GARA > Idatzia > Iritzia > Editoriala

La sombra de la incomunicación

Tras cinco días incomunicados en manos de la Guardia Civil y bajo la jurisdicción del juez Baltasar Garzón, siete de los detenidos en la operación de la semana pasada ingresaron en prisión, mientras otros tres detenidos quedaron en libertad con diferentes medidas cautelares. Se podría decir que han corrido diferente suerte, pero el hecho de que todos ellos y ellas hayan denunciado malos tratos y torturas lleva a pensar que han corrido exactamente la misma suerte que miles de vascos y vascas anteriormente. Las primeras noticias sobre sus testimonios, los primeros que han sido verdaderamente hechos por esas personas sin margen para la coacción, hablan de conocidas técnicas de tortura como «la bolsa», ejercicios físicos extenuantes, continuas amenazas y golpes.

El Ministerio de Interior y el Gobierno negarán las torturas, pero eso no demuestra nada, puesto que siempre lo hacen. Alguien dirá que es parte del «manual». Además, esa negación sistemática en sí misma anula la acusación a la parte contraria. Los medios de comunicación que se mofaron de la «locuacidad» de los ciudadanos vascos y obviaron su derecho a la presunción de la inocencia clamarán por ese derecho para los guardias civiles y dirán que, al fin y al cabo, de lo que se trata es de evitar males mayores. Los responsables políticos que mostraron su más inequívoco respaldo a la operación desviarán la atención a otros temas, ocultando que, puestos a evitar males mayores, suya es la verdadera responsabilidad de dar una salida justa y democrática al conflicto que evite esos males de una vez por todas. Polémicas baldías todas ellas, que podrían evitarse si de verdad se aplicasen los protocolos y las prevenciones propuestas por los organismos internacionales. La primera: la abolición de la incomunicación.

En definitiva, la sombra que proyecta la incomunicación no hace más que reflejar la tortura con total claridad. El que no quiera ver esa evidencia no hace sino pasar a engrosar esa sombra con la que las autoridades españolas pretenden tapar la realidad. En esa sombra esconden o bien sus intereses, o bien su cobardía.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo