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«Tomamos bastante de las formaciones clásicas, pero no hacemos `revival'»

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Asier S. Breaker

Guitarra de Soulbreaker Company

Los gasteiztarras The Soulbreaker Company ven publicado en estos días su segundo álbum, «The pink alchemist» (Alone Records). Once canciones del mejor hard-rock setentero para un sexteto que mantiene su formación intacta desde hace más de un lustro.

Pablo CABEZA | BILBO

Lo habitual es que los discos debut sean los más atractivos de la discografía de una banda: juventud, imaginación, sin hipotecas ni familia que cuidar, años definiendo el repertorio... Sin embargo, hay casos que rompen tendencias, como ocurre con «The pink alchemist», el nuevo cedé de Soulbreaker Company, respecto a «Hot smoke & heavy blues», su disco debut de 2005, pues las once canciones de la reciente entrega suenan aún más libres y audaces. El rock blues, el soul y el heavy de los setenta se turnan en vigilias donde se permite la entrada de vientos y el cruce tanto con sórdidos ambientes («Blood that you wish») como con resplandores emocionales del estilo de «No more tears about it», una balada en la mejor línea de unos Blind Faith. Cautivos de su escucha, de las infinitas formas de sentir sus canciones, «The pink alchemist» revisa con autoridad a clásicos como Zeppelin, Black Sabbath, el rock blues de T.S. (Tony) Mcphee -extraordinario guitarrista-, primeros Deep Purple, sicodelia, cabalgadas, Mountain... Munster Magnet.

Desde Gasteiz, The Soulbreaker Company, con su flexible y entonada voz, la profunda densidad rítmica, el terciopelo del Hammond, la evocación de los vientos y las brillantes guitarras de plata, escriben uno de los discos de la temporada, «The pink alchemist». Seguidamente Asier S. Breaker, guitarra de la banda, aclara aspectos y detalles del disco y banda.

«The pink alchemist» es más ambicioso que el precedente. ¿Se debe a evolución, a la producción?

El disco está producido por nosotros y José López (técnico gaditano). Desde siempre nos han encantado esas pequeñas/grandes producciones de discos de Led Zeppelin, Grand Funk, Funkadelic o el soul de los setenta, donde los arreglos eran parte muy importante del disco y la verdad es que antes de entrar al estudio teníamos ya algunos en mente. Otros fueron improvisados en el estudio, muchos de ellos ideas de José, el califa de las producciones.

No es sencillo grabar a un sexteto, menos aún si se cuenta con tantos detalles, fraseos...

Sí. Sobre todo a la hora de mezclar. Las bases rítmicas del disco las grabamos en un par de días y creo que el resto de guitarras y órgano estaban en otros dos días. Pero luego empezó todo el cristo de colaboraciones y mezclas y eso sí que se alargó hasta el infinito. Encima hubo que repetir algún arreglo, porque, a la hora de grabarlo y después de unas cuentas cervezas, dábamos el visto bueno y entonces llegabas al día siguiente y era una mierda pinchada en un palo (risas). Pero sí que mola cuando lo escuchas y encaja.

Vuestro vocalista, Jony, es una envidiable mezcla de Robert Plant, Jack Bruce, Ozzy Osbourne, David Byron, Leslie West... ¿con qué discos se ducha?

Todos los que has citado le encantan, sin duda, pero me acuerdo que cuando le conocí en el instituto era un gran fan de James Hetfield, ya sabes, de cuando Metallica y James eran imbatibles. Por ahí ya escuchábamos discos de Black Sabbath y Led Zeppelin y, como es lógico, vas profundizando y te encuentras con Cream, Jethro Tull, Stones... Personalmente tenía los vinilos de mi aita y me acuerdo de que los pasaba a cinta y los escuchábamos en las pequeñas fiestas que montábamos. Creo que hoy en día sería complicado ver a Jony duchándose, pero, en caso de hacerlo, estaría escuchando a Pentagram, Groundhogs, Aerosmith, Ottis Redding o MC5. Sí, te lo puedes imaginar en pelotas cantando «Sweet emotion», de Aerosmith.

¿Seis chicos de Gasteiz no han encontrado en la década que viven suficientes alicientes musicales?

Ya, pero es que no nos consideramos una banda revival. Tomamos bastante de las bandas clásicas, pero creo que no sonamos como ellas. Me encantan bandas como Raging Slab o Monster Magnet, tienen el punto de mira en grupos de hace treinta años, pero suenan a ellas desde el presente, y para mí ya son pequeños clásicos también.

¿Cuáles son sus bares o lugares de subsistencia?

¡Oh! Esta es buena: si hay algo que nos gusta más que hacer música, es beber cerveza (risas). Nos solemos mover por bares del Casco Viejo, como el Gora, el Abuelo, que lo acaban de volver a abrir, el 1900, el Nuevo... A mí me gustan los cómics y los libros y suelo ir a Zuloa, en la calle Correría. Para comprar vinilos acaban de abrir Electra Store.

¿Es complejo dedicarse a un estilo tan rico y espectacular, pero, sin embargo, con escasa repercusión en el público?

No. El negocio está jodido, pero cuando empezamos ya lo estaba, así que, como no hemos conocido nada mejor, no nos importa.

¿Y puede aconsejar alguna escucha que esté realizando ahora?

Últimamente estoy escuchando una y otra vez «Something/ Anything», de Tod Rundgren. Me parece una obra maestra del pop rock. No soy muy fan de lo que ha hecho después, pero ese disco me encanta, es increíble. Hace unos años se reeditó en cd y doble vinilo. El otro podría ser «Trip thru hell», de C. A. Quintet, que es una obra maestra de la psicodelia de finales de los años sesenta. Sólo sacaron este disco, oscuro, triposo y ácido. Como una mezcla imposible entre Stooges y Love.

malos tiempos

«El negocio está jodido, pero cuando empezamos ya lo estaba, así que, como no hemos conocido nada mejor, no nos importa»

años setenta

«Desde siempre nos han encantado esas pequeñas/grandes producciones de discos tipo Led Zeppelin, Grand Funk, Funkadelic o el soul de los 70»

«Coincidiríamos todos en el primero de Zeppelin»

¿Quiénes están tras los seudónimos del disco?

Andoni Ortiz (batera) tiene cara de tener de 20 a 50 años, depende del día que le pilles. Nos conocemos desde hace quince años y también toca en Dixon II. José J. Manzanedo es un tipo peculiar, diría que tiene unos 27 años y empezó a tocar con Andoni en The Conner, rollo entre Kyuss y Screaming Trees. Jony Moreno (cantante) ha empezado a currar; se le ve más mayor, como más sabio. Dani Trignanes (guitarra) también estuvo en The Conner y es el más mayor; sólo Dios sabe los que lleva en nuestro mundo. Para Txiki (teclas) esta es su primera banda y bueno, a este sí que le jode que digan su edad. Yo toqué en Nublia, la banda más punk de Gasteiz, todavía en activo, y toco en Dixon II, que hacemos una especie de Basque Country Monster Heavy Psych. No me acuerdo de lo que hice ayer, así que menos de mi edad.

¿Y todos estos chicos tienen cuatro discos en el altar?

Un centenar por lo menos (risas). De elegir cuatro, creo que coincidiríamos todos en el primero de Led Zeppelin, el «Master of reality» de Black Sabbath, el «Street survivors» de Lynyrd Skynyrd y, no sé, «Rocks» de Aerosmith. Sí, creo que esos cuatro están bien.P. C.

Ficha

Viernes 7: Kafe Antzokia, de Bilbo. Hora: 22.00 h.

Precio: 10/12 euros.

Banda invitada: Desde Gasteiz, Obligaciones. Una de las formaciones más solidas y brillantes de la escena punk-rock.

Sábado 8: Helldorado, de Gasteiz. Hora: 22.00 h.

Precio: 10/12 euros.

Banda invitada: Desde Bilbo, Positiva. Formación orientada hacia los sonidos hard-rock heavys de los setenta.

Grupo: The Soulbreaker Company.

Título: «The pink alchemist».

Formato: Cedé de once canciones.

Sello: Alone Records.

Fecha edición: Ya a la venta, tiendas y web.

Estilo: Rock setentero, rock y blues, heavy-rock, soul, sicodelia...

Contacto: <www.alonerecs.net>, <thesoulbreakercompany.com>.

un maestro

«Últimamente estoy escuchando una y otra vez «Something/ Anything», de Todd Rundgren. Es una obra maestra del pop rock»

EL CANTANTE

«Hoy en día sería complicado ver a Jony duchándose, pero, en caso de hacerlo, te lo puedes imaginar cantando `Sweet emotion', de Aerosmith»

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