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Obra franco-belga en territorio vasco

La explotación turística, objetivo de la obra hidroeléctrica en La Verna

El complejo subterráneo de la sima de San Martín, situado en la muga entre Zuberoa y Nafarroa, tiene más de 55 kilómetros cartografiados de galerías y la sexta mayor sala natural del mundo: La Verna. Esta descomunal gruta, en la que cabrían seis catedrales del tamaño de Nôtre Dame de París, acogerá hoy el acto de inauguración de una central hidroeléctrica impulsada por el grupo franco-belga Suez, iniciativa tras la que existen intereses turísticos.

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Iñaki VIGOR | SANTA GRAZI

Los primeros espeleólogos que llegaron a la sala La Verna creyeron que ya habían salido a la superficie en una noche sin luna ni estrellas, ya que enfocaban con sus linternas hacia arriba y no veían absolutamente nada. En realidad, lo que ocurría es que sus focos no alcanzaban la bóveda de la gruta, situada a 180 metros por encima de sus cabezas. Fue en 1954 cuando se produjo el descubrimiento de esta gigantesca sala de 255 metros de largo y 245 de ancho, lo que supone una superficie de 62.400 metros cuadrados. Aquellos pioneros llegaron hasta La Verna desde la sima de San Martín, situada en la muga entre Zuberoa y Nafarroa, en la zona kárstica de Larra. Esta sima había sido descubierta por casualidad sólo cuatro años antes, y entonces alcanzó el récord mundial de profundidad.

A través de un laberinto de interminables galerías que atravesaban un rosario de salas gigantescas, aquellos espeleólogos llegaron hasta La Verna tras descender una distancia en vertical de 734 metros.

La existencia en su interior de una potente cascada de 80 metros de caída indujo a la EDF (la compañía estatal francesa de electricidad) a perforar en 1956 un túnel artificial de 830 metros desde las inmediaciones de Santa Grazi, para poder acceder horizontalmente hasta la sala con el fin de explotar los recursos hidroeléctricos de ese gran salto de agua.

Se tardaron varios años en construir una presa en lo alto de la cascada y se instalaron aparatos de medición del caudal, pero en 1960 la empresa llegó a la conclusión de que el proyecto no era rentable debido a los periodos de estiaje del cauce. Además, una gran crecida del río arrancó de cuajo todas las instalaciones de la gruta.

El proyecto de construir en La Verna una pequeña central hidroeléctrica fue retomado hace dos años por el grupo franco-belga Suez. En este tiempo se ha instalado una turbina de cuatro megavatios, que generará electricidad para cubrir las necesidades de unas 20.000 personas.

En estos dos años de trabajo bajo tierra apenas se han podido utilizar máquinas debido a la estrechez del túnel, lo que ha obligado a transportar el material, incluido el cemento y la arena, a mano o en carretillas. En total, la Sociedad Hidroeléctrica del Sur (SHEM), filial de Suez, ha invertido seis millones de euros, que espera rentabilizar antes de una decena de años.

Pero tras esta obra hidroeléctrica existe también un deseo de explotación turística de La Verna, tal como ha reconocido la propia empresa. Consciente de que va a ser un gran atractivo para miles y miles de personas, el túnel de acceso se ha habilitado para facilitar el paso de los visitantes a esta inmensa sala, que se mantiene a una temperatura constante de cinco grados.

40 presas en los Pirineos

Un portavoz de la empresa Suez ha reconocido que los cuatro megavatios de capacidad de esta instalación son escasos si se comparan con los 65.000 megavatios que produce el grupo franco-belga, o incluso con los 4.000 megavatios de origen hidroeléctrico que posee en todo el Estado francés.

Sin embargo, precisa que esos cuatro megavatios «ya empiezan a ser significativos» dentro de los 800 que suman las 40 presas que la SHEM posee en la vertiente norte de la cordillera pirenaica. «Es importante localmente y es también una forma de implicarnos en el desarrollo sostenible», asegura el portavoz de la empresa.

La Verna también ha suscitado el interés de diversas expediciones. En marzo de 2003 una de ellas consiguió hacer volar un globo tripulado a más de 100 metros de altura dentro de la sala, con la participación de una empresa especializada y la ayuda de un grupo de expertos del Ejército francés.

Se intentó en 1956

La compañía estatal francesa de electricidad (EDF) ya construyó entre 1956 y 1960 una presa en el interior de esta inmensa sala para intentar aprovechar el potencial de un salto de agua de 80 metros, pero desistió porque no era rentable.

Se retoma en 2006

El proyecto de obtener electricidad dentro de esta gruta situada en territorio vasco fue retomado hace dos años por el grupo franco-belga Suez. Hoy será la inauguración oficial, a la que asistirá el presidente de esta empresa, Gérard Mestrallet.

las mayores de europa

Las dos mayores salas subterráneas de Europa están en Euskal Herria. La Torca del Carlista, en el valle de Karrantza, es la tercera mayor del mundo. La Verna, con 62.400 metros cuadrados de superficie, es la segunda de Europa y la sexta del mundo.

«No ha habido ningún estudio sobre sus futuras afecciones»

«Toda intervención que se haga en una cueva sin ningún control, como ha ocurrido este caso, hay que tomarla con recelo. No se ha realizado ningún estudio sobre las futuras afecciones que esta obra y la explotación turística va a tener sobre este medio subterráneo. A mí me parece que es una barbaridad». Ésta es la opinión del prestigioso fotógrafo y espeleólogo vizcaino Jabier Les, miembro de la Sociedad Alfonso Antxia.

Jabier Les, que participó en unas jornadas científicas sobre este proyecto justo antes de que comenzasen las obras, recuerda que se empezó a hablar de ello cuando en Nafarroa se aprobó la construcción del centro de esquí nórdico de Larra. «El Gobierno francés quería un atractivo turístico cerca de este centro, y el mayor que tenían era la sala La Verna», recuerda.

Este espeleólogo vizcaino ha visitado esta gruta varias veces y ha sido uno de los pocos que ha podido fotografiarla. «Cuando entras, no te das cuenta de su inmensidad hasta que no la ves iluminada. El año pasado preparamos generadores y focos de varios miles de vatios y así pudimos ver las dimensiones de la sala. La verdad es que es espectacular», asegura, y así lo confirman sus fotografías.

Hace dos años también fotografió La Verna con la ayuda de una decena de personas que se distribuyeron por la sala con flases para poder iluminarla y con las que se tenía que comunicar mediante walki-talkis. I.V.

cascada descomunal

En la sala de La Verna hay una cascada constante y descomunal, con un salto de 80 metros. Hasta allí llegan las aguas que se filtran 700 metros más arriba desde la zona kárstica de Larra, situada en la muga entre Nafarroa y Zuberoa.

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