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El Museo de Bellas Artes de Bilbo exhibe, por primera vez, una obra del pintor renacentista Tintoretto

El cuadro, pintado hacia 1555, se ajusta a un modelo típico del genial pintor y representa a un caballero genovés. El lienzo, prestado por el Museo Cerralbo de Madrid, se podrá contemplar hasta el próximo 29 de junio.

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Marta MORALES | BILBO

El Museo de Bellas Artes de Bilbo acoge, desde ayer y hasta el próximo 29 de junio, la obra «Retrato de caballero ¿Agostino Doria?» de Jacopo Robusti, conocido como Tintoretto (Venecia 1518/1519-1594), uno de los grandes pintores de la escuela veneciana y uno de los maestros del Renacimiento.

El cuadro, óleo sobre lienzo de 107x73 cm, fue pintado en 1555 y representa, posiblemente, a uno de los miembros de la familia Doria, una de las más antiguas e ilustres de la Génova del siglo XVI. En concreto, los expertos parecen coincidir en señalar a Agostino Doria, quien fue Dux de esta ciudad portuaria y gobernador de la isla de Cerdeña.

El retrato se ajusta a un modelo típico del genial pintor veneciano. El caballero, representado en tres cuartos, se adelanta hacia el espectador sobre un fondo neutro apenas iluminado. En palabras del director del Museo, Javier Viar, que ayer presentó la obra a los medios, «es un cuadro de gran calidad e interés».

Este lienzo es la primera obra de Tintoretto que acoge la pinacoteca bilbaina, que no posee en sus fondos ninguna de este maestro del Renacimiento italiano. El cuadro, prestado para la ocasión por el Museo Cerralbo de Madrid, llega a Bilbo como parte del programa "La Obra Invitada" del museo bilbaino, con el que se pretende acercar al público obras singulares de otras colecciones, públicas o privadas.

Sobriedad y movimiento

Respecto a las características del cuadro, la conservadora del museo, Ana Sánchez, lo calificó de «muy sobrio, en la línea del gran maestro veneciano Tiziano», a la vez que destacó las pinceladas que se aprecian en el mismo, «habituales de Tintoretto, al que se llegó a llamar `el furioso' por su estilo».

Sánchez también se refirió al leve movimiento de la mano izquierda «que se levanta con gesto retórico, otorgando movi- miento a una figura un poco estática. Habitualmente -explicó- en los retratos se alargaba la mano derecha por lo que, en esta ocasión, se piensa que utiliza la contraria para dar una respuesta, ya que las posturas eran muy estudiadas».

Respecto a la luz, en el lienzo ésta incide sobre todo en el rostro del caballero lo que, según la conservadora del museo, evidencia «la intención de acentuar, a través de la mirada que dirige al espectador, la expresividad psicológica».

Asimismo, Sánchez constató que el caballero no lleva objetos ni se rodea de símbolos alusivos a su posición social que, sin embargo, parece quedar de manifiesto con «la distinción de su porte y la botonadura de oro de su jubón». Sobre al aspecto cromático, Sánchez observó que el color original de la indumentaria fue un azul intenso «aunque -aclaró- como es habitual con este tono, se ha oscurecido con los años».

Los retratos de Tintoretto son ajenos al derroche de recursos manieristas que empleó en las grandes escenas religiosas destinadas a las iglesias y, como en «Retrato de caballero ¿Agostino Doria?», pocas veces idealizó a los sujetos que pintó. «Tintoretto rompió con la tradición veneciana en sus obras narrativas, pero la respetó en la ejecución de retratos que le reportaban una clientela fija e ingresos constantes».

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