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«Esta operación unirá a la resistencia baluche a ambos lados de la frontera»

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Akhtar Mengal
Líder del Partido Nacionalista Baluche

La residencia de Akhtar Mengal es uno de los lugares más custodiados de Quetta, la capital de Baluchistán Este. Nada extraño, ya que el hijo del líder tribal del clan de los Mengal lo es a su vez del mayor partido político baluche.

Akhtar Mengal posa bajo unos rifles baluches cruzados sobre un mapa de su tierra, pero es un retrato del Ché el que realmente domina su despacho. No en vano, el suyo es un pueblo que resiste, sobrevive, e incluso evoluciona como cualquier otro. Aunque el resto del mundo se empeñe en ignorarlo.

¿Qué opina de este nuevo capítulo de violencia sobre Baluchistán Este?

La situación se ha deteriorado muchísimo en las últimas semanas. Recientemente, estamos viviendo episodios inéditos hasta hoy. Al margen de los cientos de detenidos, la clausura de periódicos y los bombardeos sobre la población civil, los Frontier Corps (la policía militar) han tomado las calles y están prohibiendo todo tipo de manifestación pro-baluche: desde pegar un cartel hasta lucir un kulla (casquete baluche) por la calle.

¿Cuál cree que va a ser el resultado más inmediato de todo esto?

Creo que se producirá un efecto rebote como ocurre siempre, aquí y en todas partes. Estoy seguro de que, en estos momentos, cientos de jóvenes están pasando a engrosar las filas de la resistencia armada. Asimismo, el hecho de que se trate de una operación conjunta entre Teherán e Islamabad ha de estrechar necesariamente los vínculos entre baluches a ambos lados de la frontera.

Es usted líder tanto político como tribal ¿Son compatibles ambas facetas?

La nuestra es una sociedad marcadamente tribal, algo que, indudablemente, queda de manifiesto en todos los ámbitos. Es un modo de organización ancestral del que no es posible, ni deseable, deshacerse de forma radical. La organización tribal está desapareciendo lenta pero progresivamente. Como cualquier otra, nuestra sociedad también evoluciona.

Líderes baluches como Khair Bakhsh Marri tildan a los partidos políticos baluches de «colaboradores de Islamabad» ¿Qué opina?

Es cierto que para muchos baluches la política parlamentaria carece de sentido pero creo sinceramente que es una forma de lucha igualmente válida que no podemos descartar. Yo apoyo a cualquiera que se levante contra la opresión de Islamabad, sea desde la montaña, desde la calle, o desde el Parlamento. Tras el 11-S nos enfrentamos a un enemigo que no entiende la política parlamentaria. Nawab Bugti (líder tribal asesinado en 2006) cogió las armas a la edad de 79 años porque no se sentía seguro en su propia casa tras sufrir multitud de atentados. Lo que quiero decir es que nadie deja su casa por gusto, sino porque se ve obligado a ello.

No obstante, no podemos olvidar que es el pueblo el que nos ha elegido. Hemos adquirido un compromiso con nuestra gente por lo que no podemos tirar la toalla cuando las cosas se ponen difíciles.

¿Cuál es la demanda principal del BNP?

Desde el BNP luchamos por un mayor grado de autonomía durante más de tres décadas, pero en 1978 ya nos dimos cuenta de que era una demanda absurda. El poder real en Pakistán está en manos del Ejército y los servicios secretos desde que se creara el país en 1947. El papel del Gobierno Regional Baluche es casi anecdótico, pero también lo es el del Gobierno Federal.

Así las cosas, hoy pedimos la independencia, ser capaces de gestionar nuestros propios recursos y hablar de igual a igual con Islamabad, Teherán y Kabul.

La suya es la provincia más grande de Pakistán (44% de la superficie total) a la vez que la más rica en recursos. Un Baluchistán independiente pasaría por la desintegración del Estado paquistaní, ¿no es así?

Hace 30 años nadie podía imaginar que un país como la Unión Soviética podía desintegrarse como lo hizo, casi de la noche a la mañana. Creo que con eso respondo a su pregunta.

Hay quien contempla un escenario «post-Pakistán» en el que Baluchistán gozaría de una independencia «tutelada» desde el exterior similar a la de Kosovo o, en menor medida, a la de Kurdistán Sur. ¿Qué le parece esta solución?

Se ha especulado mucho en los últimos años sobre la supuesta ayuda que Baluchistán recibe de EEUU y/o India, pero lo cierto es que somos un pueblo que ha sido y sigue siendo ignorado. Sería estúpido rechazar cualquier ayuda del exterior pero, como ya le he dicho, por el momento nadie nos ha tendido la mano. Cuando la URSS invadió Afganistán, Occidente se olvidó de los baluches, pero apoyó a los talibán. Sólo espero que las potencias occidentales se den cuenta del tremendo error que cometieron y dejen de apoyar el juego sucio de Pakistán. De no ser así, pronto se enfrentarán a una situación peor que las de Irak y Afganistán juntas.

K.Z.