El popular inspector Ferrer de la serie «Policías» despidió hace un mes al espectáculo teatral que más éxito le ha dado -«he matado ya a la cabra, después de dos años y medio de convivencia»- y ahora se dedicará a la dirección del Teatro Goya de Barcelona, cuya reapertura se prevé para el próximo otoño. Pero, «como no puedo estar quieto», mientras espera que se estrenen sus dos últimas películas, prepara un monólogo sobre Orson Welles con el que recorrerá los teatros durante el verano. «Lo traeré a Bilbao, eso seguro».

SOLEDAD

Rodada en catalán, «Barcelona (un mapa)», que hoy se proyectará en los Capitol, narra la historia de seis personajes, prototipos de la soledad urbana, en un piso del Ensanche barcelonés.

Zinegoak arranca con un completo programa

Desde ayer y hasta el domingo que viene, el Teatro Arriaga, los cines Capitol, la sala Bilborock y el auditorio de la FNAC sirven de marco al festival Zinegoak, que proyecta largometrajes de ficción, documentales y cortos con temática gay-lesbo-trans.

Entre los largometrajes figuran bastantes títulos asiáticos y tres óperas primas españolas: «Spinnin. 6000 millones de personas diferentes», de Eusebio Pastrana, con premios del público en Madrid y Barcelona; «Dos miradas», de Sergio Candel, una minimalista historia de dos mujeres en el desierto de Atacama; y «Clandestinos», de Antonio Hens, que tiene por marco «el entorno abertzale». Además, hay tres directores que repiten en Zinegoak: el filipino Aureaus Solito que en 2007 compitió con «El florecimiento de Maximo Oliveros» y esta vez trae «Tuli», nuevo acercamiento a la adolescencia y la homosexualidad; el suizo Lionel Baier («Garçon Stupide», 2005) que proyectará la «divertida y filosófica» «Comme des voleurs»; y Angelina Maccarone, ganadora el año pasado con «Unveiled», que ofrecerá «Vivere», sobre tres mujeres de diferentes generaciones.

K.A.

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