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Derrota en el Nou Camp

No todos los días son fiesta

El Athletic cayó claramente derrotado en su visita al Barcelona. Los locales se adelantaron cuando mejor lo hizo su rival y dominaron por completo el segundo tiempo. Con la de ayer, el equipo rojiblanco acumula cinco jornadas de Liga sin conocer la victoria.

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BARCELONA 2

ATHLETIC 0

Amaia U. LASAGABASTER | BILBO

No saltó la banca en el Nou Camp. Y sólo por un instante, cuando Yeste dispuso de una ocasión clarísima con el marcador a cero, pareció que pudiera hacerlo. Pero no hubo más concesiones por parte de un Barcelona que, sobre todo en el segundo tiempo, dominó el partido con claridad.

De hecho, sólo las buenas intervenciones de Gorka Iraizoz y la miopía -quién lo diría- de Samuel Eto'o evitaron que la derrota deviniese en goleada. Porque el Athletic mantuvo el tipo en el primer tiempo, cuando curiosamente llegaron los dos tantos culés, pero estuvo a merced de su rival tras el descanso. Con los dedos de una mano pueden contarse las ocasiones en que llegaron al área en la segunda parte los rojiblancos, que ocuparon la mayor parte de esos 45 minutos suspirando de alivio por las numerosas ocasiones falladas por el Barcelona.

Tampoco es para echarse las manos a la cabeza. Por un lado, porque era difícil prever un gran partido del Athletic, teniendo en cuenta el sobreesfuerzo que tuvo que realizar el pasado miércoles. Y por otro, porque, por muy mal momento que estuviera atravesando su rival -acumulaba cinco encuentros oficiales consecutivos sin victoria-, el Nou Camp sigue siendo el campo más complicado de la Liga. Viendo la cantidad de sets y manitas que han caído esta temporada en el estadio barcelonés, una derrota por dos goles está lejos de escandalizar.

Aunque tampoco está la situación como para tomarse los tropiezos con excesiva filosofía, por muy previsibles que puedan ser. Por acumulación de esfuerzos o por la evidente apuesta copera, el Athletic marcha de tropiezo en tropiezo en las últimas jornadas, en las que sólo ha podido sumar 2 de los 15 puntos que ha disputado. No preocupa ya la carrera por la clasificación europea, asegurada gracias a la final del próximo 13 de mayo, pero si los rojiblancos no retoman pronto el camino de la victoria, serán otros objetivos, que parecían definitivamente olvidados, los que amenacen con volver a preocupar.

Lo peor es que el calendario próximo no invita al optimismo, con la llegada a San Mamés de un Real Madrid quemando sus últimos cartuchos -más aún después de que su desventaja volviese a crecer anoche- y la posterior visita a un Villarreal que tampoco hace regalos.

A puntito

Los bilbainos tendrán que hacerlo mejor que ayer si quieren saldar esos dos encuentros con mejor resultado. Y eso que la noche no empezó con mala pinta en el Nou Camp.

Con un once más parecido de lo esperado al que se impuso el miércoles al Sevilla -pese al ligero cambio de sistema, con Yeste en la media punta-, el Athletic necesitó algunos minutos para cogerle el aire al partido, pero en un cuarto de hora estuvo a punto de hacer saltar el guión por los aires. Susaeta la lió, habilitando a Yeste en posición inmejorable, pero el basauritarra, con la única oposición de Valdés, envió el balón fuera.

Y si habitualmente se pagan los errores, qué decir cuando enfrente se encuentra el Barcelona. Un minuto después de que Yeste fallase la ocasión más clara de su equipo, los culés encarrilaban el encuentro, al cabecear Busquets, sin la más mínima oposición, una falta bien botada por Xavi. Diez minutos después, llegaba el segundo y definitivo gol del encuentro, con un penalti entre dudoso e inexistente de Gurpegi sobre Iniesta, que transformó Messi.

Pese a la ventaja, pese a las buenas noticias que le llegaban desde el Santiago Bernabéu y pese a las ocasiones -tampoco demasiado abundantes- en que se acercaba a Iraizoz, el Barcelona no acababa de sentirse cómodo. Responsabilidad, en buena medida, de un rival que no arrojaba la toalla. Un par de carreras de Iraola, una falta de Yeste que Javi Martínez cabeceó arriba o una combinación entre el basauritarra y Gabilondo que no pudo aprovechar Llorente mantuvieron vivo al Athletic e intranquilo a su anfitrión.

Se acabó

Con el descanso, al Athletic se le apagaron las luces. El Barcelona, al contrario, se pareció al que ha maravillado durante casi toda la temporada. El equipo catalán tuvo el balón, marcó el ritmo y, esta vez sí, generó una ocasión tras otra.

Hasta tres balones estrellaron los azulgranas en los palos de Gorka Iraizoz que, además, y tras un primer tiempo bastante tranquilo, tuvo que ganarse el sueldo a conciencia. Joaquín Caparrós movió banquillo, aunque posiblemente la motivación del técnico andaluz no pasó tanto por el encuentro del Nou Camp -se retiraron Llorente, Orbaiz y Javi Martínez, cansados y, en el caso de los dos centrocampistas, con sendas tarjetas-, como por el pasado y futuro más recientes de su equipo.

El efecto sobre el juego fue nulo. El Barcelona siguió atosigando y la escuadra rojiblanca no consiguió estirarse hasta la recta final del choque, con cuatro o cinco llegadas consecutivas -la más clara acabó con un remate de Iraola al lateral de la portería-, que no bastaron para volver a encender la chispa de la esperanza.

«No estoy preocupado, pero tenemos que conseguir los puntos que nos faltan»

No hubo paños calientes. Pese las dudas sobre el penalti, El Barcelona ganó porque fue claramente superior. Joaquín Caparrós, de hecho, ni siquiera salvó el primer tiempo, en el que su equipo ofreció una mejor imagen.

«No podemos estar contentos con ninguna de las dos. Es verdad que en la segunda parte han movido más la pelota, que nos han creado muchísimas ocasiones y que la fortuna nos ha acompañado porque nos han podido meter más goles. Pero tampoco podemos estar contentos con la primera parte», aseguró el técnico rojiblanco.

Tampoco quería escudarse Caparrós en el esfuerzo que realizó su equipo ante el Sevilla para justificar la derrota. «Lo que hemos pagado -explicó- es que enfrente estaba el Barcelona y que no nos han acompañado una serie de circunstancias. Pero lo del miércoles es historia. Hoy nos ha pasado que enfrente había un Barcelona muy metido y muy consciente de la importancia que tenían para ellos los tres puntos». También la tenían para un Athletic que, como contrapartida a su éxito copero, arrastra una mala racha en Liga que le ha llevado a volver a mirar de reojo a los últimos puestos. Caparrós reconoce que su equipo necesita puntos, aunque no esté «preocupado. Somos un equipo que tenemos que ir paso a paso, aunque hoy era difícil conseguir un buen resultado. Lo que tenemos que hacer es intentar hacer un buen partido la próxima semana y conseguir esos puntos que nos faltan. Pero no estoy más preocupado que ayer o que la semana pasada».

El técnico, por último, descartó que el encuentro de anoche pueda tener alguna validez sobre el que enfrentará a los mismos protagonistas el próximo 13 de mayo en la final de Copa. «En absoluto, eso es otra historia. Además, ahora estamos en otra competición. Ya llegará ese día y mientras tanto nos tenemos que centrar en nuestra competición, que ahora es la Liga», subrayó.

También descartaba lecturas de ese tipo Carlos Gurpegi. «Es difícil que el Barcelona nos sorprenda, todos le conocemos. Pero nosotros sí les podemos sorprender», auguró.

El navarro, que aseguró que el penalti sobre Iniesta no existió, consideraba que la clave del choque residió en que «hemos pasado del 0-1 al 1-0 en un minuto. Y en la segunda parte no hemos sido nosotros, no les hemos presionado arriba, recibían con mucha facilidad y nos encaraban fácil». GARA

 

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